27 oct. 2015

Los últimos Lacandones


Hachakyum, dios creador de la selva, creó a los hach winik, a los hombres verdaderos, con barro, ojos de piedra y dientes de maíz. Creó también el cielo y la selva. En el cielo sembró estrellas y en la selva sembró árboles. Las raíces de todo lo viviente están unidas entre sí. Cuando en la selva cae un árbol, una estrella cae del cielo.


Datos históricos

En el momento de su primer encuentro con los españoles (1530), los lacandones originales habitaban un territorio reducido al sur de la selva lacandona, teniendo como centro la Laguna Lacam-Tun, hoy Laguna de Miramar. A finales del siglo XVI, esta ciudad lacustre fue destruida por una expedición militar proveniente de la ciudad de San Cristóbal de las Casas. Pero la selva todavía tenía mucho espacio para propiciar refugio a todos aquellos quienes decidieron escapar del control colonial y los lacandones se retiraron hacia el sureste, donde erigieron una nueva cabecera a pocos kilómetros de distancia del río Lacantún, llamándola Sac-Bahián.


Frescos de Bonampak, selva lacandona, muestran cautivos de guerra

Los españoles cambiaron el topónimo maya «Lacam-Tun » en Lacandón, y utilizaron este nombre castellanizado para indicar no sólo a la isla, sino también a la laguna y a la comarca en su derredor.

Paulatinamente, los otros grupos étnicos que se veían perseguidos por los evangelizadores fueron congregándose en una pequeña isla situada en el río Lacantún, afluente del río Usumacinta. Estos nuevos pobladores pertenecían a varias tribus, por lo que, en vez de conformar comunidades, se distribuyeron a lo largo de la selva en núcleos socio-parentales.

Durante más de siglo y medio, este lugar -situado en los confines de la selva- fue el reducto de quienes se negaron a la catequización y a la inserción a la vida colonial, luchando siempre por su independencia ideológica y cultural.

Finalmente en 1695, al ser invadida por tropas españolas venidas simultáneamente de Chiapas y Guatemala, se vieron conquistados por las creencias y costumbres europeas.

En ese entonces, fueron muchos, y vanos, los intentos por parte del clero por evangelizarlos pero mientras lo intentaban, los lacandones fueron víctimas de masivos contagios de gripe, fiebre amarilla y rubeola. Los religiosos se llevaron consigo a algunos nativos, sin embargo las penalidades del camino, la desavenencia de costumbres y el clima obligaron a éstos a permitir el retiro de los indígenas a sus lugares de origen.

Para la segunda mitad del siglo XIX los lacandones consiguieron un poco de paz e independencia al proclamarse la separación de México de la corona española; después de 300 años dejaron al fin de ser un objetivo de persecución.

No obstante, entre 1950 y 1970, misioneros protestantes norteamericanos iniciaron su labor de conversión y, hoy en día, casi todos los lacandones convertidos han emigrado a Lacanha Chan Sayab (Lacanjá Chansayab). La influencia del protestantismo ha originado la desaparición de muchas prácticas rituales entre los conversos.


Ubicación geográfica e idiomas


Los lacandones son un grupo indígena del tronco maya que habita en la selva Lacandona en la frontera entre México y Guatemala, más específicamente en el Estado de Chiapas, México. Esta concentración selvática, que en 1971 fue declarada Parque Nacional, es la más grande de México y la segunda de América; tiene una extensión aproximada de 662.000 hectáreas y para ellos es un vasto cúmulo de recursos naturales.

Existen numerosas corrientes fluviales destacando el río Usumacinta, que provee a la selva de un rico sistema hidrográfico mediante una vasta red de ríos y de arroyos. También hay una considerable cantidad de estanques y de lagunas que conforman pequeñas depresiones cuyo nivel varía de acuerdo con el volumen de lluvia registrado a lo largo del año.

La vegetación se compone de bosque tropical en el norte y de selva baja en el sur. Los principales tipos de madera son el cedro, la caoba y otras coníferas en las partes más altas.


Los lacandones se dividen en dos grupos: los del norte, que habitan principalmente en las localidades de Nahá y Metzabok, y los del sur, ubicados en la localidad de Lacanjá Chansayab, donde estuve en Noviembre del 2008.

En el año de 2000, la población total era de 769 individuos (375 mujeres y 394 hombres – Fuente INEGI).

Los lacandones se llaman a sí mismos hach winik, que significa "verdaderos hombres". Interactúan con choles y tzeltales, quienes llegaron a asentarse en la selva recientemente. La relación entre ellos ha sido conflictiva debido a que, originalmente, la dotación de tierras sólo fue para los lacandones; al llegar los otros grupos a esa zona reclamaron el derecho sobre estas mismas tierras.

Hablan español y jach-t’aan (lacandón), que en México tiene reconocimiento como lengua nacional. El jach-t’aan es una lengua mayense relacionada de cerca con el maya yucateco (se habla principalmente en los estados mexicanos peninsulares de Yucatán, Campeche y Quintana Roo) y hoy en día está casi en extinción, porque el número de hablantes de lacandón es muy bajo.


Vestimenta

En cuanto a su vestimenta -muy simple- cada grupo utiliza una indumentaria ligeramente diferente:

En el norte, los hombres utilizan un cotón blanco que les cae ligeramente debajo de las rodillas, mientras que las mujeres visten un huipil complementado por una falda de colores brillantes. Para sostener esta prenda, algunas mujeres utilizan una faja ancha que se lían a la cintura.


Extraída de internet, sin autoría específica


Extraída de internet, sin autoría específica

En el sur, los hombres y mujeres visten el mismo tipo de traje, la cual consiste en una túnica que les cae hasta la altura de los tobillos, siendo la única diferencia el color, para los hombres es blanca mientras que para las mujeres es multicolor. Ambos llevan el cabello largo, que simplemente les cae hacia los lados.


En un tiempo todavía no muy lejano, los lacandones elaboraban la manta de sus vestidos, utilizando el algodón que ellos mismo sembraban. Actualmente la adquieren en los poblados de la periferia.

Las mujeres de ambos grupos lacandona se adornan con aretes y collares de muy diferentes materiales collares hechos por ellas mismas: vidrio, latón, plástico y aún fibras vegetales y semillas silvestres.

Los hombres llevan el cabello largo con fleco, mientras que las mujeres se recogen el cabello en una cola o trenza, utilizando como atadura adornos hechos con plumajes de aves como tucanes y guacamayas, sobre todo cuando se trata de mujeres casadas.


Costumbres y tradiciones

En lo que se refiere a su organización social, por lo general, los lacandones se organizan por núcleos domésticos integrantes de un mismo caserío, que también puede incluir a más de una familia nuclear; es decir, la formada por una pareja independiente con sus respectivos hijos, generalmente constituidos de 6 a 15 individuos, agrupados en torno a un jefe de familia. De acuerdo con el número de sus miembros, éstos se distribuían entre una y seis chozas, aunque con los cambios que viven han disminuido esta tendencia, reduciendo los grupos. Cada familia nuclear delimita un punto específico para el consumo de agua, el baño diario y el lavado de ropa.


Con este tipo de organización el concepto de autoridad cambia, ya que su área de influencia se reducía al contexto de cada grupo socio-parental, que se refiere a los integrantes de varios grupos domésticos, que aun viviendo en diferentes caseríos reconocen la autoridad del hombre de mayor edad perteneciente al mismo grupo. La autoridad se basaba en su capacidad para agrupar en torno suyo no sólo a su esposa o esposas, sino a todos sus hijos e hijas y a sus respectivas familias; esta circunstancia se traducía en una mayor capacidad productiva, lo cual era también un fundamento de prestigio y autoridad.

Entre sus actividades principales se encuentra el hilar fibras y con ellas fabricar textiles, curtir cuero y elaborar cerámica, flautas, mallas y piraguas. Por bastante tiempo estuvieron aislados, preservaron su forma de vida ancestral hasta fechas recientes, pescando, cazando y cultivando frutas y verduras.


Extraída de internet, sin autoría específica

La enfermedad se considera como un castigo por parte de los dioses para aquellos individuos que transgreden las normas sociales o religiosas. Así, quien no pide permiso a los dueños del monte para quemarlo, quien no deposita las ofrendas correspondientes o quien duda de la existencia de los dioses recibe como castigo una enfermedad. El primer paso para la curación del mal es precisamente detectar de qué se trata para posteriormente proceder a aplicar el remedio correspondiente.

En general, cualquier hombre casado es responsable de interactuar ritualmente con los dioses en favor de su familia, aunque en ocasiones se requiere de algún hombre más experimentado en técnicas adivinatorias que permitan descifrar el origen del padecimiento.


El señor Leayum, chamán con el que tuve el gusto de compartir unas horas


Vivienda

Los asentamientos lacandones son erigidos en las cercanías de lagos, ríos, lagunas y arroyos, los cuales les permite además de la pesca, el abastecimiento de agua para todas las necesidades de la población (cocinar, bañarse, lavar). Surgen como fuente de recursos y como apoyo importante para el desarrollo de la agricultura, puesto que las aguas estancadas aportan nutrientes al suelo.

Asimismo, se aprovecha la extensa variedad de fauna que frecuenta o habita en dichas zonas, como aves, reptiles, peces y moluscos.


Al igual que en muchas poblaciones indígenas del país, la vivienda lacandona tradicional consiste en un cuarto utilizado como dormitorio y otro como cocina. Es de construcción rústica, de forma circular o rectangular, predominando la madera en las paredes, pisos de tierra y techos de palma de guano, el agotamiento de la palma de guano ha provocado que los techos de las viviendas lacandonas se estén construyendo con lámina galvanizada.


Parte complementaria del hogar lacandón es el imprescindible fogón que, además de ser utilizado para preparar los alimentos, es aprovechado para mantener el calor en las noches frías, y el humo para mantener alejados a los insectos o para ahumar y así conservar la carne.


También es común un corral o pequeño refugio para los animales domésticos anexo a la casa.


Fuentes:
- Travel by México
- Wikipedia
- Mis fotos están hechas en El Tucán Verde, de Lacanjá Chansayab


Relato del viaje aquí


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