3 jun. 2014

Viajeras y aventureras de todos los tiempos: Inés Suárez, extremeña de armas tomar

“No solo los hombres han sido viajeros aguerridos y aventureros. Hay un número sorprendente de mujeres que, por unas razones u otras, emprendieron grandes y largos viajes por tierras desconocidas, asombrando a la sociedad de su época, aunque la inmensa mayoría han sido silenciadas y olvidadas por una historia escrita por los hombres”, -nos dice Cristina Morató.

Mujeres que se enamoraron de la selva, del aire, del desierto. Persiguieron su sueño sin complejos, arriesgando la propia vida, dejando muchas cosas atrás. La historia de estas mujeres nos enseña que es posible hacer más de lo que imaginamos, y que la felicidad puede estar en una noche estrellada africana o en una cabalgata entre las dunas.

La conquista de América está repleta de historias heroicas donde los Cortés, Pizarro, Balboa o Valdivia hacían gala de un valor y una pericia poco comunes. En ocasiones, el relato de sus hazañas puede hacernos pensar que la conquista fue una aventura exclusivamente masculina y que las pocas mujeres que cruzaron el Atlántico lo hicieron como meras acompañantes de sus esposos. Esto dista mucho de ser real. Las primeras mujeres que llegaron a América, fueron además protagonistas de las exploraciones y descubrimientos y muchas de ellas llegaron soñando con un futuro más propicio al igual que los hombres.

La extremeña Inés Suárez encarna ese papel de mujer "de armas tomar". Nació en Plasencia en 1507. Huérfana de padre, doña Inés fue criada por su madre, que le enseñó el oficio de costurera y por su abuelo, un ebanista de cierto renombre pero de escasa hacienda que cuidó lo que pudo la buena formación de su nieta.


A los 19 años Inés contrajo matrimonio con Juan de Málaga, un aventurero tan pobre como ella que al año siguiente puso rumbo a América, uniéndose a los Pizarro, en busca de mejor fortuna y bajo vanas promesas de regresar. Durante una década permaneció Inés esperando noticias suyas y como éstas no llegaban, decidió marchar ella misma al Nuevo Mundo para reunirse con él.

Con algo menos de 30 años de edad, consiguió licencia real y se embarcó hacia las Indias en busca de su marido. Una vez allí la informaron que había muerto en la Batalla de las Salinas. Como compensación por ser viuda de un soldado español, recibió una pequeña extensión de tierra en Cuzco (Perú), donde se instaló como una colona más.

Sin embargo en Cuzco conocería a la persona que le iba a cambiar la vida: don Pedro de Valdivia, diez años mayor que ella, maestro de campo de Pizarro; fue cautivada con los planes de Valdivia para conquistar Chile. Para ello Valdivia solicitó autorización para que le acompañase Inés, y Pizarro la concedió mediante carta, aceptando que Inés le asistiese como sirviente doméstico, pues de otro modo la Iglesia hubiese objetado a la pareja.

En aquella aventura, su presencia fue muy relevante: se encargó de tratar a los heridos, encontrar agua en medio del desierto, vigilar a los yanaconas, e incluso llegó a salvar la vida de Pedro de Valdivia cuando un contrincante, estuvo a punto de matarle en Atacama la Chica. Es por ello que sería considerada entre sus compañeros de viaje, como "una mujer de extraordinario arrojo y lealtad, discreta, sensata y bondadosa, y disfrutaba de una gran estima entre los conquistadores".

En 1540, la expedición arribó al valle del río Mapocho, donde fundaron la capital de Chile con el nombre de Santiago de Nueva Extremadura. Inés participó activamente en la defensa de la recién fundada ciudad de Santiago, y su valor y resistencia se revelaron cuando se produjo el asalto a Santiago dirigido por Michimalonco en 1541.

El coraje y crueldad de Inés Suárez fueron decisivos en la lucha, porque a la vista de como iba transcurriendo la batalla, propuso cortar las cabezas de los caciques prisioneros y arrojarlas entre los indígenas para causar el pánico entre ellos. Testigos del suceso narran que los soldados le preguntaron la manera en que debían recibir muerte los prisioneros; éstos recibieron por toda respuesta: "De esta manera", tomando la espada del guardia y decapitando ella misma al primero, a Quilicanta, y después a todos los caciques tomados como rehenes, que retenía en su casa.


La valentía de Inés en esta batalla sería reconocida tres años después (1544) por Valdivia, quien la recompensó concediéndole una condecoración.

Sin embargo, su historia removió las envidias y como no había otros frentes por donde atacarle, acusaron a Pedro de Valdivia de llevar una vida inmoral. Fue sometido a juicio por éste y otros cargos y se vio obligado a abandonar su relación con Inés y a traer a su mujer de España. Tras la dolorosa ruptura, Inés Suárez se casó con Rodrigo de Quiroga, uno de los mejores capitanes de Valdivia, que llegaría a ser gobernador de Chile.

Tras su matrimonio con Quiroga, Inés se caracterizó por llevar una vida tranquila y religiosa. Junto a su marido, quien fue persona principal en Chile, contribuyó a la construcción del templo de la Merced –donde está enterrada- y de la ermita de Monserrat, en Santiago. No tuvieron hijos. Doña Inés Suárez murió en el año 1578, ya en edad avanzada.


"Supongo que pondrán estatuas de mi persona en las plazas, y habrá calles y ciudades con mi nombre, como las habrá de Pedro De Valdivia y otros conquistadores, pero de cientos de esforzadas mujeres que fundaron los pueblos, mientras sus hombres peleaban, serán olvidadas" (Extracto de la novela de Isabel Allende "Inés del alma mía").



Inés Suárez en la literatura

En agosto de 2006, la escritora chilena Isabel Allende publicó una novela, "Inés del alma mía", sobre la figura de Inés Suárez. Otra novela sobre la figura de Inés es "Ay mamá Inés", crónica testimonial escrita en 1993 por Jorge Guzmán. En 1968, Josefina Cruz de Caprile, publicó "La Condoresa", una biografía novelada de Inès Suárez, muy poco conocida. En 1964 se editó, a través de Empresa Editorial Zig- Zag, la novela histórica "Inés y las raíces en la tierra", de María Correa M. Un libro sin ediciones recientes.

En el cine

En la película "La Araucana" (1971), una adaptación libre del poema homónimo de Alonso de Ercilla y Zúñiga, Inés Suárez fue interpretada por la actriz italiana Elsa Martinelli.

En la música

El compositor chileno José Guerra estrenó en 1941 su ópera "Inés de Suárez".

En urbanismo

En 1994 fue inaugurado un parque, en la comuna de Providencia /Chile), con amplias áreas verdes que lleva su nombre; asimismo, para el año 2014, se contempla la inauguración de la nueva Línea de Metro de Santiago, que incluye una estación que llevará el nombre de Inés Suárez por la cercanía al mencionado parque.


Fuentes:

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