5 abr. 2014

Los 100 días que no conmovieron al mundo


El 6 de abril de 1994 ha pasado a ser una fecha macabra no sólo para la historia de Ruanda sino también para la historia de la humanidad. A raíz, sobre todo, del asesinato de Presidente Juvénal Habyarimana, mientras volaba en su avión privado, -un Falcon 50 jet (regalo del Primer Ministro francés Jacques Chirac)-, derribado por un misil. La autoría del atentado nunca ha sido esclarecida.


Habyarimana era el líder del Movimiento Republicano Nacional para la Democracia y el Desarrollo. Durante los 20 años en los que gobernó Ruanda, favoreció a los hutu, el grupo étnico mayoritario al que él mismo pertenecía y que había estado en el poder desde 1959.

El conflicto interno ruandés ganó en crueldad y se convirtió en un enfrentamiento a gran escala que alcanzó todos los rincones del país, durante casi 100 días. En ese viaje iba acompañado del Presidente de Burundi, Cyprien Ntaryamira.

Tras la muerte de ambos mandatarios, extremistas hutu ruandeses iniciaron una sangrienta persecución contra la población tutsi.

El 7 de abril, la primera ministra Agathe Uwlingiyimana y 10 soldados belgas de las fuerzas de la ONU que la custodiaban, fueron asesinados por la guardia presidencial, acusando al contingente de la ONU de haber derribado el avión del presidente. Este hecho, confirma las sospechas acerca de una trama oculta llevada a cabo por los radicales hutu.

El 9 de abril, las brigadas del FPR (Frente Patriótico Ruandés), formadas por jóvenes tutsi y repartidas de forma clandestina a lo largo de las colinas, fueron el primer objetivo de los Interahamwe. Sin embargo, de forma progresiva toda la etnia tutsi se convirtió en el enemigo a batir, así como también los miembros de los hutu que de alguna manera protegieran a los tutsi, se negaran a participar en los asesinatos o tuvieran incluso familiares tutsi.

Ese mismo día, Bélgica y Francia sacan del país a todos sus nacionales, sin preocuparse de los ruandeses, ni siquiera de los que trabajaban en sus empresas.


El día 11 de abril, un comunicado de la Cruz Roja Internacional estima que decenas de miles de ruandeses habían sido asesinados en tan solo unos días. Mientras tanto, la misión de pacificación de Naciones Unidas, UNAMIR, no hacía nada.

Opinión interesante acerca de la situación reinante en los primeros meses de 1994, nos la ofrece el padre catalán Joaquín Vallmajó, misionero en Ruanda, que decidió quedarse y que desapareció el 26 de abril después de que un grupo de soldados del FPR lo detuviera:

Después de varios años de crisis política y social, se está produciendo la guerra más absurda, que está desembocando en una crisis política vergonzosa.

Un pequeño grupo de politicastros corruptos hasta el extremo quiere conservar el poder a cualquier precio, sacrificando al pueblo y al país si es preciso. Otro grupo no menos corrupto aspira al poder por los medios que sea. Un tercer grupo, el más numeroso y digno de respeto, sufre las consecuencias del poder y de sus agentes: es el pueblo, víctima del racismo, la dictadura, la pobreza, la guerra, el hambre, el robo, el bandidismo, la violencia y la manipulación. La situación es muy grave desde el punto de vista político, económico, social y cultural y racial. La manipulación de los políticos en el poder y sus acólitos y de los partidos y sus líderes es vergonzosa.

Se dan todas la condiciones para que estalle un conflicto social que algunos políticos alientan para pescar en río revuelto. ¿Y el "Frente Patriótico Ruandés"? Son todavía peores. Unos no "desmerecen" de los otros.



Imagino que los tutsi continúan viviendo y recordando aquellas épocas imborrables del pasado, no solo desde la perspectiva social sino también de la política, puesto que -aunque el actual Presidente Paul Kagame hace todo lo posible para que no hayan diferencias manifiestas entre unos y otros- no se ha llevado a cabo una verdadera restauración de toda la comunidad. ¿Será posible una verdadera reconciliación?

Hoy en día, prácticamente todo ruandés tiene amigos y familiares que murieron o participaron en lo que se considera, junto con el genocidio de Pol Pot en Camboya y el Holocausto judío en Europa, una de las peores atrocidades del siglo XX.

(Información recopilada de diversas fuentes)


Podéis encontrar más información del genocidio aquí


2 comentarios:

  1. Íncreïble, però cert. Aquestes atrocitats passen i a occident ni ens inmutem; potser és que no hi ha res més important que el profit econòmic, quina pena!

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  2. Recordo amb dolor les poques notícies que arribaven d'aquest genocidi; en anar a Ruanda vaig poguer comprovar la magnitut de les matances i és incomprensible com va anar tot el procès.

    Petons, Cèlia i Enric.

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