8 ago. 2011

Erbil. La Batalla de Gaugamela



En taxi, desde Duhok, nos dirigimos a Erbil (Hewlêr, en kurdo). Capital del Kurdistán iraquí y sede del gobierno regional kurdo, es la tercera ciudad en tamaño, después de Bagdad y Mosul, y se cree que es una de las poblaciones más antiguas que han estado habitadas permanentemente.

Situada en lo que había sido Mesopotamia, el origen de la ciudad puede datarse en el siglo XXIII a. C. gracias a los restos arqueológicos encontrados en ella. Sin embargo, no se conoce mucho de los dos primeros milenios de su historia. La información que se tiene de ella procede de textos cuneiformes que la mencionan, siendo el más antiguo de ellos de alrededor del siglo XXI a. C. A partir de estas fuentes, se sabe que la ciudad se llamaba Arbilum y que tenía un importante templo consagrado a Ishtar, diosa de la fertilidad, donde sus sacerdotisas entraban en trance para predecir el futuro. Este templo era uno de los más importantes de los dedicados al culto de Ishtar en Asiria.

La famosa Batalla de Gaugamela (año 331 a.C.) -conocida también como Batalla de Arbela- ocurrió aproximadamente a 50 kilómetros al norte de Erbil, en la cual Alejandro Magno derrotó a Darío III de Persia.


Relieve en marfil representando la Batalla de Gaugamela, labrado por autor desconocido en el siglo XVIII e inspirado en una pintura de Charles Le Brun (1619-1690). Se conserva en el Museo Arqueológico de Madrid.
Fotografía: Luis García (Zaqarbal)

Darío eligió esa localidad porque era una amplia llanura que favorecía a sus numerosas fuerzas montadas, pero esta batalla marcó el final del Imperio Persa y es considerada una obra maestra en la táctica militar y la mayor victoria de Alejandro Magno.

En el año 539 a. C., Babilonia fue conquistada por los persas bajo el mando de Ciro II el Grande y Erbil fue incorporada al Imperio aqueménide y nombrada capital de la satrapía de Asiria.

Hewlêr se estableció una de las primeras comunidades cristianas. Alrededor del año 100 la ciudad ya tenía un obispo. La mayoría de los primeros obispos tienen nombres de origen judío, lo que sugiere que los primeros cristianos de la ciudad fueron conversos del judaísmo.

Durante la Edad Media, se convirtió en un importante polo para el comercio en la ruta entre Bagdad y Mosul, un rol que aún conserva hoy en día. Una pequeña población de asirios cristianos (alrededor de 15 000) viven principalmente en suburbios como Ankawa.

La ciudad moderna de Erbil se encuentra sobre un tell coronado por un fuerte otomano (Qala't Erbil).

El trayecto lo hacemos en dos horas y media por una gran meseta que con el calor que hace -43º- las hierbas están amarillentas, pero, poco o mucho, sirven de alimento al puñado de ovejas que están paciendo.


He contado cinco controles militares y en el último hemos tenido que enseñar nuestros pasaportes.

Son las 12 del mediodía. El taxista nos deja muy lejos del centro de la ciudad y cargados con las mochilas, empezamos a caminar. A los 100 metros un restaurante con aire acondicionado nos hace entrar y, a pesar de la hora, decidimos comer.

Nos invitan a subir al primer piso donde, en la mayoría de los países de religión musulmana, hay un pequeño comedor para familias y/o mujeres solas. Junto a nosotros hay cinco mujeres: dos mayores -cercanas a los 40 años- y las otras adolescentes.

Acabando de comer ponen una alfombrilla en el suelo y, una a una, hacen sus rezos. Una de las mayores quiere hacerse una foto conmigo y al apoyar su mejilla en la mía, me dice: "I love you"; hacen la foto y me da un beso en la mejilla. Me quedo perpleja.

Por más ganas que tenemos de caminar es imposible hacerlo bajo esta temperatura y un taxi nos lleva hasta el pie de Qelay Hewlêr (Ciudadela).

(Anotación: En el año 2014, la UNESCO nominó a la Ciudadela de Erbil Patrimonio de la Humanidad).

Encontramos alojamiento en el Hotel Samira: habitación interior sin ventanas, con cuatro camas (nos cobran sólo dos), moqueta, aire acondicionado y WC turco, que me limita bastante, pero el único hotel con baños occidentales es el Sheraton: no es nuestro estilo.

No salimos hasta pasadas las seis de la tarde. Quizás la temperatura ha bajado un par de grados, pero sigue apretando el calor. Nos dirigimos hacia Qelay Hewlêr, que se levanta a 36 metros, en un montículo sobre la ciudad.


Foto: jan kurdistani - Fuente: Kurdistan Arbil.irak-Hawler (flickr)

Según historiadores y arqueólogos, este montículo ha estado continuamente habitado desde la Edad de Bronce (6000 años) y bajo las casas actuales se encuentran los restos de antiguas civilizaciones a la espera de ser explorados.




Durante el siglo XX, esta Ciudadela fue testigo de importantes cambios urbanísticos:

- En 1924 se construyó un depósito de agua para abastecer a la ciudad, en caso de escasez.

- En 1960, más de 60 casas, una escuela y una mezquita fueron demolidas para dar paso a la calle que conecta la puerta norte con la sur.

- Y en 2007, el Alto Comisionado para la Revitalización de la Ciudadela de Erbil (HCECR) fue establecido para supervisar la restauración de la ciudadela. En el mismo año, 840 familias fueron desalojadas como parte del gran proyecto de restaurar y preservar el carácter histórico de la ciudadela. Sólo autorizaron a una familia que permaneciera en el lugar, para no "romper" con la continuidad de habitabilidad del montículo.

El Gobierno plantea tener 50 familias viviendo en Qelay Hewlêr, una vez acaben los trabajos de restauración que se presumen lentos.

El pasado año empezaron las obras de urbanización de la plaza que se encuentra a los pies de la Ciudadela. Aún hoy se ven operarios trabajando. Es un lugar de encuentro de familias y amigos, una vez han pasado los rigores del sol. Algunos se sientan sobre el césped para charlar, con un vasito de té, que ya traen preparado de casa.


Al día siguiente regresamos a Qelay Hewlêr para visitar el Museo Textil Kurdo y está cerrado. Uno de los guardias nos dice que lo han trasladado de lugar, pero no sabe indicarnos dónde.

Preguntamos a varios tenderos del exterior de la ciudadela y, uno tras otro, nos dan diferentes direcciones, hasta que parece que alguien sabe dónde se ubica. Nos apunta la dirección -en kurdo- en un papel y un taxi nos lleva hasta allá. No, no es éste. Éste es el Erbil Civilitation Museum. Preguntamos en su interior y tampoco saben la nueva ubicación del Museo Textil Kurdo. Nos damos por vencidos y regresamos al centro, donde -cómo no- nuestros pasos nos llevan al interior del bazar, en el que compramos un par de kilos de fruta que será nuestra comida del mediodía.




El calor aprieta con fuerza y vamos a refugiamos bajo el aire acondicionado de la habitación del hotel, no sin antes tomar uno de los muchos sabrosos zumos de frutas que hay en esta zona de Irak.


Actualización de agosto 2014:
- Conflicto en Irak: ¿por qué importa tanto la ciudad kurda de Erbil?



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