18 may. 2011

Blogtrip 'Cantabria Infinita'


Invitados durante cuatro días (del 12 al 15 de mayo de 2011) por el Gobierno de Cantabria -desde su campaña ’Cantabria Infinita’-, una selección de 12 blogueros provenientes de distintas comunidades autonómicas hemos asistido al II Encuentro de Blogueros de Viajes y Redes Sociales.

En un vuelo de Air Nostrum, salimos desde Barcelona Marc Serena, de La vuelta de los 25, y yo -representando a este blog-, hacia Santander. Éste ha sido el primero que participa milcamins.

El resto del grupo, proveniente de los cuatro puntos cardinales de España, estaba compuesto por:

- Mª Ángeles Barja, de Sabor Gourmet

- Helena Botella, de Mi maleta y yo

- Joszzb, autor del blog El viajero impresionista

- Francisco Javier Soler, de My guia de viajes

- Manuel Guillén, de El mundo con mochila

- Víctor Gómez, de Machbel

- Juan Luis Rodriguez, de Blogs de Turismo

- Alberto Quintás, con su blog Los mejores top 10

- Jorge González Gil, de En el mundo perdido y

- Helen López, de Círculos de fuego.

El lugar de encuentro fue en el Balneario de Solares (Santander) donde, nada más llegar, tuvimos una sesión termal que nos preparaba para lo que íbamos a vivir los siguientes tres días: un recorrido por su bellísima geografía, gastronomía y monumentos.


En todo momento estuvimos acompañados por Enrique Sancho, director de Open Comunicación, y Henar, nuestra guía, gran conocedora y amante de su tierra: Cantabria.

La primera experiencia cántabra fue a través de su gastronomía, en el restaurante del mismo Balneario. Alrededor de una gran mesa, doce desconocidos nos sentábamos a cenar. Nos une nuestra pasión por los viajes y éste ha sido el tema de conversación que acompañó a esta primera velada.


Al día siguiente nos dirigimos al Museo Marítimo del Cantábrico, donde nos esperaba un encuentro con el Consejero de Turismo, Cultura y Deportes de Cantabria, Francisco Javier López Marcano -que apuesta por las redes sociales como medio de encuentro y contacto-, y otros blogueros de Cantabria.


El Consejero hizo alarde de su profundo conocimiento de Cantabria y de lo que esta región tiene en común con nuestras respectivas comunidades autonómicas, que puso de relieve explicando a cada uno de nosotros todo lo que nos ha unido y une. Fue una experiencia realmente enriquecedora.

Acabado el encuentro hicimos la primera visita a la ciudad, llegando hasta la famosa playa de El Sardinero.


Gracias a los conocimientos de Henar, supimos que El Sardinero pasó de ser la playa de los habitantes de Santander a ser muy visitada -a mediados del siglo XIX y a principios del XX- por la burguesía castellana. Ésta, atraída por el auge económico de la ciudad venido de la mano de las colonias españolas, tomó Santander como ciudad de veraneo, y porque los médicos recomendaban "baños de olas".

A principios del siglo XX se inaugura en la Península de La Magdalena el Palacio de la Magdalena, que sería residencia del rey Alfonso XIII durante sus veraneos en Santander.


Posteriormente, la península volvió a ser propiedad de la ciudad y el palacio pasó a ser sede actual de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo.

Pasamos frente a la Real Sociedad de Tenis, club deportivo de referencia en España, y por las tres carabelas utilizadas por el navegante cántabro Vital Alsar para hacer un viaje por el Océano Pacífico. Además hay un pequeño zoo donde observamos pingüinos y focas.



Nuestro almuerzo fue en el Restaurante Tonino, donde pudimos degustar cinco buenísimas muestras de las especialidades de la casa, incluido el postre.

La tarde la dedicamos al Parque de la Naturaleza de Cabárceno, a tan sólo 20 Km. de Santander, en el que pudimos observar desde tigres hasta gorilas, pasando por jirafas, osos, cebras y elefantes.


Tuvimos un par de horas para descansar y deshacer las maletas en el Hotel Bahía y, a partir de las 10 de la noche, saboreamos la exquisita cocina del Restaurante Sixtina.


El programa previsto continuó la mañana siguiente en la Cueva El Soplao, donde nos mostraron los 1.500 metros visibles de esta magnífica belleza natural.


El Soplao, una de las 6.500 cuevas del subsuelo cántabro -descubierta accidentalmente durante las labores de perforación minera a principios del siglo XX- es, sin lugar a dudas, única e irrepetible. Además de poder disfrutar de las caprichosas formas de las estalactitas y estalagmitas, nos hicieron observar las formaciones de excéntricas que se han creado en su interior y unas finísimas formaciones rocosas en forma de hilos que se enroscan.



Al final de la visita llegamos a la galería llamada La Gorda, un bellísimo espacio con una laguna natural y una de las mayores en cuanto a su volumen.

Después de esta fascinante visita no es de extrañar que, el pasado mes de mayo, la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria recibiera el I Premio Internacional Alfonso XII a la excelencia en el mundo subterráneo.

Una visita al pueblo pescador de San Vicente de la Barquera nos llevó a comer en uno de sus reputados restaurantes: el Boga Boga, donde el marisco y un excelente surtido de diferentes pescados pusieron un buen final para esa mañana.



La tarde estuvo dedicada a visitar el Parque Natural de Oyambre, situado entre San Vicente de la Barquera y Comillas. Esta última localidad, una de las más representativas de Cantabria, fue considerada la capital de las villas marineras, en la pesca de la ballena, desde el siglo XVI al siglo XVIII.

En esta población fue donde me sentí más cerca de casa: algunos de sus edificios se realizaron durante el modernismo -de finales del XIX a primeros del XX- por renombrados arquitectos catalanes.

Visitamos el Palacio de Sobrellano y su Capilla Panteón, obra de Joan Martorell, quien lo construyó por encargo del primer marqués de Comillas, Antonio López y López, acabando las obras en el año 1888. Este grandioso edificio, de estilo neogótico con ciertos aires venecianos, tiene planta rectangular y en su interior posee muebles de Antoni Gaudí y pinturas de Eduardo Llorens.




Desde allí se divisaba a lo lejos la Universidad Pontificia, diseñada por Lluís Domènec i Montaner, que había sido la sede del Seminario Mayor de Cantabria.


Un poco más abajo está El Capricho, del genial arquitecto Antoni Gaudí; un edificio proyectado en 1883. Su nombre real es Villa Quijano, pero se le aplicó el nombre de Capricho por tratarse de un encargo del concuñado del marqués de Comillas, que deseaba una residencia de verano de tipo oriental.



La relación entre Comillas y Cataluña fue debido a que Antonio López López, durante su estancia en Cuba en busca de fortuna, se casó con la bella criolla de origen catalán Luisa Bru, y una de las hijas de este matrimonio se casó con el Conde de Güell, último mecenas de Gaudí.

Ya en Santander, después de un magnífico día, cenamos en la Bodega del Riojano y acabamos tomando unas copas y marcándonos un bailoteo, no sin antes hacernos una foto de grupo de lo más friki.


Ésta ha sido mi cuarta vez en Cantabria, en las dos primeras tuve la gran suerte de entrar en la Cueva de Altamira, que la cerraron al público al final de los años 70 del pasado siglo, pues las pinturas estaban deteriorándose. En la actualidad, a pocos metros de la entrada original se ha construido un museo donde, en una sala, tienen representadas exactamente las pinturas de la Capilla Sixtina del Arte Rupestre.


Evidentemente no es lo mismo el museo que la cueva, pero es la mejor manera de que el mundo pueda admirar la reproducción de las hermosas pinturas realizadas por el hombre del Paleolítico.

Y estando al lado de Santillana del Mar, no podíamos dejar de visitar este pequeño municipio, considerado el más bello de España.



Caminando por sus adoquinadas calles llegamos al Centro Histórico, en el que se pueden ver diferentes casonas de rancio abolengo, adornadas con el escudo familiar y un par de torreones de época medieval.



Una calle nos lleva hasta un antiguo abrevadero y justo enfrente destaca la hermosa Colegiata de Santa Juliana.


Finalmente, nos dirigimos a la pequeña localidad de Ruente donde nos recibió un bonito puente de piedra. El último placer gastronómico lo tuvimos en Casa Nacho.



El Valle de Cabuérniga es el que nos despidió de estos intensos y productivos días en Cantabria.


6 comentarios:

  1. Hola Mercè, has hecho un genial resumen de lo que hemos vivido durante estos días en la infinita Cantabria.
    Ahora a pasarlo bien en tu nueva aventura.
    ¡Un besazo!

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  2. Hola Mercè!!!

    Me ha encantado como has contado el blogtrip. Mucha suerte en tu próximo viaje y que sepas que espero tus entradas para seguirte la pista.

    Un beso, Jorge

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  3. Cuanto me suena esta entrada Mercé. Has hecho un resumen perfecto de nuestro blogtrip por Cantabria. Ha sido un placer conocerte y compartir unos días contigo. ¡¡Os deseo muy buen viaje por esas lejanas tierras !!
    Un abrazo

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  4. HOla Mercè! Quant de temps que no et visitava! Cantàbria es una provincia plena de pobles maravellosos, una preciositat! La gastronomia insuperable. Ja veig que us ho vau passar pipa. Una abraçada guapa!

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  5. Felicidades!!!
    Des de hoy tambien seguidor de este blog ;-)
    http://malviatge.blogspot.com/
    Saludos

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  6. ¡¡¡Gran experiencia!!!

    Abrazo enorme!!

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