2 nov. 2010

Las Marchas de la Muerte: Borneo 1945


A 11 Km. de Sandakan está el Sandakan Memorial Park. Es el sitio original donde los japoneses ubicaron un campo para sus prisioneros británicos, australianos y civiles indonesios, durante la II Guerra Mundial.


Por una entrada estrecha se accede a un gran y cuidado parque. Lo primero que vemos es un bello estanque, con lirios de agua, y sendas bien perfiladas nos llevan hasta un pequeño museo, que proporciona una extensa información -mediante paneles explicativos-, acerca de las atrocidades de los soldados japoneses.

Un obelisco de granito negro conmemora a aquellos prisioneros que murieron atrozmente y es el lugar donde, cada 25 de abril, se celebra oficialmente el Anzac Day.

A lo largo del paseo por el parque, diferentes restos de maquinarias son testigo mudo de lo que aquí aconteció.


Al contrario que los chinos, los japoneses no se distinguieron precisamente por el buen trato que daban a los prisioneros. Seguramente el comportamiento más brutal lo tuvieron con los chinos, pero los soldados occidentales que cayeron en sus manos tampoco se libraron de recibir un trato criminal.

Durante la "Guerra del Pacífico" de la II Guerra Mundial, el Imperio del Japón había instalado en el norte de la isla de Borneo un campo de prisioneros. Entre 1942 y 1943 los japoneses enviaron a Sandakan prisioneros civiles de Indonesia, junto a militares australianos y británicos –capturados en la "Batalla de Singapur" en febrero de 1942- para que construyeran un aeródromo. El calor y la humedad eran insoportables, y los prisioneros no disponían de maquinaria alguna. Si éstos no trabajaban al ritmo requerido se les golpeaba y amenazaba a punta de pistola. La comida era insuficiente y el sueño casi imposible.

La primera marcha


Con la presión del ejército aliado en Borneo, los japoneses decidieron trasladar a los reclusos hasta Jesselton (hoy Kota Kinabalu).

Entre enero y marzo de 1945 tuvo lugar la primera fase de las marchas a través de amplias zonas pantanosas, cruzando la densa selva y subiendo montañas.

Los japoneses seleccionaron a 470 prisioneros, para que llevaran el equipaje y los suministros de los batallones (hasta 20 kg. de peso) que se dirigían hacia la costa occidental de la isla, a la actual Kota Kinabalu. Sólo unos pocos llegaron a Ranau –a una distancia de 260 Km.- al cabo de nueve días. Les habían dado raciones de comida sólo para cuatro días, y como la mayoría de los prisioneros ya estaban desnutridos o tenían alguna enfermedad grave, en esas condiciones caían agotados, y automáticamente les daban muerte o les dejaban morir en el camino. A los supervivientes se les ordenó construir un campamento temporal. Como un historiador comentó más tarde: "... Los que sobrevivieron fueron apiñados en chozas insalubres y llenas de gentes y muchos murieron de disentería".

La segunda marcha

Comenzó el 29 de mayo de 1945 con aproximadamente 570 prisioneros, en peor estado físico que los de la primera marcha. Iban con tan poca comida que les obligaban a buscarla en la selva. Sólo 118 prisioneros lograron llegar a Ranau y descubrieron que, de la primera marcha, sólo quedaban vivos seis prisioneros.

La marcha final

En el campamento de Sandakan quedaban unos 537 prisioneros. La mayoría estaban tan enfermos, que los japoneses pensaron en dejarlos morir de hambre.

Sin embargo el 9 de junio 1945, decidieron enviar otro grupo de 75 hombres en una marcha final. Algunos de ellos estaban tan débiles que no sobrevivieron más allá de 50 kilómetros. A medida que cada prisionero se desplomaba, agotado, era asesinado de un tiro por un guardia japonés.

La ruta fue a través de la selva virgen infestada de cocodrilos, serpientes y cerdos salvajes, y algunos de los prisioneros no tenían botas. Las raciones de comida fueron menos que mínimas. Debido a una combinación de la falta de alimentos y el tratamiento brutal a manos de los japoneses, sólo 38 presos quedaron vivos en Ranau a finales de julio.

Los que quedaron en Sandakan, por no poder caminar, fueron asesinados o murieron a causa de una combinación de hambre y enfermedad antes de la rendición japonesa el 15 de agosto de 1945.


Tan sólo seis australianos, de los 2500 prisioneros (1800 australianos, 600 ingleses y 100 prisioneros de otras nacionalidades aliadas), sobrevivieron a las Marchas de la Muerte, porque lograron escapar y esconderse en la selva. Estuvieron asistidos por lugareños hasta que, finalmente, fueron rescatados por los aliados.

La mentalidad imperante en el ejército japonés reunía varios elementos que hicieron posible semejante atrocidad: el desprecio por los prisioneros de guerra, la convicción de que rendirse era deshonroso, la brutalidad de los mandos y el afán por hacer trabajar a los prisioneros como animales de carga a los que se mata de hambre.


Más información sobre el viaje a Borneo, aquí

4 comentarios:

  1. marc...

    Benvingut al blog!!

    Vaig estar seguint el teu, durant el viatge dels "25"

    Salutacions!!!

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  2. Brutal, Mercè... M'has deixat sense paraules... Coneixia de l'existència d'aquestes "marxes de la mort" i demés pràctiques terribles aplicades pels japonesos en els territoris que van ocupar durant la II Guerra Mundial, però no em podia ni imaginar que de 1.800 austrialians (per citar una dada) només en sobrevisquessin 6...

    Certament, les persones som capaces del millor i del pitjor. I, com deia Oscar Wilde: "Com més conec a les persones, més m'estimo el meu gos" :P

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  3. MissMad... Japó podría se un país que voldría visitar, però en saber la història de tot el què varen fer els japonessos, durant la IIGM, em fa molta mandra anar de "turisme".

    Gràcies per la teva visita i comentari.

    Una abraçada!!

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