28 abr. 2010

Ámsterdam, a orillas del río Amstel (I)


El nombre del país, Nederlanden («Tierras bajas»), se debe a que una parte del norte y oeste del territorio se encuentra por debajo del nivel del mar. Un complejo sistema de drenaje de agua, cuya construcción se inició en la época medieval, ha permitido incrementar la superficie del país en más de un 20%. Sin un drenaje constante la mitad de los Países Bajos estaría inundado por el mar. Sus habitantes, orgullosos de tan magna ingeniería, dicen que cuando Dios creó el mundo se olvidó de Holanda y tuvieron que hacerla los holandeses.

Desde Amberes llegamos en tren a Ámsterdam. Aunque durante casi toda su historia (excepto entre 1808–1810) ha sido la capital oficial de los Países Bajos, nunca ha sido la sede de la justicia, el gobierno o el parlamento neerlandés, ya que todos estos órganos se encuentran en la ciudad de La Haya.

En torno al siglo XIII Ámsterdam era un pueblo de pescadores. Según las leyendas, la ciudad fue fundada por dos pescadores de la provincia norteña de Frisia, que por casualidad acabaron en las orillas del río Amstel en un barquito, junto a su perro.

La fecha tradicional de la fundación de la ciudad es el día 27 de octubre del año 1275, cuando a sus habitantes se les retiró la obligación de pagar peajes, que por entonces estaban asociados con los puentes neerlandeses. En el año 1300 se le concedieron los derechos oficiales de ciudad, y a partir del siglo XIV Ámsterdam empezó a florecer como centro comercial, mayoritariamente a base del comercio con otras ciudades neerlandesas y alemanas, conocidas como la Liga Hanseática.


Plano más antiguo que se conserva de Ámsterdam (1538) - Autor: Cornelis Anthoniszoon (1505 - 1553)
Foto de: Maarten Jansen (Museo de Ámsterdam)

En el siglo XVI comenzó el conflicto entre los neerlandeses y Felipe II de España. Esta confrontación causó una guerra que duró 80 años (conocida en español como la guerra de Flandes), y que finalmente le dio a los Países Bajos su independencia. Ya por esa época, después de la ruptura con España, la república neerlandesa iba ganando fama por su tolerancia con respecto a las religiones. Entre otros, buscaron refugio en Ámsterdam judíos sefardíes de Portugal y España, comerciantes protestantes de Amberes, y hugonotes de Francia, que en sus países eran perseguidos por su religión.

El siglo XVII se considera el Siglo de Oro de Ámsterdam. A principios de ese siglo, Ámsterdam se convirtió en una de las ciudades más ricas del mundo. Desde su puerto salían embarcaciones hacia el mar Báltico, Norteamérica, África y las tierras que ahora representan Indonesia y Brasil. De esta forma fue creada la base de una red comercial mundial. Los comerciantes de Ámsterdam poseían la mayor parte de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales o VOC. Esta organización se instaló en los países que luego pasarían a ser colonias de Países Bajos.

(Fuente del texto: Wikipedia)

Estamos alojados en el Camping Zeeburg, en una cómoda vagoneta pintada en alegres colores y frente a un canal con patos y ocas bañándose en su orilla.


Un tranvía nos deja frente la Estación Central, punto desde donde empezaremos a conocer la ciudad.

Ámsterdam tiene un encanto particular: sus casas de ladrillo altas y estrechas y su red de canales, hacen que sea agradable pasear por ella.

Caminando por Damrak llegamos a Damplatz, la principal plaza de Ámsterdam, situada a unos 750 metros de la Estación Central, en la intersección de dos importantes avenidas: la nombrada anteriormente, Damrak, y Rokin.

Dam significa dique y la principal plaza de Ámsterdam lleva precisamente este nombre porque fue en este lugar donde, allá por el siglo XIII, se construyó el primer dique de la ciudad. Es una gran plaza rectangular de aproximadamente 100 por 200 metros, enclavada en el centro histórico de la ciudad.


A un lado de la plaza se levanta el Bevrijdingsmonument (Monumento Nacional de la Liberación), que rinde homenaje a los soldados caídos en la Segunda Guerra Mundial. Consiste en un monolito de mármol blanco, de 22 metros de altura, rodeado de esculturas que representan a los mártires llegando a los brazos de Cristo. Completan el monumento un par de leones a cada lado, símbolos de la ciudad, presentes también en su escudo.

Aunque la Plaza Dam, por su carácter de plaza principal, fue escenario en el pasado de episodios poco gratos y manifestaciones populares, en la actualidad es un lugar apacible poblado de palomas, un punto de encuentro para los amsterdameses y de descanso para los turistas cansados de caminar.

En esta plaza destaca el imponente Koninklijk (Palacio Real). Se construyó en 1648, durante la Edad de Oro, con el objeto de servir de Ayuntamiento. En 1808 Luis Napoleón entró en la ciudad. Buscaba una residencia adecuada y vio el impresionante Ayuntamiento. Echó al alcalde y convirtió las oficinas en habitaciones, comedores y salas de baile. Cuando se fue, el edificio continuó con esta función. En la actualidad es usado ocasionalmente para actos oficiales. La familia real no vive en él.


Junto al Palacio Real se encuentra Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva), que se utiliza especialmente para exposiciones artísticas, conciertos y para celebrar bodas reales y ceremonias de coronación de nuevos reyes o reinas. Está cerrada durante nuestra visita. Frente a ella, un edificio de grandes dimensiones alberga el Museo de cera Madame Tussaud Scenerama.

En la calle que hay detrás de Koninklijk (Palacio Real) se halla un atractivo edificio de fachada gótica, Magna Plaza; usado como Oficina General de Correos. En 1992 se reconvirtió en galerías comerciales.


Recorriendo paseos y atravesando canales llegamos a la calle Keizersgracht 123 -en el canal del mismo nombre-, donde se encuentra Het Huis met de Hoofden (Casa de las Esfinges), construida en 1622. En su fachada podemos ver seis esfinges que dan nombre al edificio. Según una leyenda, las cabezas serían de seis ladrones que entraron a robar y que acabaron siendo decapitados. Sin embargo, la versión que parece ser la correcta es que representan a los dioses Apolo, Mercurio, Diana, Minerva, Ceres y Baco.


La puerta principal sigue siendo la original y el resto de la fachada tiene diferentes detalles que la hacen muy interesante, como las gárgolas con leones.


Siguiendo la ruta que nos hemos propuesto, avanzamos por bonitas y tranquilas calles hasta llegar a una de las zonas más hermosas de la ciudad, entre los canales Keizersgracht y Prinsengracht, donde está situada la Westerkerk (Iglesia del Oeste), que se empezó en 1620 y tardó en construirse cerca de 18 años. Tal y como es costumbre entre las iglesias protestantes, lleva el nombre del lugar donde se erige y no el de un santo.



Ha merecido la pena venir hasta aquí sólo por ver la preciosa torre del campanario de 85 metros -la más alta de Ámsterdam y a la que es posible subir-, adornada con la corona imperial que Maximiliano de Austria donó a la ciudad en 1489. De su interior, lo más destacable es su órgano barroco.

En el lado de la iglesia que da hacia el canal Keizersgracht está el Homomonument (Monumento a los homosexuales): tres triángulos que, conjuntamente, forman un triángulo enorme. Uno de ellos está sobre el agua, en el canal, y no es raro ver ramos de flores o velas encendidas.


Fuente: 4just1


Muy cerca está Frankhuis (Casa de Ana Frank). En la actualidad no se accede por la entrada original, sino a través de un moderno vestíbulo, justo al lado, de lo que habían sido las casas anexas a la suya.


Foto extraída de internet, sin autoría específica

Siguiendo un señalizado circuito, se contemplan en algunas estancias fotos, dibujos, posters y manuscritos de Anne. Así mismo, una colección de paneles explicativos de lo que aquí ocurrió. Si se quiere tener un recuerdo no hay más remedio que pasar por caja, la de la librería que hay a la salida, pues todo el recinto está estrictamente vigilado con cámaras de seguridad y es imposible hacer fotos.

Annelies Marie Frank (Anne Frank) fue una de los varios millones de víctimas de la persecución de los judíos durante la II Guerra Mundial. Ella vivía en Alemania cuando, en 1933, llegó al poder Hitler e instauró un régimen antijudío. Pensando en la seguridad de la familia, que era judía, los Frank decidieron trasladarse a Holanda. En 1940, el ejército alemán ocupó este país y adoptó una serie de medidas contra los judíos. La familia Frank intentó eludirlas ocultándose.

El 6 de julio de 1942, Otto Frank, su mujer Edith Holländer y sus hijas, Margot y Anne, se refugiaron en este edificio de Prinsengracht. Luego se sumaron a ellos otras personas. En total fueron ocho los que se escondieron.

El edificio consta de dos partes: una "casa de delante" y una "casa de atrás". En la "casa de delante" se encontraban las instalaciones de la empresa de Otto Frank, que incluía un almacén en la planta baja, oficinas, y un depósito en las plantas superiores.


El almacén se extendía hasta la planta baja de la "casa de atrás". En las plantas superiores de ésta permanecían los ocho escondidos. Al cabo de algo más de dos años, alguien los delató y fueron deportados.

Durante todo el periodo en que permaneció escondida, Anne Frank escribió un diario, en el que relata, en primer lugar, sus pensamientos y sentimientos, el aislamiento de los escondidos y el miedo permanente a ser descubiertos. El diario se publicó por primera vez en 1947 por su padre, único superviviente de la familia fallecido en 1980.

Esta zona delimita con el Barrio Jordaan, uno de los de más solera de la ciudad e ideal para perderse por sus callejuelas, cruzar puentes, ver tiendas y sentarse tranquilamente en alguna de las muchas terrazas, mientras se respira paz y tranquilidad: por aquí no suelen venir muchos turistas.



Situada sobre la desembocadura del canal Singel, en Muntplein, se encuentra la Munttoren (Torre de la Casa de la Moneda), levantada en 1620, que formaba parte de la antigua muralla de la ciudad en la Edad Media. La torre recibió su nombre en 1672, cuando Ámsterdam se ganó el derecho de acuñar sus propias monedas durante la guerra contra los franceses. En realidad, era en el cuartel próximo a la torre donde se acuñaban las monedas y de ahí el nombre.


Junto a Munttoren paseamos por el Mercado de las Flores, en el que se pueden comprar recuerdos y flores a precios muy asequibles.


Tras esta primera toma de contacto con la ciudad, sus canales, edificios, plazas y bicicletas, regresamos por la avenida Damrak hasta Amsterdam Centraal (Estación Central), donde subimos al tranvía 26 que nos lleva de regreso hasta el camping.


Mañana vamos de "excursión" a las afueras de Ámsterdam.

1 comentario:

  1. Por un momento me he sentido en todos esos lugares..gracias por hacer de cicerona..
    Un abrazo..isa

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