26 ene. 2010

Epulu: Centro de Conservación de okapis



Llegamos al Centro de Conservación del Okapi, situado en la selva de Ituri, en el interior de la Reserva de Fauna del Okapi, declarada por la UNESCO Patrimonio Natural de la Humanidad en 1996, e incluida en la Lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro en 1997. El guardabosques, responsable del Centro, nos acompaña a la oficina y hace el registro de nuestra entrada.

Enfrente, a tan sólo 30 metros del río Epulu -que baja con mucha fuerza-, están los dormitorios; los lavabos y duchas, en un edificio anexo y sin agua corriente, por lo que hemos de utilizar cubos con agua del río. El generador eléctrico lo ponen en marcha de 18 a 22h. El entorno es insuperable.



A primera hora de la mañana visitamos el recinto donde preparan los haces de hojas, de diferentes árboles y arbustos, que serán la comida de los okapis, animales endémicos y embajadores de la República Democrática del Congo.



Los okapis (Okapia johnstoni) son animales predominantemente solitarios y tímidos, que a veces se unen en pequeños grupos de forma ocasional. Pertenecen a la familia de las jirafas, pero en un cuerpo enano (2 m. de alto y 2’5 m. de longitud), con las patas y el cuello muy cortos; el pelo es rojizo, excepto en las patas y glúteos que son a rayas como las cebras.


Tienen dos pequeños cuernos como las jirafas y la lengua, larga y prensil, es de color negro. La longitud de ésta es tal que puede limpiarse el interior de las orejas con su punta. Su sentido más desarrollado es el olfato, seguido del oído.


Viven de 25 a 30 años en cautividad y de 10 a 15 en libertad, en las profundas selvas congoleñas de la selva de Ituri y algunos ejemplares en el Parque Nacional Virunga.

En este Centro, que cuenta con 14 ejemplares, les dan de comer dos veces al día: 5 Kg. de hojas a primera hora de la mañana y 15 Kg. a las 14:30h. Cada animal está en su propio cercado, de varias decenas de metros de perímetro, por lo que pueden corretear sin problemas.

Cuando una hembra es fértil, algo que ocurre sólo durante 15 días al año, ponen a un macho en su recinto para el apareamiento. El tiempo de gestación es de algo más de 14 meses, pariendo una sola cría que está con su madre los primeros ocho meses para luego ocupar su propio recinto.

Por fin los veo en directo, sin una pantalla de televisión por medio.


Lo impenetrable de su hábitat impide saber de cuántos individuos se componen realmente la población de okapi, aunque se supone que hay unos tres mil. Se la considera una especie vulnerable (aunque no en peligro grave) debido a su pequeña área de distribución y por la destrucción de su hábitat debido al conflicto bélico y por la caza furtiva.


Estamos más de dos horas en el recinto; quiero disfrutar de la presencia de estos animales únicos.

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