13 feb. 2009

Tikal


Hay ocasiones que, aunque no queramos, hemos de contratar una excursión. Y es lo que hemos hecho hoy para ir al Parque Nacional de Tikal. Hay autobuses públicos, que te dejan a la entrada del Parque y de ahí hasta arriba hay unos 5 km.


Un microbús, con otros turistas, nos ha recogido frente al hotel en Isla de Flores y llegamos a Tikal, una hora después. A la entrada del Parque hay guías que se ofrecen a acompañarnos, pero nos ha parecido caro sumado al precio elevado de la entrada.

Empezamos a caminar por una senda arbolada y una nube de mosquitos nos da la bienvenida, a la que hemos respondido protegiéndonos con loción y manga larga.


El Parque Nacional de Tikal es una reserva natural y arqueológica de más de 500 km², situado al norte del país, en la provincia de Petén y, donde además de abundante selva y variada fauna -pumas, jaguares, monos, tucanes…etc.-, se encuentran uno de los mayores yacimientos arqueológicos y centros urbanos de la civilización maya precolombina. Se dice que fue la cuna de esta civilización y una de las más importantes de la zona.

En 1848 se empezó a estudiar la zona. En 1955 se declaró como Reserva Natural, y en 1979 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

El área residencial de Tikal cubre un espacio estimado de 60 km², de los cuales sólo 16 km² han sido limpiados o excavados. Según los glifos encontrados en el yacimiento, su nombre maya habría sido Yax Mutul.


La topografía del lugar se compone de una serie de colinas de piedra caliza, elevándose encima de tierras pantanosas.

Tikal fue la capital de un estado beligerante, que se convirtió en uno de los reinos más poderosos de los antiguos mayas, durante 1500 años.

Aunque la arquitectura monumental del sitio se remonta hasta el siglo IV a. C., Tikal alcanzó su apogeo durante el Período Clásico, entre el 200 y el 900 d. C. Durante este tiempo, la ciudad dominó gran parte de la región maya, en el ámbito político, económico y militar y mantenía vínculos con otras regiones, a lo largo de Mesoamérica, incluso con la gran metrópoli de Teotihuacán, en el lejano Valle de México. En el momento de más esplendor era la sede del poderoso clan Jaguar.


A pesar de ser una de las mayores ciudades mayas del Clásico, Tikal no tenía otras fuentes de agua que no fuera el agua de lluvia, que se recogió y se almacenó en diez embalses. La ausencia de fuentes, ríos y lagos en las cercanías, pone de relieve un hecho prodigioso: la construcción de una gran ciudad, contando exclusivamente con entregas almacenadas de lluvias estacionales. Sin embargo, la dependencia de las lluvias estacionales constituyó una vulnerabilidad, ante las sequías prolongadas y algunos científicos consideran que esta vulnerabilidad ha jugado un papel en el colapso maya.

(Soporte al texto extraído de varias fuentes)

Lo que alguna vez fue un rico centro metropolitano con un población de entre 100.000 a 250.000 habitantes, hoy es una zona llena de ruinas, donde más de 3000 estructuras diferentes emergen de la jungla circundante y nos susurran cómo era la vida, mucho antes de que los españoles llegaran.

Los grupos de edificios se levantaban alrededor de la Gran Plaza Central, que fue el centro administrativo de la ciudad y está situada en el corazón de Tikal.


Extraída de internet, sin autoría específica

La Gran Plaza Central está flanqueada por dos templos piramidales (el Templo I y el Templo II) por sus lados este y oeste. La Acrópolis Norte la cierra por su lado norte, mientras que la Acrópolis Central la cierra por el sur.

El Templo I, conocido también como el Templo del Gran Jaguar, se empezó a construir en el año 700 de nuestra era. La pirámide tiene una altura de 47 metros y su construcción fue finalizada alrededor del 740 al 750 d.C. Cierra la plaza por el lado este.

En el templo una empinada escalinata conduce hasta la cima de la pirámide formada por nueve escalones superpuestos, donde está situado el santuario en sí. Éste comprende tres cámaras paralelas dotadas de techo de falsa bóveda, cuyo acceso sólo estaba permitido a los miembros del clero y de la nobleza, el pueblo asistía a las ceremonias desde la plaza delantera.


Frente al Templo I, el Templo II se presenta con una estructura análoga, pero de más modestas dimensiones. También es conocido como el Templo de las Máscaras o Templo de la Luna, se construyó en torno al año 700. Tiene una altura de 38 metros y cierra la Gran Plaza por el lado oeste.


La Acrópolis Norte se encuentra en la zona sur de la Gran Plaza. Su construcción se inició en el 350 d. C. convirtiéndose en el complejo funerario de la dinastía gobernante desde la época clásica. Con cada enterramiento real se fueron añadiendo nuevos templos en la parte superior de las antiguas estructuras.


Seguimos conociendo más estructuras de esta enorme ciudad, que me tiene fascinada.

El Templo de la Serpiente Bicéfala o Templo IV, constituye una de las estructuras más emblemáticas y al mismo tiempo más sorprendentes de Tikal. Es el edificio más elevado del mundo maya clásico. Según los estudios este templo fue construido alrededor del 741 d. C.

Situado al oeste de la Gran Plaza, mide 70 metros de altura incluyendo su basamento de sustentación y la crestería que se encuentra en la parte más alta del templo propiamente dicho.


El complejo llamado Mundo Perdido comprende 38 estructuras que están repartidas en 60.000 metros cuadrados. Es el mayor complejo ceremonial de Tikal y data de la época del Preclásico.

Se puede dividir en dos partes delimitadas: la Plaza Alta y la Plaza Baja. La primera es el área que está alrededor de la Pirámide del Mundo Perdido; es el edificio más antiguo de Tikal actualmente visible, y conforma un complejo de conmemoración astronómica.


Esta pirámide, también conocida como Gran Pirámide data del periodo Preclásico Tardío (250 d.C.) y es la estructura más importante de este complejo. Posee 31 metros de altura y una anchura máxima en su base de 67’5 metros.

La Plaza de los Siete Templos se encuentra situada al oeste de la Acrópolis Sur. Su límite oriental está bordeado por una serie de templos casi idénticos que parece que empezaron a erigirse en el Preclásico Tardío. Hacia el oeste de la plaza se encuentra el complejo denominado como Mundo Perdido. Se llega a este lugar atravesando un juego de pelota triple, único en el mundo maya.
(Soporte al texto extraído de la web "Visitar Tikal")

En las horas que pasamos en este recinto arqueológico, también vemos restos de palacios, avenidas y edificios civiles.

El Grupo G forma uno de los mayores grupos de edificios tipo palacio conocidos en Tikal, entre los que destaca el Palacio de las Acanaladuras. Las fachadas de este palacio fueron decoradas con elementos verticales, de donde proviene el nombre de «Acanaladuras».

Una de las características de esta estructura, de muchas habitaciones, es su pasaje interior abovedado que lleva al patio interior.



La entrada de este túnel es a través de la supuesta boca de un monstruo.


Frente alguno de los templos o pirámides más representativos hay altares mayas contemporáneos donde, por un Acuerdo Ministerial del 2002, se pueden hacer ofrendas y sacrificios aquí.


Todavía quedan muchos edificios o parte de ellos por restaurar. Se ha de explicar que durante más de mil años -desde que los mayas abandonaran el lugar- los árboles han estado creciendo en este lugar, y sus raíces han maltrecho muchas de las edificaciones.


Es imposible plasmar lo que mis piernas han caminado durante más de seis horas, lo que mis ojos han captado, y lo que mi corazón ha sentido. Todo el conjunto es precioso.


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