16 sept. 2008

Wase. Lago Erhai


En la estación de autobuses de Xiaguan subimos a uno que nos lleva -después de dos horas por una pista de tierra- hasta Wase, un pequeño pueblo a orillas del Lago Erhai (Si se quiere ver el lago desde Dali, está tan solo a 2 km).


En el trayecto hacia Wase vemos como, en varios trechos de la carretera asfaltada, los campesinos extienden la cosecha de arroz para que al pasar los vehículos hagan la trilla.



Los habitantes de Wase se dedican a la pesca y a la agricultura. No tiene grandes monumentos, pero sí una sosegada tranquilidad y unas vistas preciosas del lago, fuente importante de alimentos para los Bai, minoría que habita en la región.



Los Bai utilizan un sistema de pesca con cormoranes. Se entrena a estos pájaros para que capturen a los peces y los devuelvan a los pescadores. Para evitar que el cormorán se trague el pez, se les coloca un aro en el cuello.

El lago Erhai (pinyin: ěrhǎi, literalmente «mar de la oreja», llamado así por su forma), es uno de los más grandes de China. Está situado a 1972 metros sobre el nivel del mar y ocupa un área de 250 km². Hay varias islas, destinos turísticos principalmente de chinos.

En la orilla opuesta se alza la montaña Cángshān y Dali. Imagino que en los días claros y sin viento, el lago debe hacer espejo de este bello emplazamiento. El 29 de noviembre de 2001 el «punto escénico Dali-montaña Chanshan-lago Erhai» fue inscrito en la Lista Indicativa del Patrimonio de la Humanidad, en la categoría de bien mixto.


A pocos metros de la orilla se encuentra la pequeña y fotogénica Isla Xiao Putuo Dao, con un templo del siglo XV dedicado a la diosa budista Bodhisattva Kwan-yin.



No quiero imaginar el mal cuerpo que se me hubiera quedado si llego a ver este bello templo y la isla
como fotografió una viajera, Guadalupe Araoz, cuando estuvo aquí
.
Fuente: Hasta pronto Catalina

Caminamos por el borde del lago hasta una aldea de pescadores, Haiyin, situada a unos dos kilómetros de Wase. Hay ancladas barcas de hierro en un pequeño puerto, pero no se ve ninguna actividad pesquera. Aparentemente la han abandonado para dedicarse exclusivamente al turismo chino masificado, tal como se ve en la foto anterior.


Es la hora de comer y, como no hay turistas, no hay vendedores ambulantes.

Frente a un local vemos a unos señores comiendo algo, que desconocemos completamente. Intentamos que nos expliquen qué es, pero no saben ni entienden inglés. Aun así, lo solucionan rápidamente: en un pequeño plato ponen un poco de cada una de sus raciones para que probemos; lo que nos guste es lo que pediremos para el almuerzo.

Después de comer regresamos a Dali en autobús.


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