16 sept. 2008

Dali y la Montaña Cangshan


Nos despedimos de Lijiang para ir a Dali, nuestro próximo destino. El adiós de la "mama", como los huéspedes llamamos a la dueña, nos asombra y emociona cuando nos da una bolsa con dos plátanos, dos manzanas y dos yogures, para el camino; y nos cuelga del cuello una pequeña bolsita con hierbas aromáticas: un amuleto de la buena suerte.

Ella y su hija, emocionadas, nos dan un fuerte y cariñoso abrazo a cada uno. Nos hemos quedado sin palabras ante estos detalles, pues sólo hemos estado tres días alojados

Tras cuatro horas en autobús, cruzando bellos paisajes con campos de arroz y de té, llegamos a la parte nueva de Dali (Xiàguān); una moderna ciudad construida a 15 kilómetros de nuestro destino final.


Acurrucada en los brazos de la montaña Cangshan y al este del lago Erhai se encuentra la ciudad vieja Dali Gucheng, construida en 1683. Rodeada por un muro de 8 metros de altura y 3,5 km de circunferencia, Dali es un entramado de callejuelas poco transitadas, donde aún se encuentran tesoros de la arquitectura tradicional bai.


Nos alojamos a 50 metros de la Puerta Sur, la más grande y hermosa, testigo de los más solemnes acontecimientos del Imperio. Disponemos de tres días para visitar Dali y alrededores.

El Reino de Nanzhao (738-1253) supuso la época de mayor esplendor de la ciudad de Dali, cuando se convirtió en la capital de un imperio que alcanzaba los últimos rincones de la provincia de Yunnan.

Un crisol de culturas en el que los antepasados de las minorías bai y yi crearon un mundo cosmopolita donde se encontraban los viajeros de China, Tíbet y la India.

(Texto: Pedro Ceinos-El Periódico)

La ciudad antigua de Dali, destruida por guerras y terremotos, conserva todavía su estructura original.

Al anochecer entramos en el recinto amurallado…




Llama la atención el entorno muy cuidado, tiendas y restaurantes por doquier y una gran actividad que decrece conforme avanza la noche.

Más de una hora hemos caminado hasta llegar a la base del telesilla de Cangshang, que utilizamos para llegar a Zhonghe Si, un monasterio situado a 2700 metros de altitud, en la Montaña Cangshan (Cángshān). El trayecto hasta los 2600 metros dura unos 30 minutos y tiene unas vistas espectaculares de Dali y del lago Erhai.



Mientras ascendemos, vemos tumbas esparcidas por la montaña -no hemos visto cementerios propiamente dichos y no sabemos el porqué de las tumbas en la montaña.


Una vez arriba, subimos a través de unas escaleras hasta la explanada donde se encuentra el monasterio que, en el último momento, decidimos no visitar.

Hay varias rutas para hacer. Optamos por una de 5 km a través de un corredor empedrado y muy limpio, que nos lleva montaña arriba.




Prácticamente estamos solos para disfrutar del entorno y del panorama que se ofrece a nuestros pies, destacando, entre otros edificios, las Tres Pagodas.

Las Tres Pagodas del Templo Chongsheng, que se alzan en medio de la inmensa llanura de Dali, son un testigo permanente de la grandeza del Reino de Nanzhao (738-1253).


Según cuenta la leyenda, fueron erigidas en este emplazamiento para apaciguar a los dragones. Antes de que los hombres llegasen a estas tierras las crías de dragón habitaban estos anegados terrenos y pantanos. Los hombres creían que estos mitológicos seres desencadenaban desastres naturales para ahuyentar a los colonos humanos, por lo que erigieron tres inmensas torres para apaciguarlos.

El antiguo monasterio de Chongsheng, sucumbió pasto de las llamas durante la dinastía Qing, pero sus tres pagodas, diferentes en tamaño e historia, perduraron hasta nuestros días. Erigidas en ladrillo y revestidas de blanca arcilla, cada una de estas torres conforma el vértice de un gigantesco triángulo equilátero, pues los tres lados del triángulo tienen la misma longitud, ya que cada una de las pagodas se encuentra separada de sus hermanas a la misma distancia.

Tres estructuras que constituyen un hermoso ejemplo de un estilo único en la arquitectura budista de China, abrazadas por la vegetación y enmarcadas en este paisaje de gran belleza escénica de la provincia de Yunnan.


Foto extraída de internet, sin autoría específica

La pagoda central, conocida como Pagoda Qianxun, es, con sus 69 metros de altura, una de las pagodas más altas construidas en la historia de China, erigida en la segunda mitad del siglo IX. Las otras dos torres que flanquean a la Pagoda Qianxun son de menor altura, alzándose 42 metros y diez pisos sobre el suelo, fueron construidas aproximadamente cien años después que su hermana mayor.

Tres torres que han hecho gala de su gran resistencia perdurando a lo largo de los siglos y los numerosos terremotos para llegar hasta nuestros días.

(Texto: Alberto Fraga-HomoArchitectus)

Regresamos a Dali al atardecer.

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