8 sept. 2008

Beijing. Plaza de Tian’anmen


Ruta:
- Barcelona-[avión]-Helsinki-[avión]-Beijing
- Beijing
- Beijing-[avión]-Chengdu
- Chengdu
- Chengdu-[avión]-Lijiang
- Lijiang
- Lijiang-[bus]-Dali
- Dali
- Dali-[bus]-Kunming-[avión]-Guilin
- Guilin-[bus]-Longsheng-[bus]-Ping'an
- Ping’an
- Ping'an-[bus]-Longsheng-[bus]-Sanjiang-[bus]-Chengyang
- Chengyang-[bus]-Sanjiang-[bus]-Guilin-[bus]-Yangshuo
- Yangshuo
- Yangshuo-[bus cama nocturno]-Macao
- Macao-[avión]-Kota Kinabalu (Borneo)
- Kota Kinabalu-[ferry]-Isla Labuan-[ferry]-Brunei
- Brunei
- Brunei-[avión]-Kota Kinabalu (Borneo)-[bus]-Sandakan (Borneo)
- Sandakan
- Sandakan-[barca]-Isla Selingan (Isla de las Tortugas)
- Isla Selingan-[barca]-Sandakan
- Sandakan-[avión]-Kota Kinabalu-[avión]-Macao
- Macao-[ferry]-Hong Kong
- Hong Kong
- Hong Kong-[avión]-Helsinki-[avión]-Barcelona

(En otros viajes no he puesto la ruta; en éste me ha parecido oportuno, para mostrar el trayecto y los medios de transporte)

Desde Barcelona, y después de cuatro horas de vuelo con Finnair, aterrizamos en Helsinki. El vuelo a Beijing no sale hasta las 20:10h por lo que cogemos un autobús que nos lleva, en 40 minutos, al centro de la ciudad.


Teníamos previsto visitarla durante unas tres horas, pero nos encontramos con apenas 5ºC y cayendo agua-nieve, así que al cabo de una hora volvemos al aeropuerto.

Aterrizamos en el recién inaugurado aeropuerto de Beijing a las 9:30, hora local -3:30 de la madrugada en España-, después de diez horas de vuelo. Desde que salimos de casa han pasado 22 horas y, aparentemente, no estamos cansados. De momento no notamos los efectos del jet lag.


No apreciamos la inmensidad de este edificio hasta que nos dirigen a un tren, que nos lleva a la terminal de taxis y autobuses.

Vamos en taxi hasta el Far East Internacional Youth Hostel , donde nos alojaremos. Durante el trayecto, desde el aeropuerto hasta Beijing, nos acompaña un sinfín de enormes edificios de oficinas construidos -y en construcción- con una arquitectura muy singular, pero elegante, y que llaman nuestra atención. El cielo está gris plomizo y, con tan poca luz, no vemos que tengan las luces interiores encendidas, por lo que nos preguntamos si están vacíos. Y, si es así, ¿será para demostrar a los visitantes, durante las Olimpiadas, el poderío económico de China?

El hostel está ubicado en un Hutong -nombre dado a los barrios antiguos en Beijing-, donde apreciamos la vida tradicional de sus habitantes. Dejamos el equipaje y la primera prioridad es ir a la Plaza de Tian’anmen.


Foto de John RR Howie - Fuente: Orient Express


Foto de Geoff McKim - Fuente: Commons Wikimedia

(Ilustro con estas fotos por no disponer de las mías)

El paseo hacia la plaza -mientras nos impregnamos de la vida diaria- va mostrando la verdadera cara de la ciudad, que nada tiene que ver con los edificios vistos cuando vinimos del aeropuerto: pobreza contenida. Dicho esto, vemos mucha actividad en la rehabilitación de edificios y calles.

Las Olimpiadas están cerca, pero cualquiera que no lo supiera le habría pasado desapercibido este dato, ya que escasamente hemos visto publicidad en las calles; sólo un panel en la plaza Tian'anmen. No obstante, en TV sí hemos visto anuncios acerca del evento deportivo; es a través de ella como difunden el mensaje ya que, al fin y al cabo, es el medio de mayor difusión.

Después de casi una hora andando llegamos a la Plaza de Tian’anmen, llamada Plaza de la Puerta de la Paz Celestial. El ambiente está cargado por la gran polución que hay en la ciudad.



Es una de las más grandes del mundo, con 880 metros de norte a sur y 500 metros de este a oeste, con un área total de 440.000 metros cuadrados. En ella, Mao Tse Tung proclamó el 1 de octubre de 1949 la instauración de la República Popular China.


Está delimitada por edificios gubernamentales, donde destaca la Puerta de la Paz Celestial o Tian'anmen, que da entrada a la Ciudad Prohibida. Fue construida en 1420 por el emperador Yongle y reconstruida en 1651.

Sobre ella hay un retrato de Mao Tse Tung, flanqueado por los lemas: "Viva la República Popular China" y "Viva la unidad de los pueblos del mundo".


Otro de los edificios es el Mausoleo de Mao Zedong, presidente del Buró Político del Partido Comunista de China a partir de 1943, y líder de dicha agrupación desde 1945 hasta su fallecimiento en 1976. A pesar que Mao Zedong había expresado su deseo de ser cremado, su cuerpo fue embalsamado y colocado en un mausoleo que se comenzó a construir poco después de su muerte.

Este edificio está precedido, en sus dos frentes, por grupos escultóricos de campesinos, soldados, obreros y estudiantes.


En diferentes puntos de la plaza, y en los aledaños, multitud de guardias jóvenes hacen rondas o están firmes, como si fueran estatuas.

Regresaremos otro día para ver el interior del Mausoleo de Mao Zedong y algún sitio más, con la esperanza de que se haya disipado la molesta polución.

La Plaza de Tian’anmen ha sido escenario de numerosos acontecimientos históricos, como la llamada Revuelta de la Plaza de Tian'anmen.

Las protestas de la Plaza de Tian'anmen de 1989, también conocidas como la masacre de Tian'anmen, consistieron en una serie de manifestaciones lideradas por estudiantes, que ocurrieron entre el 15 de abril y el 4 de junio de 1989. El acontecimiento recibe el nombre del lugar en que el Ejército Popular de Liberación suprimió la movilización.


Foto sin autoría específica

Los manifestantes provenían de diferentes grupos, desde intelectuales que creían que el gobierno del Partido Comunista era demasiado represivo y corrupto, a trabajadores de la ciudad que creían que las reformas económicas en China habían ido demasiado lejos y que la inflación y el desempleo estaban amenazando sus formas de vida.

El acontecimiento que inició las protestas fue el fallecimiento de Hu Yaobang (20 de noviembre de 1915-15 de abril de 1989).


Hu Yaobang fue un líder de la República Popular China. Pertenecía a la segunda generación de dirigentes de la República Popular, que emprendió reformas durante la década de 1980, y fue durante mucho tiempo el candidato principal para suceder a Deng Xiaoping. Perdió gran parte de su reputación durante las protestas estudiantiles de 1986, pues se le consideró incapaz de controlarlas.

Durante su mandato, Hu trató de rehabilitar a los perseguidos durante la Revolución Cultural. En China se sostiene mayoritariamente la opinión de que ése fue su logro más importante.

Hu Yaobang falleció a causa de un infarto de miocardio en el transcurso de una reunión del Partido el 15 de abril de 1989. En el anuncio de su muerte se le describió como: "El camarada Hu Yaobang fue un acérrimo guerrero comunista, un gran revolucionario proletario y hombre de estado, y un destacado líder del Ejército Chino". Aunque era un oficial "retirado" que había cometido "errores", la presión pública forzó al Partido Comunista de China a concederle un funeral de estado con la presencia de los líderes del partido, y a emitir un elogio que destacaba su trabajo restaurando la norma política y promoviendo el desarrollo económico tras la Revolución Cultural.

Sin embargo, mucha gente quedó insatisfecha con la lenta respuesta del partido. El luto público empezó en las calles de Pekín y en el resto del país. En la capital se centró en el Monumento a los Héroes del Pueblo. Este luto fue el cauce público de las iras ante la percepción de nepotismo del gobierno, la destitución injusta, la muerte temprana de Hu, y el papel desempeñado en la sombra por los "ancianos", líderes oficialmente retirados que, no obstante, mantenían un poder casi oficial, como Deng Xiaoping.

Las reprobaciones se incrementaron y desembocaron en la Revuelta de la Plaza de Tian'anmen. Las ideas de Hu concernientes a la libertad de expresión y libertad de prensa influyeron en gran medida a los estudiantes que participaban en las protestas.


Foto de Hei Han Khiang

Tras las protestas y las llamadas del Gobierno pidiendo su disolución, se produjo en el seno del Partido Comunista una división de criterio acerca de cómo responder a los manifestantes. La decisión tomada fue suprimir las protestas por la fuerza, en lugar de acceder a sus reivindicaciones.

El 20 de mayo, el Gobierno declaró la ley marcial y en la noche del 3 de junio, envió los tanques y la infantería del ejército a la plaza de Tian'anmen para disolver la protesta.


Foto sin autoría específica

Las estimaciones de las muertes civiles varían: 400-800 (CIA) y 2600 (según fuentes no identificadas de la Cruz Roja china). El número de heridos se estima entre 7000 y 10 000.

Tras la violencia, el Gobierno emprendió un gran número de arrestos para suprimir a los instigadores del movimiento, expulsó a la prensa extranjera y controló estrictamente la cobertura de los acontecimientos en la prensa nacional. La cruel represión de la protesta de la plaza de Tian'anmen causó la condena internacional de la actuación del gobierno de la República Popular China.


Foto sin autoría específica

En uno de los últimos días de la llamada Revuelta de la Plaza de Tian'anmen, fue tomada la foto de un hombre anónimo que se volvió internacionalmente famoso al ser grabado y fotografiado de pie frente a una columna de tanques.

Mientras los tanques se le aproximaban, el hombre se mantuvo solo y de pie, sosteniendo dos bolsas, una en cada mano. Mientras los tanques iban disminuyendo la marcha, él hacía gestos para que se fueran. En respuesta, el tanque situado en cabeza de la columna intentó sortearlo, pero el hombre se interpuso repetidamente en su camino, demostrando una tenacidad y aplomo enormes. Tras esto los tanques se detuvieron y el individuo subió encima del primer tanque y sostuvo una conversación con el conductor.

La imagen fue captada el 5 de junio de 1989 por al menos tres fotógrafos desde los balcones del Hotel Beijing, junto a la plaza de Tiananmen: los estadounidenses Jeff Widener, para la agencia Associated Press (AP), Charlie Cole, para la revista Newsweek, y el británico Stuart Franklin, de Magnum, para la revista Time.

La fotografía de Widener es una de las más reconocidas.


La noche anterior, el fotógrafo había sido asaltado y agredido por la policía china que le requisó el material captado de la represión contra los estudiantes. Por eso al poco de tomar las imágenes del hombre frente al tanque, escondió el carrete en la cisterna del inodoro. Y pese al registro de su habitación, logró sacar la foto y enviarla a su redacción.

Al atardecer regresamos al hostel, que alberga un restaurante, una agencia de viajes, tiendas de recuerdos… En la agencia compramos los billetes de avión hacia Chengdú, para dentro de tres días, y preguntamos el precio para ir mañana a la Gran Muralla.

Salimos a la calle y, enfrente mismo, en una agencia de viajes preguntamos el precio para la misma excursión y es más barato; lo haremos con ellos. Saldremos a las 6:00 h.

La Gran Muralla se puede hacer de dos maneras. Una, la más fácil, es ir hasta Simatai y hacer un recorrido por un trozo que está rehabilitado y volver: es lo que hacen la mayoría de turistas. Nosotros haremos la más difícil, iremos hasta Jinshaling y, desde allí, a través de la Gran Muralla, conectaremos con Simatai donde nos esperará la guía.

Por la noche damos un paseo por los alrededores para ver la vida nocturna: puestos callejeros, en calles estrechas, de comidas, tiendas con toda clase de cosas y restaurantes tradicionales. En un puesto de frutas compramos un manojo de plátanos; el precio que nos han cobrado es irrisorio.


Foto extraída de internet, por no disponer de las mías

Al regresar al alojamiento encontramos en la puerta una nota de la agencia en la que nos dicen que lo sienten mucho, pero que la excursión a la Gran Muralla se retrasa 20 minutos. China, y los chinos, empieza a impresionarnos por su diligencia y educación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Si quieres, deja un comentario. Te responderé a la mayor brevedad posible.
¡Gracias!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...