25 ago. 2008

SIRIA (II): Maalula, Bosra


Anterior: SIRIA (I): Damasco


Día 18.- Por la mañana volvemos a contactar con Air France del aeropuerto para saber a qué hora nos traerán la maleta y se nos sacan literalmente de encima, o sea, les importa un pepino nuestra maleta y nuestro problema: hemos de ir nosotros a buscarla. De haberlo sabido ya hubiéramos ido anoche.

El recepcionista del hotel llama a un taxi, que nos lleva al aeropuerto. Recuperamos la maleta y me doy cuenta que lleva etiquetas de Viena y Budapest. Estos son los sitios dónde ha estado antes de Damasco. Los guardamos celosamente; nos servirán para la reclamación-denuncia que pondremos al llegar a Barcelona, pues ya se ha visto que en Damasco nada se puede hacer.

Con el mismo taxi, vamos a la estación de autobuses para ir a Maalula: nuestra excursión del día.

El taxista nos deja en una estación de autobuses equivocada. No hay forma de entender lo que nos dicen: dónde hemos de ir para coger el bus. Gracias a un escolar que pasa por allí y sabe algo de inglés, nos cruza la gran avenida donde estamos y para un autobús, le da unas indicaciones al conductor y, en un momento dado de la ruta, se para y nos señala una zona donde hay microbuses estacionados. Nos dirigimos hacia allí y uno de esos es el que nos llevará a nuestro próximo destino.

Nuestro interés en ir a Maalula es porque habíamos leído que es un pequeño pueblo cristiano, cobijado por una montaña, situado al noroeste de Damasco y que presenta la peculiaridad de ser una de las últimas poblaciones que hablan arameo. Con bonitas casas pintadas de azul y blanco, alberga dos antiguos monasterios.

Al llegar nuestra decepción va en aumento. De las pinturas de las casas queda un leve recuerdo y los conventos están muy restaurados con piedras modernas.



En el Convento de Santa Tecla (Deir Mar Taqla), ortodoxo, se pueden contemplar bellos cuadros antiguos. Una monjita nos explica la vida y milagros de la santa, cuyos restos se guardan celosamente entre estas paredes.




Santa Tecla nació en Konya (Anatolia). Al menos tres lugares reclaman ser el sitio donde descansan sus restos: Aya Tekla (Turquía), Maalula y Roma. Desde 1321 se celebran en Tarragona las Festes de Santa Tecla, desde que la reliquia del brazo de la santa llegara a esta ciudad por intercesión de Jaime II, rey de Cataluña, Aragón y Sicilia, ante el Reino de Armenia menor.

Subiendo por una estrecha cañada, entre dos moles de roca de color ámbar, llegamos al Monasterio de San Sergio (Mar Sarkis) -de rito católico griego-, fue construido en el siglo IV sobre las ruinas de un templo pagano y guarda en su seno uno de los primeros altares cristianos, en forma de media luna con un agujero en el centro, por donde caía la sangre en los antiguos sacrificios paganos.




En el interior del monasterio de San Sergio está prohibido hacer fotografías.

Un viaje que prometía iba a ser para todo el día, en tres horas lo hemos visto todo.

Día 19.- Temprano subimos en un autobús, en la estación Baramke, que ha de llevarnos a Bosra para ver, principalmente, el Teatro romano y desde ahí meternos en Jordania.

Cuando bajamos del bus en Bosra, nos aborda un individuo que habla un poco español. Se ofrece como guía y aceptamos. Sus explicaciones han sido interesantes ya que solos no hubiéramos sabido casi nada de la historia de las ruinas que hay aquí.

Antigua capital de la provincia romana de Arabia e importante etapa en la antigua ruta caravanera de La Meca, Bosra conserva, encerrados en sus gruesas murallas, un magnífico teatro romano del siglo II, ruinas nabateas, romanas y bizantinas y varias mezquitas.

Sus rocas negras, empleadas en la construcción desde hace siglos, confieren a toda la región una gran originalidad. Además, la resistencia del basalto ha mantenido los monumentos en un estado de conservación admirable. La ciudad antigua fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980.


La ciudad moderna se ha desarrollado sobre los restos de la ciudad antigua, prácticamente despoblada hacia finales del siglo XIX, por lo que ambas sólo tienen en común el nombre y las piedras de construcción. Pero el fantasma de la gran ciudad antigua planea sobre las casas bajas, muy encerradas hacia el interior, sobre las mezquitas, los minaretes, las puertas, los restos de viejas casas e iglesias.



En los callejones estrechos y sinuosos, columnas antiguas se alzan en los lugares más imprevistos; y en el centro se alza la enorme y severa ciudadela árabe, construida alrededor del elegante Teatro romano, construido en el siglo II. Uno de los más grandes y mejor conservado de todos los teatros romanos en el Oriente Medio.






Una vez acabada la ruta se nos plantea el problema de cómo salir de aquí; quizás en autobús dirección a Jerash (Jordania), pues queremos visitar las ruinas romanas en nuestra ruta de hoy, que acabará en Madaba.


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