25 ago. 2008

La Villa Imperial de Potosí


En Coroico subimos a un microbús que nos lleva de nuevo a La Paz. Hacemos las gestiones en la estación de buses para comprar los billetes del autobús que nos llevará a Potosí esta misma noche.

Hemos estado viajando toda la noche en un bus abarrotado -con gente durmiendo en el suelo- y pasado mucho frío a pesar de que nos tapamos como hemos podido.

Sobre las cinco de la mañana entramos en Potosí, declarada Patrimonio de la Humanidad en1987, yendo a continuación al hostal que tenemos previsto, Hostal Compañía de Jesús, en la céntrica Chuquisaca. Éste había sido alojamiento de monjas y, por lo tanto, las habitaciones son muy espartanas, pero su ubicación es inmejorable.


Potosí se extiende a las faldas de la legendaria montaña llamada Cerro Rico (en quechua: 'Sumaj Orcko'), que domina el horizonte de la ciudad, en la cual se situó la mina de plata más grande del mundo desde mediados del siglo XVI hasta mediados del siglo XVII.


Autor: Martin St-Amant - Fuente: Wikimedia

La primigenia historia de la ciudad es una mezcla entre hechos fantásticos e históricos, por lo que es difícil distinguir la historia de la leyenda.

Se dice que las vetas de plata fueron descubiertas de forma casual, una noche de 1545, por un pastor quechua que se perdió mientras regresaba con su rebaño de llamas. Decidió acampar a los pies del Sumaj Orcko y encendió una hoguera para resguardarse del frío. Por la mañana al despertarse vio que, entre las brasas humeantes, brillaban hilitos de plata fundidos por el calor del fuego. La montaña era tan rica en vetas de plata que la misma se encontraba a ras del suelo.

El 1 de abril de 1545, un grupo de españoles tomó posesión del Cerro Rico después de verificar el descubrimiento del pastor, e inmediatamente establecieron un poblado.

La inmensa riqueza del Cerro Rico y la intensa explotación a la que lo sometieron los españoles, hicieron que la ciudad creciera de manera sorprendente. En 1625 ya tenía una población de 160.000 habitantes, por encima de Sevilla y mucho mayor que Londres o París. Era tan importante que Miguel de Cervantes, en su monumental obra "Don Quijote de la Mancha", la cita dos veces en la segunda parte (capítulos 40 y 45).

Los españoles que vivían en la ciudad disfrutaban de un lujo increíble. A comienzos del siglo XVII Potosí ya contaba con treinta y seis iglesias espléndidamente ornamentadas, otras tantas casas de juego y catorce escuelas de baile. Había salones de bailes, teatros y tablados para las fiestas que lucían riquísimos tapices, cortinajes, blasones y obras de orfebrería. De los balcones de las casas colgaban damascos coloridos y lamas de oro y plata.

Mientras tanto, la población indígena sufría una explotación infrahumana. Decenas de miles de indígenas fueron sometidos a la mita, un sistema de esclavitud que ya era habitual entre los incas, pero su uso se intensificó mucho más por los españoles a instancias del virrey Francisco de Toledo.


Foto extraída de internet, sin autoría específica

A los "mitayos" (como se les decía a los sometidos a la mita) se les hacía trabajar hasta 16 horas diarias, cavando túneles, extrayendo el metal manualmente, etc. Los hundimientos eran muy frecuentes, llegando a morir más de 15.000 indígenas entre 1545 y 1625.

Con el agotamiento de trabajadores indígenas, los colonizadores pidieron permiso al rey para importar desde 1.500 a 2.000 esclavos africanos por año. Durante el periodo colonial se importaron aproximadamente 30.000 esclavos para trabajar en las minas de la ciudad. Los esclavos también fueron usados como acémilas humanos; era más barato reemplazar un esclavo que un burro.

La producción de plata llegó a su punto álgido en 1650, momento en el cual las vetas empezaron a agotarse y Potosí entró en un camino decadente del que ya no pudo recuperarse nunca más.

En 1719, una epidemia de tifus mató a más de 20.000 personas, y otras tantas abandonaron la ciudad.

Visitamos la Casa Nacional de la Moneda y el Museo. Nos ha hecho de guía un cabo del ejército que se explicaba cómo podía.

La sorprendente extracción de la plata del Cerro Rico, el crecimiento de la población, la expansión del comercio y el inesperado auge que alcanzó la ciudad, entre otros factores, creó la necesidad de organizar un centro de acuñación, cerrando el que había en Lima.


Casa Nacional de la Moneda

La ciudad cuenta con un gran patrimonio arquitectónico que está representado por numerosas construcciones coloniales. En la Iglesia de San Francisco, al igual que en la de San Lorenzo, se puede observar una gran exposición artística en su interior, con la inclusión de deidades indígenas y símbolos del cristianismo.



Entramos en el Centro Taller de Restauración financiado por la Cooperación Española donde hemos visto tallas de gran valor artístico.



Y como en todas las ciudades, disfrutamos de la Plaza Mayor y de las imágenes cotidianas.


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