25 ago. 2008

JORDANIA (I): Amman, Madaba, Monte Nebo, Betania, Mar Muerto

Anterior: SIRIA (II): Maalula, Bosra


Día 19: continuación.- El mismo señor que nos ha estado guiando por Bosra, nos ofrece a un amigo taxista que nos llevará por 140 dólares hasta Madaba. Consideramos que es mucho dinero y finalmente acepta nuestra oferta de 70 dólares. Aquí cometemos un error por las prisas en hacer la ruta, ya que por mucho menos nos hubiera llevado. Él y su amigo nos llevan en su coche hasta un punto cerca de la frontera.


Ahora empieza la historia: hemos de cambiar de coche, ya que en el que vamos no tiene autorización para entrar en Jordania. Los dos se ponen a discutir con otros taxistas, ofreciéndoles parte del dinero que les hemos pagado, para que nos lleven. Al final consiguen que uno de los taxistas acceda a llevarnos.

Salimos de Siria sin problemas, pero la entrada en Jordania ha sido tediosa. Hemos estado una hora para pasar la frontera: teniendo que soportar entre 8 y 10 controles. Ya en Jordania, en el pueblo más cercano de la frontera, el taxista para el coche y empieza a sacar paquetes de tabaco por todos los rincones del taxi hasta que llena una bolsa; baja del coche y la lleva a algún lugar. Ya veo que “somos cómplices” de un contrabandista.

Nuestro destino es Jerash para visitar las ruinas. Cuando llegamos, alrededor de las 4 de la tarde, el recinto ya ha cerrado: nos hemos quedado sin verlas. Entonces le decimos al taxista que nos lleve hasta Madaba, nuestro destino final del día, pero no sabe dónde está y cuando se entera de que está 40 kilómetros pasado Amman nos dice que a él, como sirio, no le está permitido pasar de Amman; lo podrían detener.

Empieza a poner pegas, diciendo que tiene que volver a Siria a dormir y que desde Jerash cojamos un taxi para que nos lleve a Madaba. Se baja del coche y nos trae a un taxista para ello. Enfadados le indicamos que hemos pagado hasta Madaba y que es allí dónde nos tiene que llevar. Al final, ante su insistencia, le decimos que nos deje en Amman ya que está anocheciendo.


Autor: Stefan Volk Fuente: wikimedia

Le damos la dirección del Palace Hotel (King Faisal St.), muy céntrico, pero como no sabe dónde es empiezan los problemas, y gordos.

A la entrada de la ciudad para a un taxista para que nos lleve al hotel. Le insistimos que no pagaremos ni un céntimo más. Así que continúa hasta un cierto lugar de la ciudad donde de nuevo se detiene. Se baja y hace que bajemos. Es de noche. Realmente no sé exactamente lo que está pasando.

Vemos que se dirige hacia un chico, habla con él. Y, casi sin darnos cuenta, un taxista saca la maleta del maletero para llevarla a su coche. De pronto, vemos que otro taxista increpa al que tiene nuestra maleta y empiezan a forcejear con ella. Ante esto, mi compañero coge la maleta y empieza a pedir calma. El segundo taxista se emprende con el primero dándole empujones. Se quita la chaqueta… y después de algunos zarandeos nos vemos rodeados de gente: unos mirando y otros interponiéndose entre los taxistas.

Aprovechando el revuelo unas manos cogen la maleta y se la llevan a otro taxi. Es otro taxista que también se ha parado. Ya van cuatro, con el nuestro. Rápidamente, mi compañero se hace con la maleta diciendo wait, wait. La escena es de película de los hermanos Marx. Nuestro taxista nos comenta que este último taxista está borracho. Sinceramente, nosotros no estamos para apreciar esta circunstancia.

Todo este espectáculo ocurre delante de un local de una agencia de transportes o algo parecido. El señor nos invita a llevar la maleta al local y a permanecer dentro hasta que la situación se aclare. De pronto, el señor del local se arrodilla y se pone a rezar delante de nosotros. Esto nos preocupa bastante porque no sabemos si es la hora del rezo o para pedir a Allah que no corra sangre.

Al cabo de unos minutos nuestro taxista entra en el local, coge la maleta y la pone de nuevo en su coche, subimos y continuamos con él la marcha. No vamos solos, los otros tres taxistas vienen con nosotros, escoltándonos y vigilándose unos a otros. Después de un buen rato circulando por Amman, desaparece uno y más tarde el otro, pero queda un tercero que es el que va guiando al nuestro, hasta el hotel. Éste que queda es el que ha iniciado todo el jaleo. Imagino que nuestro taxista les ha dado dinero a los otros y a éste para que no nos marearan más. ¡Qué estrés!.

Ya en el hotel, contratamos la excursión para mañana y salimos a dar un paseo nocturno por la ciudad, que nada tiene que ofrecer desde nuestro punto de vista.

Día 20.- Después de desayunar conocemos a los que serán nuestros compañeros de viaje: Cécile, una francesa que vive cerca de Biarritz y un alemán del que no sabemos su nombre.

Salimos con dirección a Madaba, ciudad conocida por sus mosaicos de las épocas omeya y bizantina y por ello lleva el sobrenombre de Ciudad de los mosaicos.

En la ruta por la ciudad, visitamos la bella Iglesia greco ortodoxa de San Jorge, donde destaca un mosaico-mapa de la era Bizantina (siglo VI), con la representación cartográfica más antigua que se conserva de Jerusalén y Tierra Santa.





La mayoría de la población de Madaba es musulmana, aunque muchos habitantes son cristianos (entre un 35-40%), existiendo numerosas iglesias.

Saliendo de Madaba, subimos al Monte Nebo, donde se dice que Yahvé mostró a Moisés la Tierra Prometida. Parece que Moisés está enterrado aquí; se dice que murió cuando llegó a su destino.

1 Y subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan,
2 y todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental,
3 y la parte meridional, y la llanura y el valle de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar.
4 Y le dijo Jehová: Ésta es la tierra de la cual juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá.
5 Y murió allí Moisés, siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme a la palabra de Jehová.
6 Y Él lo sepultó en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepulcro hasta hoy.
(Deuteronomio, 34: 1,6)


Hay lugares únicos en el mundo que son difíciles olvidar. Es suficiente haberlos visitado una sola vez. El Monte Nebo, es uno de ellos. La vista panorámica que se goza, corta la respiración, haciéndonos contemplar de un solo vistazo la Tierra prometida: el Valle del Jordán, el Mar Muerto, el Desierto de Judá, y la localidad de Jericó. En días muy claros se puede divisar Jerusalén, Belén y el lago Tiberias.




Los restos de un monasterio bizantino, edificado en el siglo IV, completan la visita a uno de los primeros lugares de la cristiandad.



Nos dirigimos a Betania, para conocer el lugar donde se dice que san Juan Bautista bautizó a Jesús: “Estos hechos acontecieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando” (Juan 1:28).


Actualización:
En julio de 2015 se incluyó en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como "Sitio del bautismo. Betania en la otra orilla del Jordán" (Al-Maghtas).

Teniendo en cuenta que el río Jordán hace frontera entre Israel y Jordania, durante muchas décadas el lugar del bautismo de Cristo fue un misterio objeto de largas disputas. Las disensiones trascendieron el ámbito puramente científico y los expertos jordanos e israelíes se disputaron durante largo tiempo la localización donde Jesús fue bautizado.

La variable geografía del río, que con el paso de los siglos pudo haber modificado su curso, llevó a los expertos a situar el lugar del bautismo a una u otra orilla. Poco a poco este apasionante debate arqueológico-religioso-cultural se ha ido cerrando con las nuevas y esclarecedoras evidencias aparecidas en los últimos años. El lugar del bautismo de Cristo se encuentra "Más allá del Jordán", en Betania, en tierras jordanas.


La tradición cristiana, que nace del siglo III, siempre identificó el lugar en el margen occidental del río Jordán, en un remanso que forma antes de desembocar en el Mar Muerto.

En el actual lecho del río, hay un espacio con una pila bautismal para los que quieren volverse a bautizar. Un sacerdote administra el Sacramento. En la otra orilla del río se divisa la bandera de Israel. Sólo nos separan de Jerusalén, unos 12 Km.




El final de nuestra excursión es el Mar Muerto. A pesar de que ha hecho un día nublado y desapacible, decido comprobar lo “muerto” que está el mar y sí, floto, pero es casi imposible nadar pues se necesita hacer mucha fuerza con brazos y piernas.

Tenía mis ilusiones puestas en este viaje, por lo histórico de los lugares a visitar, pero al haberlo convertido en un lugar turístico pierde todo su encanto y capacidad de admiración.

Al atardecer volvemos a Amman y salimos a pasear por la ciudad.


Siguiente: JORDANIA (II): Ruta hacia Petra (Dhiban, At Tafila, Dana, Wadi ar Mujib, Wadi al Haja, Qum Kayak, Qum Ash Shawbak), Petra


4 comentarios:

  1. Acabo de leer tu viaje por Jordania y me llamo la atención que no hayais hecho una excursión de al menos un día al Wadi Rum.
    Sabes si en los hoteles de Petra ofrecen este tipo de excursiones de un dia regresando a dormir a Petra, porque estoy viendo para hacerla por libre y me cuesta un riñon, porque es muy poco el transporte entre el Wadi y Petra / Aqaba y obligatoriamente algun trayecto es en taxi.-

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  2. No fuimos a Wadi Rum por dos razones: la primera porque iba todo el mundo y si ya habían tropecientos mil turistas en Petra, no quería encontrármelos en el Wadi; y segundo porque no me llamaba especialmente ve ese desierto.

    En TODOS los alojamientos de Petra ofrecen mil y una excursiones, aunque me parece que ir un día y regresar no lo hacen, para poder vender la "especial-noche-en-el-desierto-bajo-las-estrellas" y así cobrar lo que les apetezca.

    ¿Cuándo irás? He de pedirte un imán para mi frigo!!!

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  3. Yo he estado en Wadi Rum, no había casi gente y fue magico, lo que más me gustó de Jordania, entras en contacto con tu alma.

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    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, Mercedes.
      En los desiertos, siempre encuentras tu alma. De vez en cuando voy al Sáhara, concretamente a Argelia, cuando me falta esa dosis de desierto.
      Un saludo.

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