25 ago. 2008

Mi Buenos Aires querido...


Llegamos a Buenos Aires a las 11 de la noche, después de 12 horas de vuelo desde Barcelona. Está esperándonos el taxista que han enviado desde el Hostal Garden House, situado en el céntrico Barrio San Telmo, el más pequeño y antiguo de la ciudad.


En sus orígenes, la zona de San Telmo fue poblándose con los trabajadores portuarios y se encontraba fuera del muy reducido casco urbano, limitado a los alrededores de la Plaza de Mayo.

En un hueco situado sobre la calle Defensa, se estableció a fines del siglo XVIII un lugar de parada para los carros que provenían con mercaderías desde el Riachuelo; tal parada era conocida como el Hueco del Alto o el Alto de las Carretas. Allí, los vecinos porteños juraron la independencia argentina respecto a España, firmada en Tucumán en 1816.

San Telmo fue habitado por las familias patricias tradicionales de Buenos Aires, hasta que la epidemia de fiebre amarilla de 1871, los empujó a mudarse al norte. Así, comenzaron a alquilar sus viejas casas a los inmigrantes europeos que, por la misma época, comenzaron a llegar en gran número instigados por una política beneficiosa del Gobierno Nacional. Recién llegados a Buenos Aires y buscando suerte, trabajadores y luego familias enteras se instalaban precariamente en estos llamados conventillos. En estas viejas casas coloniales, llegaban a convivir numerosas familias hacinadas en habitaciones y compartiendo un único sector de servicios, mientras las clases altas se enriquecían con rentas y construían sus nuevas mansiones en el Barrio Norte.


Foto extraída de internet sin autoría específica

San Telmo es una de las zonas mejor conservadas dentro de la siempre cambiante Buenos Aires. Se caracteriza por sus caserones coloniales y sus calles -muchas de las cuales aún están empedradas con adoquines- con músicos callejeros, titiriteros y bailarines de tango.

En el Barrio del Microcentro caminamos por la Avenida Callao hasta llegar a la Plaza del Congreso, claramente inspirado en el Capitolio de Washington. Por la Avenida de Mayo llegamos hasta la tristemente famosa Plaza de Mayo, donde cada jueves se congregan las "madres" en silencio, con la esperanza de que se les oiga y se haga justicia a las miles de familias con desaparecidos por la dictadura argentina.

En esta misma plaza está la Pirámide de Mayo, primer monumento patrio de la ciudad, y que la corona la escultura de la Libertad que, desde el suelo hasta la parte superior del gorro frigio de dicha escultura, mide 18,76 m2


Alrededor de la plaza está el Cabildo, la Catedral Metropolitana> y la Casa Rosada o palacio presidencial.


Catedral


Casa Rosada

En el cruce de la Avenida 9 de Julio y Avenida Corrientes, se encuentra un Obelisco de 63,5m., que se construyó en el 400 aniversario de la fundación de la ciudad.

A dos manzanas está el magnífico Teatro Colón, inaugurado en 1908. A través del vestíbulo principal, se recorre Europa al evocar el origen de los mármoles: Italia, Portugal, Bélgica y Francia. Dentro ya de la sala, en forma de herradura, la sorpresa será mayor al mirar la cúpula, con su araña central de 7 metros de diámetro y 700 bombillas eléctricas.



Foto extraída de internet sin autoría específica

Casi obligada, es la visita, por la noche, al Café Tortoni donde, mientras tomábamos un refresco empezó un espectáculo con tangos cantados y bailados. En las paredes, cuelgan fotografías de visitantes ilustres: Joan Manuel Serrat, Carlos Gardel, Ortega y Gasset, etc.


Otro lugar de visita ineludible es el Barrio de La Boca, el más colorista de la ciudad. Aquí hubo el primer puerto de la ciudad y fue ocupado por los primeros inmigrantes, principalmente de origen genovés. En general es un barrio humilde, comparado con Microcentro o Recoleta, pero eso le da un encanto especial y un cierto aire caribeño, principalmente por el colorido de las paredes y el mestizaje que lo habita.


La zona de interés es la calle Caminito, que dio nombre al famoso tango. Y donde, sin un gramo de vergüenza, me di unos pasos con un bailarín que estaba para este fin.



Vimos el exterior del Estadio del Boca Juniors, nombre tomado del barrio. Recomendamos la visita al barrio a primera hora de la mañana, pues a partir de las 11 llegan los autocares llenos de turistas y no se puede disfrutar tanto del encanto de este rincón.

Digno de visitar es el Barrio Recoleta. Su nombre proviene del Convento de los Padres Recoletos, miembros de la Orden Franciscana que se estableció en la zona a comienzos del siglo XVIII, fundando un convento y una iglesia dedicada a Nuestra Señora del Pilar y adjunto a éste el cementerio, con la tumba de Eva Perón motivo principal de nuestra visita.


El Paseo de la Recoleta es casi el centro geográfico del barrio, y uno de sus puntos más altos, por lo que a fines del siglo XIX el lugar atrajo a las familias pudientes del sur de la ciudad, que escapaban de la epidemia de fiebre amarilla. Desde entonces es uno de los barrios más elegantes y caros de Buenos Aires, alojando mansiones familiares, embajadas y hoteles de lujo.

1 comentario:

  1. Bona nit Mercè, faré a l'octubre patagonia argentina-xilena. ¡Quines ganes que tinc d'anar-hi llegint els teus comentaris i le fotos! Una abraçada!

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