25 ago. 2008

Arica, la ciudad de la eterna primavera


Tenemos por delante un día de mucho trajín. A las 7:30 h. subimos al autobús, que nos lleva hasta Punta Arenas, a 225 Km., donde llegamos a las 11 al mismo aeropuerto. A las 16:25 h. cogemos el avión hasta Santiago de Chile, que llega a las 20:40 h., tras una escala en Puerto Montt. Y a las 22 h., subimos a otro avión con dirección a Arica, donde llegaremos a la una de la madrugada. Santiago la visitaremos en otra ocasión.


Estamos en Arica, cansados por largas horas de viaje y de espera en dos aeropuertos, y sin reserva de hotel.

Detrás nuestro han cerrado las puertas del aeropuerto, han apagado las luces y no tenemos ningún taxi a la vista. Los otros pasajeros se han subido a los coches de familiares o amigos que los han venido a buscar y nadie se ofrece llevarnos a la ciudad. Están cargando el equipaje en el último taxi que hay; mi compañero habla con el conductor y, con la autorización de sus pasajeros, nos acomodamos en el coche.

En el avión hemos copiado la dirección de un hotel y le decimos al taxista que nos lleve allí, pero él nos recomienda otro "mucho mejor" (el que le dan comisión, suponemos).

En el desayuno hemos sabido "cuán mejor" es este hostal, pues nos han dado una rebanadita de pan con queso y té o café. Al pedirle un poco de leche nos dice la misma recepcionista de anoche: "No hay". En ese momento pasa por nuestro lado un señor -quizás el propietario- y la chica le dice: -Don Federico, estos señores quieren leche. Tras unos instantes de titubeo, don Federico la responde: -Ve al fridge y dales de la mía (sic).

Tenemos unas ganas especiales de visitar Arica, por su historia y porque es la última población de Chile que tiene mar y está en pleno desierto de Atacama.

El territorio en el que se encuentra Arica ha estado poblado desde hace más de 10.000 años. Fue habitado por diversos pueblos precolombinos, entre los que destaca los chinchorro, uno de los primeros pueblos con comunidad aldeana, que realizaron rituales mortuorios a todos sus miembros, efectuando para ello la momificación.

En 1536 los españoles la ocuparon y fue fundada como una villa del Virreinato del Perú.

Su desarrollo fue precario hasta 1545, fecha en que el indígena Diego Huallpa descubre en Potosí, actualmente Bolivia, las más enormes y ricas minas de plata del Nuevo Mundo, lo que transformó esa lejana localidad del Alto Perú en la ciudad más poblada del continente, mientras Arica se convirtió en el principal puerto para la salida de la plata.

Gracias a los embarques de la plata de Potosí, la Corona Española le otorga el título de Ciudad Real, pasando a llamarse "La Muy Ilustre y Real Ciudad de San Marcos de Arica", en el año 1570, bajo el reinado de Felipe II mostrando en su escudo de armas el cerro Rico de Potosí.

En 1612 se publica en Holanda cien mapas de la Tierra, mostrándose a Arica en uno de ellos, como el pueblo meridional más conocido en Europa. Este hecho, sumado a los buques que zarpaban cargados con ricos embarques de plata potosina, hizo conocido al puerto entre los piratas y corsarios. Ello explica que fuese visitado por piratas como Francis Drake, Thomas Cavendish, Richard Hawkins y muchos más.


Grabado de la costa de Arica hacia 1860 - Fuente: Wikimedia Commons

En 1879 Chile le declaró la guerra al Perú y a Bolivia y este puerto fue escenario del Combate naval de Arica y de la Batalla de Arica, llamada también "Asalto y Toma del Morro de Arica", el 7 de junio de 1880.

Después del Tratado de Ancón, firmado por Chile y el Perú en 1883 (en Lima), la ciudad pasó formalmente a administración chilena, estableciéndose que después de diez años, un plebiscito definiría su pertenencia junto a Tacna a Chile o el Perú. Este plebiscito no se realizó y, finalmente, se firmó el Tratado de Lima en 1929 que determinó la pertenencia de la Provincia de Arica a Chile.

Actualmente Arica sirve como un puerto libre para Bolivia y gestiona una parte sustancial del comercio de ese país.

Antes de conocer la ciudad, el primer objetivo es ir hasta la estación de autobuses, para comprar los billetes con destino La Paz, cruzando el desierto de Atacama.


Vamos hacia el centro de la ciudad y paseamos por la zona portuaria hasta llegar a la montaña llamada El Morro, símbolo de la guerra que hubo entre Perú y Chile, en la cual Perú -en 1929- entregó a los chilenos Arica y ellos a los peruanos, la ciudad de Tacna, tal como se explica más arriba.


A pesar del tiempo transcurrido, las relaciones entre ambos países distan de ser buenas. No obstante, como signo de buena voluntad hacia el país vecino, en lo alto, se erigió en 1999 un espectacular monumento: el Cristo de la Concordia, con sus brazos extendidos en señal de concordia hacia el país vecino, siendo visible desde cualquier punto de la ciudad.


En la Plaza Colón se encuentra la Catedral de San Marcos, construida por Eiffel –en París-, sencilla pero acogedora. Y no muy lejos están otras dos obras del mismo ingeniero: el Museo del Ferrocarril y el edificio de Aduanas.




Regresamos al hostal y la recepcionista nos pide que le paguemos la noche por adelantado, ya que tiene pocos clientes y necesita el dinero. Mañana tendrá dos menos, y don Federico no tendrá que compartir "su" leche. Nos espera La Paz.

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