miércoles, 29 de agosto de 2012

GAMBIA (I): Barcelona-Brufut


Impresiones del viaje realizado por Gambia y Senegal, del 8 al 23 de agosto de 2012

A primeros de julio me comunican los amigos de la Associació Àfrica, Stop Malària que van a regresar a Gambia, como en los últimos cuatro años. Sin apenas pensarlo dos veces, les pido el programa y los gastos de viaje, y como todo me satisface decido ir con ellos.


Los días previos al 8 de agosto se crea una vorágine de mensajes en las redes sociales, por diversos llamamientos tanto de Gambia como de Senegal.

Desde un centro de salud en Senegal, lanzan un S.O.S. solicitando varios medicamentos, entre ellos y los más importantes: antipalúdicos y kits de diagnóstico rápido de malaria. La época de lluvias está en su pleno apogeo y con ella la presencia del mosquito Anopheles causante de la malaria, que se había cobrado la vida de tres niños.

Otra llamada de ayuda llega desde Gambia: un niño con parálisis cerebral se “desplaza” en una palangana, pues su silla de ruedas está rota y necesita una de repuesto.

El pequeño centro de salud de Murithabe (Gambia), necesita pomadas cicatrizantes, con neomicina, colirios y analgésicos.

Los voluntarios de ASM lanzamos a los cuatro vientos llamadas de auxilio. Obtenemos una gran y grata respuesta: donativos de medicamentos desde diversas farmacias, de particulares, y antipalúdicos desde el Hospital de Bellvitge de Barcelona.

Sabiendo que la temporada de lluvias está siendo muy larga y copiosa, se decide comprar 80 mosquiteras aquí, por si las existencias en las farmacias de Gambia han disminuido considerablemente.


A la hora acordada del 8 de agosto, nos encontramos los siete componentes de la expedición, frente al mostrador de AirEuropa. Además de nuestro equipaje llevamos las dos cajas de mosquiteras, compradas en Farma Mundi, una silla de ruedas, una caja con ropa diversa, otra con medicamentos y una quinta con dibujos y mensajes de niños de escuelas catalanas, para los niños de escuelas gambianas.

Por un lado se facturan las maletas y por otro las mochilas y las cajas.


El viaje es tedioso. Dos horas inútiles de espera en Madrid, empiezan a hacer mella en nuestro cansancio, provocado por la excitación del viaje y de los proyectos que nos esperan.

Llegamos al aeropuerto de Banjul a las cuatro de la madrugada, hora local (las 6 hora española). Hemos de rellenar los papeles de inmigración y… cuando he de anotar la fecha de caducidad de mi pasaporte, me quedo helada: 26/06/2012 ¡¡Lo tenía caducado!!

Tenemos la esperanza que no se den cuenta. Pero no es así. Mi inglés es paupérrimo y mis compañeros hacen las veces de traductores. Dicen que he de ir a Dakar (Senegal), a la Embajada, a que me emitan un nuevo pasaporte. ¿Cómo cruzaré la frontera de Senegal? Me veo regresando a Barcelona…

El agobio, el calor y el malestar que tengo no me deja pensar pero, por suerte estoy muy arropada por mis compañeros. Intervienen varios mandos de policía del aeropuerto, hasta que uno decide ponerme el sello de entrada en el billete electrónico que llevo desde casa (sic)

De esta manera tan irreal entramos a Gambia.

Esperamos en la cinta nuestros equipajes, las cajas y la silla de ruedas. Salen los primeros, pero no las cajas y la silla. Nos dicen que están en otra nave. Cerrada a cal y canto. Son ya las cinco y nos proponen regresar a recogerlas por la mañana.

En el exterior nos espera el que será nuestro guía, Abdulay, con Alfa el conductor, que nos lleva hasta Brufut, cercano a Banjul, para alojarnos en Jammu Africa Residence.

Lorenzo, alma mater de Jammu, y su esposa Imma, nos reciben cariñosamente y nos distribuyen las habitaciones.

Un sueño reparador se apodera de nosotros hasta la hora del desayuno.

Mientras unos paseamos hasta el poblado, otros van al aeropuerto a buscar las cajas.








Malas noticias: las cajas y la silla de ruedas no salieron de Barcelona. Según comunican no cabían en la bodega y llegarán en el próximo vuelo, el miércoles de la semana que viene.

En una desesperada búsqueda por todas las farmacias de Banjul, se consiguen 80 mosquiteras. Al menos mañana podremos empezar la ruta y colocar las primeras mosquiteras en Murithabe.







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domingo, 12 de agosto de 2012

Entrevista a viajeros: Eduard Balsebre




Eduard Balsebre es filólogo, escritor, blogger y guía de viajes, habiendo trabajado en proyectos sociales y de cooperación internacional. Comenzó a viajar en los años 80 por Europa y el norte de África, en los años 90 cruzó el Atlántico para conocer desde Alaska hasta Brasil, pasando por América Central donde se enamoró de los pueblos de Chiapas (México) y de El Salvador. Y en los años 2004 y 2005 viajó durante diez meses por el oriente de la Ruta de la Seda, desde Uzbekistán hasta China y Mongolia, donde ha vuelto siempre que ha podido.

Actualmente es autor del blog Viatge a l’Orient y El bloc dels viatges y acaba de iniciar una nueva aventura blogger con la creación de una colección de guías de viaje dedicadas a las ciudades que le fascinan: Samarcanda, Lisboa y Ámsterdam. También en estos últimos años ha colaborado en dos proyectos viajeros: Amu Daria (Asociación para la promoción cultural de la Ruta de la Seda) y Coneguem el Món.


¿Cuál es el primer consejo que le darías a alguien que quiere ir de viaje?

Oler, tocar, oír, probar y mirar… Y más que un consejo me gustaría compartir una pequeña costumbre: cuando acabo de llegar a alguna población, dedico unos primeros minutos a perderme por los alrededores del sitio donde me alojo, deambulando por calles desconocidas, observando, y en un indeterminado instante me detengo intentando percibir ese nuevo mundo, intentando sentir la seducción de sus olores, de las indescifrables palabras de sus habitantes, de los colores que me rodean -¡me encanta!- y poco después ya estoy buscando un puesto callejero donde comer algo y donde poder preguntar como volver a mi hostal…

A veces parece que si no vas al otro lado del mundo no has hecho un viaje…

Como nos recuerda el proverbio chino “todo viaje comienza con un primer paso” así que cualquier destino puede ser el mayor de los placeres. Además, creo que desde tiempos ancestrales el elemento singular del viaje es el “durante” mucho más que el objetivo final. Podemos mirar en la televisión unas imágenes espectaculares, como por ejemplo, las cataratas de Iguazú, y decidir viajar hasta América para verlas en persona, pero más allá de la belleza que nos transmitirán, toda la ruta que realicemos para llegar hasta sus aguas será realmente un cúmulo de aprendizajes y experiencias que en muchas ocasiones serán mucho más trascendentes o determinantes que el fin último del viaje… Y esas sensaciones se pueden obtener tanto paseando por las calles de Barcelona, Granada, Donostia o Madrid, como en la fiesta del modernismo en Canet de Mar o de excursión por la Vall d’Aran.

¿Cuál es tu paraíso cercano?

Cercano, cercano, te diría dos sitios: el atardecer en una tarde de invierno en cualquiera de las playas semivacías de la costa del Maresme escuchando el murmullo de las olas y la Biblioteca Pública Arús en Barcelona, dedicada al movimiento obrero y la masonería, una pequeña y desconocida delicia arquitectónica llena de estanterías de madera que atesoran cien años de la historia de la ciudad. Y un poco más lejos, Tarragona, llena de recuerdos de infancia, Lisboa, Porto, Donostia, Ámsterdam, Salzburg y un pequeño lugar en Escocia llamado Kinloch Rannoch.

¿La consigna a la hora de viajar es: mente abierta y respeto?

Y el corazón abierto… escuchar, observar, sentir… y sobre todo, siempre una sonrisa en los labios.

¿Recuerdas tu primer viaje importante?

Especialmente, recuerdo mi primer viaje de mochilero con 15 o 16 años por Italia; todo un clásico: Roma, Florencia, Pisa y Venecia… ¡todo era fascinante! Sin embargo, seguramente han sido algunos de los últimos viajes en solitario por el oriente de la Ruta de la Seda o por Centroamérica los que más han condicionado mi vida, ya que he tenido la fortuna de poder disponer de tiempo para observar y compartir… Valoro extraordinariamente el hecho de viajar con una ruta prevista pero al mismo tiempo con la flexibilidad de variar en un instante el rumbo.


Aquel que quiere viajar feliz debe viajar ligero (Saint-Exupéry), ¿es así?

Jon Krakauer dijo que “En la vida no se tiene que poseer más de lo que tu espalda pueda cargar” y me gustaría pensar que tanto en los viajes como en la vida cada día me acerco un poco más a este principio.

¿Te consideras un aventurero?

Para nada, lo que me considero es un ser afortunado por poder viajar, un privilegiado por estar vivo y poder viajar y escribir sobre viajes...

¿Viajas solo?

Viajo solo, en pareja, con amigos, guiando grupos… cada viaje es un mundo…, pero los viajes más largos normalmente los he realizado solo. Sinceramente, viajar solo me ayuda a descubrirme a mi mismo y a los demás, a aprender a ser más respetuoso, más tolerante… a ser más libre, reconstruirme, modificarme o transformarme y, al mismo tiempo, a descubrir lo insignificante que soy, lo relativo de la existencia, la belleza y la magia que se esconden en todo ser humano…

¿Crees que todo el mundo vale para viajar solo?

No me lo había planteado antes. Yo mismo hasta que no lo probé realmente no lo sabía y entonces descubrí que me gustaba… De lo que estoy convencido es que todo el mundo disfruta individualmente de esos preciosos instantes de soledad que se ofrecen al estar sentado en la terraza de un tradicional salón de té, acompañado de una humeante taza, mientras la mirada se pierde distraída entre el bullicio de los paseantes.

¿Qué destino te ha impactado de manera especial?

Uffff… difícil, difícil, escoger sólo uno… pero me quedo con un destino muy extenso: la Ruta de la Seda y los países de Asia Central que he visitado (Uzbekistán, Tayikistán, Kirguizistán o Kazakhstan) donde se respira la esencia de esta Ruta, mezcla de pueblos, culturas y religiones que encuentro fascinantes.


¿Cuál es el pueblo más amable que has encontrado?

Es imposible generalizar, afortunadamente creo que en todas las culturas y pueblos hay seres humanos amables y hospitalarios. Cada nuevo día en Asia Central es una nueva muestra de hospitalidad. Recuerdo con especial cariño, a las familias de Santa Fe en El Salvador que me acogieron como si fuera un miembro más. También mantengo en mi memoria con mucho cariño los momentos vividos en pueblecitos del Kirguizistán, el Pamir (Tayikistán), el Valle de Hunza (Pakistán) o Sichuan (China) donde me trataron fantásticamente o los días vividos en las comunidades zapatistas de Chiapas (México).

Y ¿cuál es tu destino pendiente?

Ahora me seduce especialmente viajar a Islandia. Un pueblo que es capaz de hacer caer a su gobierno, juzgar a sus banqueros, crear nuevos modelos de organización y llamar a esta crisis por su verdadero nombre, robo, se merece mi admiración. Obviamente sin olvidar la belleza espectacular de sus paisajes… También están en cartera las islas de la Polinesia, viajar por la ruta del transiberiano, Turkmenistan o volver al Sudeste Asiático y visitar Camboya.

"…Allà, en el límit de l’horitzó, on s’alçaven les formes nobles i arrodonides de les dunes de sorra que mai em cansava de mirar, més enllà, en un silenci sepulcral, s’estenia el desconegut…”. Sven Hedin

Moltes gràcies, Eduard, per fer-me l’honor de respondre a aquesta entrevista i conèixer així la teva manera de pensar i de viatjar.



domingo, 5 de agosto de 2012

Gambia y Senegal, agosto 2012


Éste no va a ser un viaje más. Éste será EL VIAJE. Ése que ha estado latente en mi corazón, desde hace una eternidad, y que por fin voy a poder realizar. Sólo van a ser 16 días, pero intensos.

Atravesaremos Gambia: desde los pueblos pesqueros hasta el extremo Este. Alternaremos la exploración de sus grandes parques naturales con visitas a los poblados donde trabaja Àfrica, Stop Malària, para repartir mosquiteras a la población de riesgo de contraer malaria. Conoceremos sus gentes, su fauna y de qué manera podemos contribuir a la erradicación de la malaria, todo bajo el marco de un turismo responsable y sostenible.


Cruzaremos a Senegal y el País Bassari nos dará la bienvenida con sus montañas de verdes laderas.

En Kédougou -dónde habitan los únicos y últimos chimpancés de Senegal- nos reuniremos con el equipo del Instituto Jane Goodall y aprenderemos sobre la vida de estos animales, considerados especiales por ser los más cercanos al comportamiento humano, y nos explicarán qué podemos hacer para ayudar a preservar su hábitat.

Una ruta solidaria y etnográfica. Una ruta por un trocito de "mi" querida África.



Siguen mis pasos

Menciones recibidas




Desde "con mapa y gps": El primer blog de viajes al que comenzamos a seguir. Lo descubrimos buscando información sobre el PN Corcovado en Costa Rica y nos enganchó lo completo de sus relatos, la variedad y originalidad de destinos y sobre todo y por encima de todo la amabilidad y la cercanía de Mª Mercè...

Desde "Memorias del Mundo": Es difícil hablar de Mercè y ser objetiva, pues por ella siento muchísimo cariño y admiración. Solo puedo decir que es una viajera como pocas, de aquellas que no permanece indiferente y con un corazón inmenso, que no podía faltar entre mis favoritos.

Desde "myguíadeviajes": Una de las viajeras más apasionadas que he conocido, María Mercè no para de viajar y nos los cuenta todo en su genial blog.

Desde "Mi maleta y yo": Los viajes de Mª Mercè son toda una aventura...

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