Anterior: UZBEKISTÁN (I): Samarkanda (I), Shakhrisabz
Día 4.- Algo comí ayer que me ha hecho estar todo el día en la Guesthosuse. Suerte del magnífico jardín en el que hemos pasado las horas de menos calor.
Día 5.- Último día en esta ciudad. Volvemos, como cada día, a admirar la belleza del Registán.
Siguiendo por la arbolada calle Registán llegamos hasta Gur-e Amir : el mausoleo de Amir Temur.
Ocupa un importante lugar en la historia de la arquitectura islámica como precursor y modelo de las grandes tumbas de Humayun en Delhi y del Taj Mahal en Agra, construidas por los descendientes de Tamerlán, que dominaron la dinastía mogol del norte de la India.
Gur-e Amir significa en persa "Tumba del Rey". Este complejo arquitectónico, coronado por una cúpula de color azul celeste, contiene las tumbas de Tamerlán, de sus hijos Shah Rokh y Miran Shah, de su nieto Ulugh Beg y del sultán Muhammad. Además, Mir Said Baraka, maestro de Tamerlán, también descansa en el mausoleo.
La construcción del mausoleo comenzó en 1403, tras de la muerte espontánea del Sultán Muhamad, el heredero y nieto predilecto de Tamerlán. Timur había construido para sí mismo una pequeña tumba en Shakhrisabz cerca de su palacio Ak-Saray. Sin embargo, cuando Timur murió en febrero del 1405, en los inicios de su campaña para conquistar China, los caminos hacia Shakhrisabz estaban inundados, por lo que se decidió que fuese incinerado. Ulugh Beg, completó su trabajo. Durante su reinado el mausoleo se convirtió en la cripta de la familia de la Dinastía Timúrida.
Nos perdemos por diferentes callejuelas, algunas sin asfaltar, hasta que llegamos al alojamiento para pasar la tarde. Hoy la temperatura creo que es la más fuerte de todos estos días aquí.
Cuando ya se ha puesto el sol, volvemos –por enésima vez- a pasear por los jardines del Registán.
Es nuestra despedida. Y una bellísima luna, en cuarto creciente, nos dice adiós.
Días 6, 7 y 8.- Llegamos a Tashkent en tren desde Samarcanda.
A pesar de no tener el valor histórico de otras ciudades uzbecas, como Bukhara, Samarcanda o Khiva, Taskent es el principal centro económico y cultural de Uzbekistán. En ella se encuentran las principales instituciones académicas del país, así como las sedes de las empresas transnacionales con actividad en Uzbekistán.
En la ciudad se publican nueve periódicos en uzbeko, otros nueve en ruso, así como cuatro publicaciones en inglés.
Debido a la destrucción de muchos de sus edificios históricos tras la Revolución rusa de 1917 y, posteriormente, durante el devastador terremoto de 1966, se ha perdido una gran parte de la arquitectura tradicional de Tashkent.
Nos alojamos en Jahongir B & B Tashkent, regentado por una de las hermanas de los dueños del alojamiento de Samarcanda.
Queremos visitar el Chorsu Bazar -mercado central-, uno de los más grandes y antiguos de todo Asia central.
Saliendo del metro lo primero que nos maravilla es la gran cúpula con mosaicos azules.
En su interior los agricultores venden sus productos y, en otros puestecitos, pacientes y afanosas mujeres cortan en juliana las diferentes hortalizas que han de servir para los guisos; de este modo facilitan el trabajo a las amas de casa.
Al entrar en uno de los pabellones nos envuelve una nube de aromas de especies: azafrán, canela, pimienta negra y roja, clavo, cardamomo, nuez moscada, comino…, sin los cuales no se podría preparar el auténtico plov uzbeko.
Hace más de dos mil años, en este suburbio de Tashkent llamado Chach, se establecieron las tribus nómadas. En el centro del cruce de viviendas fue donde se creó el mercado en el que, agricultores, nómadas y diversos comerciantes, vendían sus productos.
No hemos visto mucho más de esta ciudad. Después de 53 días de viaje estamos algo cansados.
A las 2:50 de la madrugada del día 9 ha salido el avión dirección Barcelona.




























