●Bélgica-Holanda-2009 (02)
Día 19.- A primera hora de la mañana subimos a un tren destino Amberes (Antwerpen, en flamenco; Anvers, en francés), a 106 Km.
La Catedral del Ferrocarril -construida en 1905-, como se conoce a la estación de tren de Amberes, impresiona. Su techo de cristal y metal, a 35 metros de altura, da cobijo a un interior que se asemeja una basílica con altas columnas de mármol y una elegante escalera.

Desde este espacio es imposible abstraerse a la espectacularidad y majestuosidad de los 123 metros de altura de Onze-Lieve-VrouweKathedraal (Torre de la Catedral de Nuestra Señora), que domina el entorno y a la que tenemos muy cerca.
Acabada su construcción en 1521, después de casi 170 años, Nuestra Señora es la iglesia gótica más grande de los Países Bajos. Posteriores remodelaciones la convirtieron en parcialmente barroca (s. XVII) y parcialmente neo-gótica (s. XIX). En su interior se exponen varias obras del pintor Rubens, entre otras obras de arte.


No queremos perder la ocasión, antes de despedirnos de Amberes, de echar una ojeada por algunos escaparates del rosario de joyerías situadas en Pelikaanstraat, enfrente de la estación de tren, en los que el diamante es el principal reclamo de un negocio en manos de los judíos.
Al anochecer, después de 160 Km. en tren, llegamos a la Centraal Station (Estación Central) de Amsterdam. Nos alojamos en el camping Zeeburg, en una cómoda vagoneta, pintada en alegres colores y frente a un canal, con patos y ocas bañándose en su orilla.

Nos adentramos en este lugar respirando paz y tranquilidad, lo mismo que deben respirar sus habitantes. Casitas de obra vista, con la parte superior recubierta de madera pintada en tonos verdosos; el tejado a dos aguas; macetas rodeándolas; marcos de puertas y ventanas pintados de blanco; ventanas con visillos, que se apartan para exhibir el interior y calles limpias y sin apenas tráfico; sin rastro de cables de teléfono y electricidad; estrechos canales con patos... Esto es Volendam.
Fue construido en el siglo XIX para los pescadores. Las mareas y las frecuentes inundaciones obligaron a sus habitantes a levantar terraplenes y construir sus casas de madera sobre ellos, sobre el nivel del mar. El espacio en los terraplenes era tan limitado que se vieron obligados a construir sus casas pegadas unas a otras, casi juntas. También construyeron casas sustentadas en altura por troncos.Hasta que no se cerró el Mar de Zuider, en 1959, la gente de Marken vivió principalmente de la pesca y al pueblo sólo se podía llegar por mar. Desde entonces se puede llegar a Marken por el dique que lo conecta a tierra firme.
Adentrarse en este pueblito es contemplar casitas rodeadas de césped y canales de agua a sus puertas, ropa tendida, flores y árboles en flor. Y estrechos callejones con rincones idílicos. Y más allá de las casitas, la verde campiña.
Desde Marken, un bus nos lleva hasta la Estación Central de Amsterdam en 45 minutos.Por la tarde, un paseo a través del Barrio Rojo nos lleva hasta Damplatz, la principal plaza de Amsterdam, a unos 750 metros de la Estación Central, en la intersección de dos importantes avenidas: Damrak y Rokin.
Dam significa dique y la principal plaza de Amsterdam lleva precisamente este nombre porque fue en ese lugar donde, allá por el siglo XIII, se construyó el primer dique de la ciudad. Es una gran plaza rectangular de aproximadamente 100 por 200 metros, enclavada en el centro histórico de la ciudad.
En esta plaza destaca el imponente Koninklijk (Palacio Real). En la actualidad es usado ocasionalmente para actos oficiales. La familia real no vive en él.
El hoy Palacio Real se construyó en 1648, durante la Edad de Oro, con el objeto de servir de Ayuntamiento. En 1808 Luis Napoleón entró en la ciudad. Buscaba una residencia adecuada y vio el impresionante Ayuntamiento. Echó al alcalde y convirtió las oficinas en habitaciones, comedores y salas de baile. Cuando se fue, el edificio continuó con esta función.
Junto al Palacio Real se encuentra la Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva), que se utiliza especialmente para exposiciones artísticas, conciertos y para celebrar bodas reales y ceremonias de coronación de nuevos reyes o reinas. Está cerrada durante nuestra visita. Y frente a ella, un edificio de grandes dimensiones alberga el museo de cera Madame Tussaud Scenerama.Al otro lado de la plaza se levanta el Monumento Nacional de la Liberación, que rinde homenaje a los caídos en la Segunda Guerra Mundial. Consiste en un monolito de mármol blanco, de 22 metros de altura, rodeado de esculturas que representan a los mártires llegando a los brazos de Cristo. Completan el monumento un par de leones a cada lado, símbolos de la ciudad, presentes también en su escudo.
Aunque la Plaza Dam, por su carácter de plaza principal, fue escenario en el pasado de episodios poco gratos y manifestaciones populares, en la actualidad es un lugar apacible poblado de palomas, un punto de encuentro para los amsterdameses y de descanso para los turistas cansados de caminar.Tras esta primera toma de contacto con la ciudad, sus canales y sus bicicletas, deshacemos lo andado yendo hasta la Estación Central donde subimos al tranvía 26, que nos ha de llevar de regreso hasta el camping.
Día 21.- Como siempre, partimos desde la Estación Central y por la calle Damrak nos dirigimos a Damplatz, donde nos paramos para ver con más detenimiento el Palacio Real y la Iglesia Nueva.
Detrás del Palacio Real se halla un atractivo edificio de fachada gótica, Magna Plaza; usado como Oficina General de Correos. En 1992 se reconvirtió en galerías comerciales.

Recorriendo calles y atravesando canales llegamos a Keizersgracht 123, a la Casa de las Esfinges -Het Huis met de Hoofden- (1622). En su fachada podemos ver seis esfinges que dan nombre al edificio. La puerta principal sigue siendo la original y el resto de la fachada tiene diferentes detalles que la hacen muy interesante.
Siguiendo la ruta avanzamos por bonitas y tranquilas calles hasta llegar a una de las zonas más hermosas de la ciudad, entre los canales Keizersgracht y Prinsengracht, donde está situada la Westerkerk (Iglesia del Oeste).
Ha merecido la pena venir hasta aquí sólo por ver la preciosa torre del campanario, al que es posible subir, adornada con la corona imperial que Maximiliano de Austria donó a la ciudad en 1489. De su interior, lo más destacable es su órgano barroco.
La Westerkerk se empezó en 1620 y tardó en construirse cerca de 18 años. La torre tiene una altura de 85 metros y es la más alta de Amsterdam. Tal y como es costumbre entre las iglesias protestantes, lleva el nombre del lugar donde se erige y no el de un santo.En la parte de la iglesia que da hacia el Keizersgracht está el Homomonument (Monumento a los homosexuales): tres triángulos que, conjuntamente, forman un triángulo enorme. Uno de ellos está sobre el agua, en el canal, y no es raro ver ramos de flores o velas encendidas.
Muy cerca tenemos la Casa de Ana Frank.
En la actualidad no se accede por las puertas originales, sino a través de un moderno vestíbulo, justo al lado. Siguiendo un bien señalizado circuito, se contemplan en algunas estancias fotos, dibujos, pósters y manuscritos de Ana. Así mismo, una colección de paneles explicativos de lo que aquí ocurrió. Si se quiere tener un recuerdo no hay más remedio que pasar por caja, la de la librería que hay a la salida, pues todo el recinto está estrictamente vigilado con cámaras de seguridad y es imposible hacer fotos.
Ana Frank fue una de los varios millones de víctimas de la persecución de los judíos durante la II Guerra Mundial. Ella vivía en Alemania cuando, en 1933, llegó al poder Hitler e instauró un régimen antijudío. Pensando en la seguridad de la familia, que era judía, los Frank decidieron trasladarse a Holanda. En 1940, el ejército alemán ocupó este país y adoptó una serie de medidas contra los judíos. La familia Frank intentó eludirlas ocultándose.
El 6 de julio de 1942, Otto Frank, su mujer Edith Holländer y sus hijas, Margot y Ana, se refugiaron en este edificio de Prinsengracht. Luego se sumaron a ellos otras personas. En total fueron ocho los que se escondieron. El edificio consta de dos partes: una “casa de delante” y una “casa de atrás”. En la “casa de delante” se encontraban las instalaciones de la empresa de Otto Frank, que incluía un almacén en la planta baja, oficinas, y un depósito en las plantas superiores.
El almacén se extendía hasta la planta baja de la “casa de atrás”. En las plantas superiores de ésta permanecían los ocho escondidos. Al cabo de algo más de dos años, alguien los delató y fueron deportados. Durante todo el periodo en que permaneció escondida, Ana Frank escribió un diario, en el que relata, en primer lugar, sus pensamientos y sentimientos, el aislamiento de los escondidos y el miedo permanente a ser descubiertos. El diario se publicó por primera vez en 1947 por su padre, único superviviente de la familia.
Esta zona delimita con el Barrio Jordan, uno de los de más solera de la ciudad e ideal para perderse por sus callejuelas, cruzar puentes, ver tiendas y sentarse tranquilamente en alguna de las muchas terrazas, mientras respiramos paz y tranquilidad: por aquí no suelen venir muchos turistas.
Siguiendo la ruta, que tenemos marcada, llegamos al Barrio de Muntplein y nos encontramos con la Munttoren (Torre de la Moneda, 1620), que también formaba parte de la antigua muralla de la ciudad en la Edad Media. La torre recibió su nombre en 1672, cuando Amsterdam se ganó el derecho de acuñar sus propias monedas durante la guerra contra los franceses. En el cuartel próximo a la torre era dónde se acuñaban las monedas y de ahí el nombre.
Junto al Munttoren paseamos por el Mercado de las Flores, en el que se pueden comprar recuerdos y flores a precios muy asequibles.Siguiente: HOLANDA (II): Keukenhof, Amsterdam – BÉLGICA (III): Bruselas














































