●Bélgica-Holanda-2009 (03)
Día 22.- En una de las VVV (Oficina de Información Turística), la que está enfrente de la Estación Central, compramos un combi-ticket (billete combinado, transporte + entrada: 23 euros por persona). A continuación nos dirigimos a Leidseplein donde cogemos el bus 198 que nos lleva al aeropuerto (el 370 también va); en el aeropuerto subimos a otro bus, el 58, hasta el Keukenhof.
El Keukenhof es un parque ubicado en Lisse, una pequeña villa cercana a Leiden y no muy lejos del aeropuerto Schiphol.
En él y sus alrededores la palabra es tulipán, no en vano los campos que lo circundan son plantaciones de tulipanes. Éstos se dan en primavera y, aunque el parque abre desde mediados de marzo hasta mediados de junio, el mes de abril es la mejor época para visitarlo.


Una vez dentro, casi no sabemos por dónde empezar. Son numerosos senderos por los que transitar, en muchas hectáreas limpias y bien cuidadas. Ningún sendero desmerece al otro. En cualquier rincón, allá donde dirijamos la mirada siempre las mismas sensaciones visuales de colores blancos, rojos, anaranjados, amarillos, negros..., los tulipanes: una explosión de colores, que cada año se da en este maravilloso parque y, entre ellos, también disfrutamos de la belleza de narcisos y jacintos.
Y para aderezar esta grata estancia nos acercamos al bonito lago donde cisnes, patos y gansos completan el decorado de algunas de las cientos de fotos que pueden llegar a hacerse. O también al molino de viento, que se puede visitar y subir a la parte superior, desde donde se pueden admirar las grandes plantaciones florales.
Y si con los tulipanes uno no ha tenido suficiente, en pabellones cubiertos se suceden exposiciones florales a lo largo del tiempo en que el parque está abierto. En nuestro caso, suerte o no, visitamos el pabellón donde se celebra un concurso de orquídeas. A cada cual más original, a cada cual más imposible en sus formas, a cada cual más hermosa... ¡El arte con la naturaleza también es posible!
Día 23.- Un largo paseo a pie nos lleva hasta el NEMO (Museo de la Ciencia) donde, justo al lado, está atracado una réplica del hermoso velero Amsterdam. El museo no lo hemos visitado, aunque sí subimos a lo alto, a través de una rampa exterior, para contemplar una buena parte de la ciudad.
Un molino de viento, que divisamos a lo lejos, nos da pie para dirigirnos hacia él y continuar adentrándonos en calles no transitadas por turistas. En los canales de esta zona vemos las famosas y más auténticas casas-barco, algunas de las cuales son auténticos palacetes flotantes con servicios de agua y luz.El peregrinaje a pie nos lleva hasta Waterlooplein (Plaza Waterloo), donde se encuentra el nuevo Ayuntamiento y el impresionante Muziektheater (Teatro de la Ópera).
La Waterlooplein fue construida en 1880 cuando se unieron dos canales. Las autoridades de la época decidieron que los comerciantes judíos, cuyos negocios se encontraban distribuidos por el Jodenbreestraat, tenían que vender su mercancía en la nueva plaza. Así es como nació el mercado.
El mercado judío desapareció totalmente tras la persecución nazi en 1941, volviendo a funcionar tras la Guerra; pero nunca alcanzó la grandeza de antaño.
El Rijksmuseum es conocido como el tesoro oculto de Holanda. Es el mayor museo de historia y arte de Holanda y mundialmente conocido por su colección. El alma de la colección son las pinturas de la época dorada de Holanda. Posee obras de Vermeer, Frans Hals, Jan Steen y la obra maestra de Rembrandt: La Ronda de Noche.
Seguimos caminando por la ciudad y llegamos hasta una animada plaza. En ella, en el 24 de Plantage Middenlaan se encuentra el Hollandsche Schouwburg, el teatro más importante de Amsterdam con un pasado lleno de acontecimientos: En 1893 se estableció como Teatro de los Artistas y hasta 1914 fue el centro del teatro de Holanda. Durante la II Guerra Mundial, reunían aquí a los judíos antes de ser deportados a los campos de concentración. Después de la Guerra, se convirtió en un monumento para conmemorarlos.
Día 24.- En una parada cercana al camping, y para evitarnos los muchos kilómetros que andamos ayer, subimos a un tranvía que nos deja en las cercanías del Museo Van Gogh. Durante estas fechas se exponen cuadros procedentes de colecciones internacionales bajo el título: Van Gogh y los colores de la noche.
A Vincent van Gogh siempre le gustó enormemente el ambiente del anochecer y de la noche. Asociaba la noche con el amparo, el consuelo y la poesía. El pintor veía el anochecer y la noche como momentos de reflexión y creatividad. Por eso le gustaba trabajar en esas oscuras horas; le daba energía e inspiración.
Durante un par de horas contemplamos las obras de arte, bocetos hechos a lápiz y cartas manuscritas del pintor, principalmente a su hermano Theo. Después, seguimos por otras salas donde se expone la colección permanente.
Es mi segunda vez en Amsterdam, y la segunda vez que mis ojos contemplan la belleza de trazos y colores de este magnífico pintor nada valorado en vida.
Aunque la hemos estado buscando, desde el barco nos señalan la “casa más estrecha” del mundo (Singel, 7); está en el libro de los récords. Pero para ser más exactos habría que decir la “fachada más estrecha” –mide sólo 101 cm de ancho-, porque el interior de la casa es de dimensiones normales. 
Después de esta insólita cena, damos por acabado el día de hoy.
Alrededor de mediodía llegamos al número 40 de Oudezijds Voorburgwal, en el Barrio Rojo, el cual pertenece al edificio Ons’ Lieve Heer op Solder (Nuestro Señor en la Buhardilla).

En ella vivió, en el Siglo de Oro, el comerciante Jan Hartman con su familia. Construyó una iglesia en la buhardilla, un templo clandestino que sirvió como lugar de culto en una época en la que los oficios católicos estaban prohibidos.
La práctica de la religión católica estaba oficialmente prohibida en el s. XVII (a partir de 1578, año en que el ayuntamiento de Amsterdam declaró oficial el protestantismo y los católicos no podían practicar su religión en público), aunque las autoridades de ideología protestante hacían la vista gorda. La única condición era que las iglesias no debían ser reconocibles desde fuera.
Las estancias, a las que se acceden por estrechas y empinadas escaleras de madera, los muebles y una buena colección de cuadros son de la época en la que la familia vivió. También podemos ver un órgano de 1794. Visita totalmente recomendable. Diría que imprescindible.
Para no perderse: los trenes son los que tienen destino Alkmaar o Uitgeest -llamados Sprinter-, y la parada es la cuarta: Koog-Zaandijk. Desde esta parada seguimos las señales que dirigen al centro del pueblo, separado de Zaanse Schans por un canal. Mientras se acaban las obras de rehabilitación del puente un servicio de ferry gratuito hace sus funciones.
Y en un entorno de agua y verdes campiñas los molinos de viento, que no visitamos por haberlo hecho en Keukenhof.
El paseo por este envidiable lugar, ideal para vivir, que fue o es residencia de gente adinerada, acaba en una de las muchas tiendas de las que difícilmente se sale sin haber comprado un queso ante la amplia variedad de sabores y texturas.
A las 17:30h regresamos a Amsterdam donde compramos los billetes de tren para ir, mañana, a Bruselas.
En días anteriores paseamos por las calles del Rosse Buurt (Barrio Rojo), pero de día; y hoy, nuestro último día en Amsterdam, lo haremos de noche. Queremos palpar su famoso ambiente nocturno ya que durante el día este barrio parece un barrio normal. La gente vive aquí. La gente trabaja aquí. La gente pasa por aquí para ir a cualquier otro sitio. Y las chicas tras las ventanas están aquí también.
Pero en la noche, cuando las luces rojas se encienden, este lugar es mucho más excitante. Mucha más gente pasea y mucha más gente se para ante los escaparates mientras ellas incitan y los chulos en las inmediaciones que, con su presencia, evitan que se les hagan fotos.
El precio de un servicio, de unos 15 minutos, ronda los 50 euros, por lo que de una forma poco poética llaman “suck and fuck” (con condón). Algunas prostitutas están endeudadas y otras son drogadictas que necesitan dinero, pero muchas tienen control de su propio destino. Las mujeres alquilan las ventanas por 100-150 euros las 8 horas. Y las que son más populares llegan a costar 500-750 euros un día entero. (Fuente: revista turística de Ámsterdam)
Día 26.- A las tres de la tarde llegamos a la estación Brussel Central, de Bruselas. A las 20:50 h. tenemos el vuelo de regreso a Barcelona y dedicaremos unas horas para visitar el centro de la capital de la UE. Buscamos un armario de consigna donde dejar el equipaje y nos llevamos la sorpresa, al contrario que en Gante y Amberes, de que no existen armarios: sólo hay una consigna donde se ha de pagar por cada pieza que se deje y además carísimo. Por ello, decidimos acarrear con la maleta.


Por razones de equipaje no podemos ir muy lejos y hacemos tiempo escuchando a un par de ecuatorianos que, con su música autóctona, atrae y para a todo aquel que pasa por las cercanías. Música del corazón en un país frío.





























4 comentarios:
Hola Mª Mercé. Lo d'avui no es pot dir que sigui un bloc normal i corrent. Es tota una guía complerta d'un país que encara que es petit en extenxó es molt gran es historia, costumari i paissatges. M'agradat molt el reportatge que n'has fet. Jo ja el coneixo molt bé d'haberlo visitat en més d'una ocasió. La primera vegada l'any 1979. Però gracies pel recordatori.
Montse, gràcies per les teves paraules reconfortants. M'animen a seguir així!
Una abraçada!
hola maria merce tu reportaje de amsterdam ha sido muy bonito te invita air a conocerlo , yo estaba mirando los jardines de keukenhof y mira por donde aparece yu blog y me pongo a mirarlo es muy ilustrativi y me servira si un dia viajo a holanda.muchas gracias pues es el modo mas popular de ver las cosas.
manuela
Hola Manuela...
Agradezco mucho tu comentario. Las personas que llegan desde Google u otro buscador nunca dejan comentarios, así que el tuyo lo valoro muchísimo.
Bienvenida, y ya sabes...Keukebhof es precioso!
Publicar un comentario en la entrada