Relato del viaje realizado por Kenia, Uganda, República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi y Tanzania desde el 5 de octubre al 4 de diciembre de 2009
Hay nombres que hacen soñar. ÁFRICA, por ejemplo. Nombre que leído, pronunciado en voz baja o simplemente escuchado tiene el poder mágico de levantar paisajes de ensueño o deseos de remotas aventuras. África es una amante peligrosa y quien haya sorprendido la intimidad de sus tierras y sus gentes para compartirla, descubrirá luego que el amor a África imprime carácter, que cuando sus aromas, sus colores y sus sonidos se han abierto paso bajo la piel ya jamás podrá liberarse de ella y paseará por las cálidas calles de su país, la incurable melancolía, el deseo insaciado de volver a tener ante los ojos el encanto inexplicable de ÁFRICA. (José Mª LLopart)

Día 5.- Después de ocho horas de vuelo, con British Airways, a las 21:30 –hora local- aterrizamos en Nairobi, capital de Kenia. Desde el aeropuerto, un taxi nos lleva al Terminal Hotel, situado en Moktar Daddah Street, en el centro de la ciudad.
Día 6.- El nombre Nairobi proviene de la frase maasai “Enkare Nyorobi”, que significa "el lugar de aguas frescas", pues está situada a orillas del río Nairobi
En un paseo por los alrededores del hotel tomamos el pulso a la ciudad, que no nos atrae lo más mínimo, y percibimos que fumar está mal visto, incluso está prohibido en la calle excepto en los lugares indicados para ello. También, vemos muy pocos “blancos”; y nos extraña.
Negociamos con un empleado del hotel un circuito. En su coche vamos hasta el Orfanato de Elefantes al que llegamos a la hora que toman su biberón los bebés paquidermos aquí acogidos. Nos ponen a todos los asistentes en círculo y por un caminito se van acercando los cuidadores con un grupito de elefantes.
Cuando entran -dentro del círculo que hemos formado- les dan el biberón, mientras una de las cuidadoras explica, en inglés, la historia de cada uno de ellos. Así en tres “turnos de edad” hasta que llegan los más pequeñines, protegidos del sol por un gran parasol que portan sus cuidadores, donde hay un bebé de tan sólo un mes de vida. Cuando está frente a mí me salto el “protocolo” y le hago una caricia en la cabecita.
En este orfanato se intenta que estos jóvenes elefantes crezcan sanos, y puedan ir aprendiendo lo que todo elefante necesita saber para poder defenderse en la peligrosa sabana. Cuando son más mayorcitos se les “adjudica” una madre adoptiva, que será la que les enseñará la vida en la sociedad de los elefantes, para cuando sean enviados a una reserva donde van a tener contacto con otros animales y, obviamente, con otros elefantes.
Continuamos la ruta hasta Giraffe Centre, auspiciado por el “Fondo Africano para la Vida Silvestre en Peligro de Kenia” (Kenya AFEW Ltd).
Ubicado en las afueras de Nairobi, este centro se estableció para la cría de jirafas Rothschild en peligro de extinción, pero en la actualidad se encuentra funcionando como reserva de conservación.
La población de jirafas vaga libremente a través de un exuberante entorno mientras los visitantes nos situamos en una plataforma elevada para darles pienso, que comen cogiendo con su lengua prensil. La cuidadora que nos acompaña me ha invitado a sujetar con mis labios un grano de pienso y la jirafa lo ha cogido con su lengua sin tan siquiera rozarme.
Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas y las noches frías.
Este es el sencillo comienzo del libro Out of África (Memorias de África), de Isak Dinesen (Karen Blixen).
Y esa granja-museo, es nuestro siguiente destino. La preciosa casa –hoy restaurada-, de una sola planta y construida en 1912, fue comprada por el Gobierno danés en 1959 y donada a Kenia después de su independencia.
Paseando entre cipreses y árboles de buganvillas que caen en cascada, se pueden contemplar en el horizonte las colinas de Ngong, cuya forma la describe a la perfección la palabra maasai que les da nombre, y que significa nudillos.
En algunas de las habitaciones todavía se conservan muebles y enseres de Karen y algunos de los que se utilizó en el rodaje de la película. Karen vivió 17 años en África, hasta el fracaso de su granja de café -The Karen Coffee Company- y la muerte de su amante en un accidente de avión, enterrado en un pequeño montículo en la misma finca, pero el acceso está restringido.
En África perdió lo que más quería en el mundo, pero aún así nunca se arrepintió de su aventura. Poco antes de morir le confesaría a un periodista:
He mirado a los leones a los ojos y he dormido bajo la Cruz del Sur, y he visto incendiarse la hierba en las grandes praderas, que se cubren de fina hierba verde tras las lluvias, he sido amiga de somalíes, kikuyus y masais, he volado sobre las colinas de Ngong... Nunca estaré a África lo suficientemente agradecida por lo mucho que me ha dado.
Día 7.- Antes de salir de Barcelona contactamos con Peter Mburu, propietario de High Peak Safaris, con el que haremos un safari de cuatro días por el Maasai Mara. (NOTA: la palabra “safari” en swahili, quiere decir “viaje”).
Peter nos recoge, frente al hotel, con Joseph el conductor. Durante el trayecto vamos pasando por diferentes poblados donde se observa, desde la carretera, la vida diaria de la gente. Me horroriza ver a niñitos jugando al borde de la carretera, sin vigilancia alguna. ¿Será que tenemos a nuestros hijos sobreprotegidos?
Cruzamos el Great Rift Valley (Gran Valle del Rift), bajo un sol abrasador, y llegamos a Narok donde comemos e inmediatamente después seguimos ruta hacia el campamento.
El paisaje que se presenta ante nosotros es la consecuencia de una sequía muy severa. Peter nos comenta que este año no ha habido la famosa “gran migración”, pues la falta de lluvias afecta a los dos países protagonistas de tan magno espectáculo: Kenia y Tanzania.
A las afueras de un poblado maasai está el campamento donde pernoctaremos las próximas noches: la tienda, de color verde militar, tiene dos camastros sin mosquiteras. Hemos de hacer uso de nuestros sacos de dormir. Los aseos… Todo muy cutre.
Dejamos las mochilas y a las 16:15 ya estamos en la entrada de la Reserva Nacional del Maasai Mara, situada al sudoeste de Kenia. Es la continuación natural de las llanuras del Serengeti, en Tanzania. Se llama así porque la tribu maasai habita dicha zona y por el río Mara -que lo cruza de norte a sur-, llegando hasta el Great Rift Valley.
Frente a nosotros se extiende la inmensa sabana salpicada de acacias y matorrales y, en el horizonte, suaves colinas tapizadas por praderas evocan el paisaje africano de películas como “Mogambo”.
Y “decorando” este paisaje vemos gacelas Thomson, impalas, babuinos, jirafas de seis colores -o jirafa maasai- de cuatro metros y medio de altura, cebras, ñus, búfalos, avestruces machos (color negro) y hembras (color gris), las cuales pueden llegar a correr a 72 km/h.
En África presumen de tener a los “Cinco Grandes”: búfalo, rinoceronte, león, elefante y leopardo. En esta primera hora de “safari” ya hemos visto al búfalo.
El corazón se me acelera cuando en un margen de la pista, por donde circulamos, veo un hermoso león macho que descansa. Al oírnos se incorpora, otea el horizonte, emite un estruendoso rugido y empieza a lamer sus portentosas patas. Tenerlo tan cerca… sólo nos protege la carrocería del vehículo… No estoy viendo uno de los miles reportajes de TV; estoy frente a él. Frente al “rey de la selva”.
No muy lejos, una veintena de buitres está dando buena cuenta de un cadáver de búfalo. Quizás son los restos de la comida del león. Sin piedad meten sus largos cuellos en los despojos, hurgando para encontrar una sabrosa parte que llevarse al buche.
Una pequeña familia de elefantes se cruza en nuestra ruta. La matriarca busca hojas frescas para dar de comer a su prole. Tienen la piel seca, sin rastro de haberse bañado en muchos días.
Seguimos por las pistas de la reserva y Joseph reduce drásticamente la velocidad: ahí, a tan sólo unos 10 metros, sobre un pequeño montículo, un bellísimo y poderoso leopardo contempla la puesta de sol. El leopardo. El último de los cinco grandes de África. El más difícil de encontrar y fotografiar. Estamos más de 20 minutos frente a él. Y Joseph repite, una y otra vez: “I’m happy” ("Soy feliz").
Siguiente: KENIA (II): Reserva Nacional Maasai Mara, Río Mara, Lago Nakuru





























23 comentarios:
Que viaje tan impresionante y bonito Mercé!! Me encantan todas las imágenes que has puesto!! Me encantaría conocer Kenia!
Un fuerte abrazo,
Laura
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http://www.viajealatardecer.com
http://madridallabout.blogspot.com
Yo también sueño con Africa...Algún día me gustaría hacer un viaje como el tuyo.
Preciosas las imagenes y una estupenda narración.
Laura...
Kenia es una cosa; África, otra.
Un abrazo para tí.
Lola...
Cuando "seas mayor" podrás hacer un viaje como el mío!
Me halagas con lo de "estupenda narración", viniendo de una GENIAL escritora.
Molts petons!
Lo cuentas tan bien, que según te leía me parecía que lo estaba viendo todo a tu lado, ¡qué bonito tiene que ser el poder ver todo eso "en vivo y en directo" y que como tú dices solo hemos visto en los documentales de la 2...!!
Supongo que esta ha sido la parte más... digamos bucólica del viaje...
Espero con impaciencia la continuación del relato
Un abrazo y gracias por dejarnos participar de tus experiencias
Qué puedo decir...o mejor dicho, escribir, después de tanta belleza!
Qué maravilla!!
Eres una afortunada y como siempre te digo, muy generosa, al compartir con todos nosotros tu viaje, bellamente narrado e ilustrado.
Muchos besos y por supuesto Felices Fiestas!!!
buenas! hacía mucho que no entraba por tu blog... me has dejado alucinada! enhorabuena! es genial y vaya envidia... tu sí que viajas jajaja. Feliz Navidad para ti también y que en 2010 cumplas muchos sueños!!!! Un abrazo enorme
Sólo leyendo tu relato, ya me entran remordimientos por haber deshechado el viaje a Kenya. Pero cada cosa a su debido tiempo, ahora no tocaba. Quizás el año que viene. Veremos donde nos lleva la intuición...jejeje
Felicidades! Me ha encantado. Espero con ansias el relato del resto del viaje. felicidades! Un Saludo
Antes de Navidad, publicaré la primera entrada sobre UGANDA!!
No sabes lo que me alegro de verte por mi blog y como enriqueces el mismo con tus sabios consejos.
Lo cierto es, que tuve el privilegio, como imagino que has leido, de asistir a la presentación de la página web de la oficina de turismo de Holanda, esto unido a entrevistas y otros reconocimientos, me dice que voy por el camino adecuado en la consecución de mis objetivos. Por cierto, me extraño no verte, ya que como tú dices "solemos recorrer los mismos caminos... je je"
Para la gente que no es tan inteligente como tú, esta página " para tontos", les viene genial.
Besos
A SALTO DE MATA
Miguel, no me viste porque no me invitaron. Así de sencillo.
Tampoco voy buscándolo. Si viene, muy bien, pero han de venir ellos.
Y no es que sea más o menos inteligente, sólo es saber moverse por la Red y quizás es porque tengo a un buen maestro en casa.
Besos a Eva y abrazos para tí.
Hola Mª Mercè, hace mucho tiempo que no te escribo nada. He estado con problemas de conexión... ¡Menuda viajera estás hecha! Me encantan todas esas fotos que has hecho en este post, parecen de reportera de National Geographic. Muy simpática la de la jirafa que parece que te come.
Un afectuoso saludo y que todo te salga fenomenal. ¡Hasta la próxima!
Feliz navidad!!!
Hoy te voy hablar desde mi corazón y mi corazón te quiere decir que en esta navidad solo recuerda los buenos momentos, estos buenos momentos son las luces que iluminaran tu camino………
Aunque no seas creyente aprovecha estas buenas energías que fluyen de todos los rincones del mundo para pedir tus deseos.
Puse mi arbolito delante del cereal que nos da la pacha mama, para alimentarnos durante todo el año y además es en lo que trabajo……
Un abrazo de oso.
EStimada Mercè,fa uns dies que vaig tornar despres de dos mesos voltant també per el mon! Yo sueño también con ir a Africa muy pronto. Un buen relato que espero seguir leyendo en estas navidades. Bonitas fotos de los animales, y mira que es dificil hacer fotos a los animales! Bon Nadal!
¡Hola!
Vengo del blog de Mº José y la verdad es que me arrepiento de no haberme dejado caer por aquí mucho antes.
Leyendo todas tus vivencias y observando esas impresionantes fotografías, no sñe si te admiro o te envido (de manera sana, por supuesto). Puede que las dos a partes iguales.
Reitero las palabras que escribí en el ya mencionado blog:ojalá hubiera más gente como tú. El mundo sería mucho mejor.
Con tu permiso, quisiera enlazarte en mi blog.
Un saludo.
Perséfone...
Bienvenida!!
He leído, esta mañana, tus palabras en el blog de Mª José y me he sentido muy halagada.
No penes por no haber pasado antes; las cosas llegan en su momento.
Gracias por enlazarme!
Un saludo!
Un viaje maravilloso, y nos lo haces vivir intensamente.
Los que no podemos viajar tanto, nos enriquecmos viendo blogs como este.
Feliz y viajero 2010
Hola Mercé: por fin estoy 'poniéndome al día' con tus relatos y fotografías y como le pasa a otros colegas, disfruto mucho de ambos ...
Tendría tantas cosas para consultarte al respecto, por ciertos comentarios que haces, pero lo dejaremos para otra ocasión...
Sólo me resta saludarte y desearte que tengas un año tan viajero como los predecesores (o se dice precedentes?)!
¡Recibe un saludo grande desde una muy invernal París!
Hola Gus...
Me alegra que lo pases bien con los relatos. Ésa es mi intención.
Y sobre las consultas: en mi perfil está el mail y me las haces y, buenamente, intentaré responderte.
Te deseo un feliz año viajero!!
Hola!! qué experiencia impresionante esto de apreciar en vivo y en directo lo que muchos tal vez solo lleguemos a ver en documentales ... estamos tan "lejos" de la naturaleza en nuestra vida cotidiana, que leer tu viaje en primera persona es un placer. Y hablando de documentales, creo que en alguna ocasión vi un documental acerca de el horfanato de elefantes, daba pena por las crías que habían quedado sin su madre (muchas veces debido a la caza furtiva) pero a la vez reconforta saber que hay gente que se dedica a mejorar las cosas con acciones, en la medida que es posible y enfrentando los escollos que puedan aparecer en esta tarea, no debe ser fácil llevar adelante el proyecto, pero lo bueno es que existe la voluntad. De las fotos, ni qué hablar, son geniales, sobre todo la de la girafa, parece que te está dando un besote!!
Hola Mª Mercé, veo que has hecho unos viajes maravillosos. Me gustaría conocer la casa de Karen, aunque si te digo la verdad si tuviera que elegir me quedaría con un día en el Orfanato de elefantes... ¿recuerdas Hatari!, la película?
Aunque. claro, si la visita a la granja incluyera un vuelo rasante en avioneta por las colinas de Ngong en busca de búfalos las cosas podrían cambiar... ;)
Un saludo
Hola milawrence, bienvenido!
Más que maravillosos mis viajes han sido muy interesantes e instructivos.
Yo me hubiera quedado un día o más en el orfanato, pero... sin "credenciales" sólo los dejan ver y no interactuar con ellos. Mi sueño era dar el biberón a uno, pero no fue posible.
Y lo del vuelo... eso ya hubiera sido algo sin poder explicarlo de tanto placer.
Saludos!
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