viernes, 17 de julio de 2009

SICILIA (II): Taormina, Aci Trezza, Siracusa, Piazza Armerina

Anterior: Erice, Cefalú, Palermo, Taormina

Día 24.-
Ha llovido bastante durante toda la noche; ahora cae una tímida lluvia, pero no va a ser obstáculo para que continuemos visitando esta ciudad.

Temprano nos dirigimos hacia el Teatro Greco, que se encuentra al final de la Via Teatro Greco.

Esta edificación se encuentra instalada en una zona privilegiada, ya que desde ella se puede contemplar de manera espectacular la localidad de Giardini-Naxos y el volcán Etna, montaña que no podemos disfrutar por estar completamente tapado por nubes.

Fue construido por los griegos en el siglo III a.C., aunque reestructurado y ampliado durante la época romana (s. II d.C.) para utilizarlo en la práctica de la lucha de gladiadores.

Del periodo griego se conservan, en el escenario, los bloques de piedra de Taormina, muy parecidos al mármol, con los que solían trabajar los griegos y alguna de las columnas de estilo corintio, que se alzaban tras el escenario. Todo el resto es de la época romana.

Originalmente tenía una capacidad para unos 5.000 espectadores, y medía 109 metros de diámetro.

El teatro está compuesto por tres partes esenciales: el escenario, la orquesta y la cávea.

El escenario era la parte más importante del teatro. Su forma es la originaria, cerrada en los laterales por dos salas para que el público no lograra pasar. Estaba cubierto por dos terrazas y estaba adornado con columnas de mármol blanco y granito gris de estilo corintio.

La orquesta dividía la escena de la cávea.

La cávea está excavada en la roca, aprovechando la concavidad del Monte Tauro, que dio nombre a Taormina. Las primeras filas estaban reservadas para las autoridades, en las demás gradas se podía sentar el resto del público, comprendidas las mujeres. En la zona del pasillo superior, antes cubierto, se conservan todavía los nichos que contenían estatuas representativas. La plebe asistía apartada, desde las terrazas, que no tenían alguna comunicación con el interior del teatro.

Las piedras me hablan bajito, en el oído, y me han contado que aquí se representaron las famosas tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípedes. Me hubiera gustado vivir un tiempo en esa época!

El teatro antiguo no ha cesado de funcionar. Gracias a su acústica perfecta y a su buen estado, ha sido, durante muchos años, el escenario ideal para la entrega de premios cinematográficos. Hoy en día, se representan, sobre todo durante el periodo estival y en el marco de “Taormina Arte”, obras teatrales, películas, conciertos, ballet y manifestaciones internacionales de gran relieve.

Ya no llueve, pero el cielo sigue gris. Hemos de seguir con la ruta y, bajando del Teatro están los Jardines Villa Comunale repletos de la más diversa vegetación, que pertenecieron a una aristócrata escocesa, en el siglo XIX.

Subimos por la Via Roma hasta la Piazza IX Aprile, desde donde se observa toda la Baia di Villagonia y el Golfo di Naxos. Sobre la Porta di Mezzo, la Torre dell’Orlogio, empieza a recibir a los turistas que llegan hasta aquí.

Nos vamos adentrando al barrio más antiguo de Taormina, en el que las influencias árabes se hacen más patentes, con estrechas callejuelas, y una de ellas nos lleva hasta el Palazzo Ciampoli, un edificio de estilo gótico-catalán de 1412, con ventanas geminadas y que actualmente es un hotel.

Ya de regreso para recoger el coche, vamos por Corso Humberto I hasta desembocar en la Piazza Vittorio Emanuele II, construida sobre un antiguo foro romano y que ahora alberga el Palazzo Corvaja, sede del primer Parlamento de Sicilia, durante el siglo XIV. Es un bellísimo edificio con una torre árabe del siglo X y con las ventanas en gótico catalán. Actualmente es la Oficina de Turismo de la ciudad.

Ya con el coche y desde la carretera, vemos la Isola Bella, una isla pequeña, que cuando baja la marea “aparece” un camino y se convierte en una península. Actualmente es una reserva natural.

Nuestra ruta continúa hacia el sur para llegar hasta Aci Trezza, en la provincia de Catania, población que pertenece técnicamente a Aci Castello.

Situada en la costa del Mar Jónico el paisaje marino de Aci Trezza, está dominado por las Rocas de los Cíclopes: ocho grandes rocas de basalto que, según la leyenda, fueron lanzadas por Polifemo, desde el Etna, contra Ulises, después que éste le cegara su único ojo con una tea ardiente.

Paseamos largamente por este pueblito marinero, desde donde se divisa, a lo lejos, una roca con los restos de un castillo de origen normando, que da el nombre a la ciudad de Aci Castello.

Sobre las cinco de la tarde llegamos a Siracusa y seguimos un paseo que bordea el mar, hasta llegar a la Isola di Ortigia, sede fundacional de la ciudad por los corintios en el siglo VIII AC, conectada con tierra firme por el Corso Humberto I, y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2005.

Aparcamos el coche y encontramos alojamiento en Bed & Breakfast Apollo, situado en la Piazza Pancalli 5, casi enfrente del Templo di Apollo. Somos los únicos huéspedes, así que no vamos a tener, mañana, el desayuno. No solamente esto, sino que nos dan las llaves de la portería y del piso, pues la señora que nos atiende, se va a ir a dormir a su casa (sic).

Siracusa fue rival de Atenas en poder y prestigio y Cicerón dijo de ella que era la ciudad más bella del mundo antiguo. Aquí nació Arquímedes y, entre otros, vivieron Platón y Tito Livio.

Tomamos un primer contacto con la isla de Ortigia, donde podemos constatar los numerosos elementos arquitectónicos de diferentes épocas (griega, normanda, catalano-aragonesa y barroca), que impregnan sus calles y plazas.

Llegamos a la Piazza Archimide, en el mismo centro de la isla, rodeada por diversos edificios señoriales de estilo gótico-catalán, como el Palazzo Lanza o el Palazzo Platamone. En el centro tiene una de los monumentos más bellos que he visto hasta ahora: la Fontana di Artemisa, con la esbelta diosa erigida en medio llevando su arco y las flechas.

Nuestros pasos nos llevan hasta la grandiosa Piazza del Duomo, donde está el Palazzo Municipale, construido en el siglo XVII por un arquitecto español, el Palazzo Arcivescovile, la Chiesa di Santa Lucia alla Badia, de fachada barroca y el Duomo, el mejor ejemplo de mezcla de estilos arquitectónicos de la ciudad.

Me coloco frente a las escalinatas de la Catedral o Duomo y contemplo sus formas, un verdadero lujo para los sentidos y todo un viaje de placer a través de las piedras milenarias que tanto me hacen soñar.

La fachada, fue construida esencialmente con mármol y granito, así como piedra caliza para las molduras y grabados. Tiene elementos del barroco español, como la escalinata, ya que durante esta época Sicilia aún pertenecía a la Corona de Aragón.

El templo actual se yergue sobre el primigenio Templo di Athenea que construyeron los griegos, en el siglo V a.C., en la parte más alta de la isla, cuyas columnas jónicas fueron incorporadas a la estructura actual de la fachada, a la que se le han añadido elementos barrocos. En el lateral exterior se ven, actualmente, los tres escalones que había en la base del edificio griego.

En el interior del templo y para todo aquel que se resiste asumir ciertos dogmas cristianos, se pueden admirar las columnas griegas que se usaron en la construcción primitiva. A pesar de la numerosa simbología que han dejado en los últimos siglos, no tiene un estilo definido de templo cristiano.

Aquí no se pudo destruir, como se hizo en tantos otros sitios; la grandiosidad del espacio y sus columnas jónicas brillan para lo que en su día fueron sus cimientos: las de un templo pagano.

A pesar de no haberlo destruido lo que sí hicieron fue crear arcos en el interior y con la piedra sobrante cubrieron los espacios entre las columnas exteriores del templo. Debido a la dominación musulmana se construyó una mezquita y posteriormente los normandos la volvieron a convertir en iglesia cristiana. Lo que es extraño es la sensación de saber que bajo esas enormes columnas que deben ser abrazadas como mínimo por dos personas para llegar a tocarse, se ha dado culto a la diosa Atenea, y que aún podemos disfrutar de ellas.

Desde aquí y por estrechas callejuelas llegamos a la Fontana Aretusa, ninfa de la diosa Atenea, situada junto al mar y sin demasiado encanto.


Sin embargo la historia mitológica de Aretusa y Alfeo es muy hermosa: el dios griego Alfeo se enamoró locamente de la ninfa Aretusa, que había prometido permanecer virgen el resto de su vida y se negó a las pretensiones de Alfeo. Como éste no se daba por vencido, la ninfa se fue hasta Ortigia y se convirtió en manantial. Alfeo, entonces, se transformó en río y, a través del subsuelo viajó desde Grecia hasta Ortigia para unirse con su amada.

Y ya de regreso al alojamiento, paramos frente las ruinas del Templo di Apollo construido en el siglo VI a.C. Quedan restos de columnas jónicas y se ve la forma rectangular de la planta. En un trozo de pared que aún queda en pie puede verse un arco, pues fue convertido en iglesia y posteriormente en mezquita.

Día 25.- Antes de visitar el teatro griego, volvemos a ver la Fontana di Artemisa y la Piazza del Duomo. Creo que regresamos hasta aquí para certificar que lo que vimos ayer no forma parte de uno de los sueños de esta noche.


Con el coche nos dirigimos hasta el Parco Archeologico della Neapolis, donde visitaremos algunos restos arqueológicos de nuestro interés.

El Teatro Greco, construido en el siglo III a.C., está completamente excavado en la roca caliza. Tiene un diámetro de 140 metros y con una capacidad para 16.000 espectadores; su cávea es una de las más grandes construidas por los antiguos griegos: tiene 67 filas, divididas en 9 secciones con 8 pasillos.

En una planta semicircular estaba la orquesta que era donde se ponían los coros, mientras que seguidamente y ya en la escena, y un poco más elevados se ponían los actores que escenificaban la obra. Solamente quedan rastros de la escena y de la orchestra.

Bajo la escena había plataformas móviles de madera que servían a los actores para crear efectos, como plataformas elevadoras que les hacían aparecer y desaparecer emulando a los dioses.

Con posterioridad y en época romana se amplió la cávea y el teatro sirvió para espectáculos navales debido a la localización de una cisterna muy cerca.

Justo al lado del teatro está la Latomía del Paradiso, una antigua cantera de piedra. Las cuevas fueron usadas como prisiones, en la antigüedad, y acogieron a miles de esclavos, incluso atenienses, que vivían en condiciones infrahumanas en total oscuridad ya que, aunque en la actualidad están al descubierto, durante el siglo V a.C. eran auténticas ratoneras que no dejaban pasar la luz del día.

La más famosa es la llamada Orecchio di Dionisio, debido a su forma exterior. Tiene 23 metros de alto y se extiende 65 metros dentro de la montaña.

Se dice que el tirano Dionisos se ponía en la entrada para poder escuchar todo cuanto se decía de él, pero parece que es una invención. Lo que sí es cierto es que la acústica de la cueva es espectacular.

Nos llegamos hasta la necrópolis romana, donde aún quedan dos tumbas en pie, y en una de ellas se dice que contiene los restos de Arquímedes, que murió durante el sitio de Siracusa (214–212 a.C.), cuando fue asesinado por un soldado romano, a pesar de las órdenes de que no debía ser dañado.

El tiempo pasa muy deprisa y hemos de seguir con nuestra ruta, así que subimos al coche y nos dirigimos a Piazza Armerina, a 110 Km. de distancia, en el interior de la isla.

El paisaje que nos acompaña, durante el trayecto, es de grandes campos verdes de cultivo, viñedos y pequeños bosques, todo ello acompañado por una leve lluvia, que viene con nosotros desde la salida de Siracusa y que se acentúa al llegar a la ciudad y hace imposible que visitemos la Villa del Casale, una casa señorial romana, con termas para uso privado de los propietarios.

Encontramos alojamiento en el mismo centro de la ciudad en B & B del Centro, que aunque tenga tres estrellas es muy sencillo.

Bajo el paraguas llegamos a la Piazza Garibaldi, punto central de la ciudad y al lado del alojamiento, donde vemos, por fuera, el Palazzo di Città y la Chiesa di San Rocco, con una impresionante puerta esculpida.

En la parte más alta de la ciudad, sobre un pequeño cerro, está la Catedral, fundada en el s. XVII, y con añadidos posteriores. El templo es de estilo barroco, pero el campanario (aprovechado de otra iglesia anterior) es de estilo gótico catalán, inconfundible por la forma de las ventanas.

Estamos empapados y con frío, así que vamos hacia el alojamiento.

Día 26.- Temprano y con lluvia subimos al coche para dirigirnos, siempre por el interior de la isla, hacia el aeropuerto de Trapani, donde cogeremos el avión, dirección a Barcelona, que sale a las 13:45 h. Tenemos por delante algo más de tres horas de trayecto.



Nota:

No hay fotos de Piazza Armerina: entre la lluvia y que ya ha anochecido, no nos ha apetecido hacerlas.

Lógicamente, los días que hemos tenido en este viaje son claramente insuficientes para visitar la totalidad de la isla, ya que son muchas las cosas a ver y hacer. En cualquier caso permite hacerse una idea de lo que puede ofrecer Sicilia.

Se pueden añadir muchos otros lugares como las islas Eolias (Vulcano, Lipari, Strómboli -en activo-, etc.), Messina, Agrigento…, que quedarán para un próximo viaje.




12 comentarios:

Vagamundos dijo...

Hola amiga Mercé. Mais uma vez um belissimo relato e fotos bem ilustrativas das belezas de Sicilia. Ficamos com ganas de lá ir.
besos

MIGUEL NONAY dijo...

Hola Mercé.
Precioso relato, poético al tiempo que con datos muy útiles y curiosos.
Lo cierto es que es un gusto leerte y conocer con tu prosa y tu fotografía lugares tan bonitos y que deben estar en la agenda para deleite de nuestros sentidos.
Besicos desde Zaragoza
Miguel

Aventurer@ dijo...

MERCE: Tinc moltes ganes d'anar a Sicilia, i amb el post tan xulo que has relalat tinc de sobres informació amplia per fer-me una ideia de lo que s'ha de veure. Però encanra no se quan aniré, hi ha tants llocs per triar... i tant poc temps que tenim Petonassos!

Mª Mercè dijo...

Vagamundos, me alegro que os haya gustado el relato.

Sicilia es un lugar que se ha de visitar, pero disponiendo de un poco más de tiempo, del que tuvimos. Quedaron varias cosas por ver.

Um abraço!

Mª Mercè dijo...

Hola Miguel:

Bienvenido a mi/tu blog.

Sicilia es un destino bastante fácil para tí, así que no dudes en ponerlo en tu agenda de viajes pendientes.

Espero "verte" más a menudo por aquí.

Un abrazo!

Valeria dijo...

Nooooooooooooooo estoy atontada de ver esas bellezas, qué impresionante!!! quiero ir!!!! jajajaja (es más, algún día IRÉ, amén ...). Besos!!!

Valeria dijo...

Me olvidé comentarte que mi suegro nació en Sicilia, cuando mi marido lea tu entrada se enloquece de gusto!!

marc dijo...

Felicitats! Pel blog! Boníssim! Et seguiré!

Mª Mercè dijo...

marc, benvingut al blog!

He pasejat per el teu i està molt bé l'idea.

Salutacions!

MIGUEL NONAY dijo...

Hola María Mercé, acabo de leer tu e mail y he venido corriendo(figuradamente, je je) a leer el comentario.
He tenido estos días varios problemas con el navegador y el blog.
Muchísimas gracias por la información, con lo que me cuentas, probablemente el año que viene caiga la isla entre mis ruedas.
Menuda aventura la que me cuentas, con la mochila cargando, empujando.... No me extraña que seas especialmente sensible hacia estos temas.
Lo dicho, estamos en contacto y prometo prodigarme más.
Lamento no haber entrado antes de nuevo a tu blog, ahora ya están todos los problemas técnicos solucionados.
Besicos desde Zaragoza.
Miguel
P.D. Me dice Eva que muchas gracias por acordarte también de ella, y que "un besazo".

Común dijo...

Hola!!!!!!!

Viajera vos si que sabes viajar, claro que una lluvia no es nada, es una bendición......

Te encontré en YENOdeblogs, Ma. Equivócate y entra al mío a ver si te pasa lo mismo, jijijiji

Un súper abrazo de oso

Ana dijo...

Hola Mercè, preciosa descrición de algunos lugares maravillosos de la isla. Si te apetece tener alguna foto de piazza armerina enviame un correo y te las envio. Lo puedes encontrar en mi blog "cantare para que tu vienes". Un saludo y felicidades por tu blog.

Ana

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