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Día 8.- Pagamos la correspondiente tasa aeroportuaria y subimos al avión de LAN PERÚ con dirección a Lima. Ha salido puntualmente a las 10:10 h. Al cabo de dos horas ya estamos en Lima otra vez.
Faltan cuatro horas para el próximo vuelo hacia Arequipa, así que paseamos por el aeropuerto donde, también, se han de pagar las tasas, antes del próximo embarque. En una hora y media llegamos al aeropuerto de Arequipa.
Un taxi nos lleva hasta el centro de la ciudad, donde se encuentra el Hostal Verona, uno de los que teníamos, en nuestra lista, como favorito por estar muy bien situado.
Nos refrescamos y salimos a conocer Arequipa, declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año 2000.
Fundada en 1540 por españoles en nombre de Francisco Pizarro, está situada a 2350 m. sobre el nivel del mar y en la cordillera occidental de los Andes, a los pies de los volcanes Chachani (6075 m.), Pichu Pichu (5664 m.) y el bellísimo Misti (5822 m.). Y la baña el río Chili.
Una tradición cuenta que el Inca Mayta Cápac recibió una petición de sus súbditos al llegar al valle del Chili. Éstos le solicitaban el permiso de quedarse en la comarca para poblarla, pues quedaron maravillados por la belleza del paisaje y la suavidad del clima. El inca respondió “Ari qhipay” (en quechua: “Sí, quedaos”).
A Arequipa la llaman, también, la “Ciudad Blanca”, por los edificios y templos coloniales -de su centro histórico- realizados en sillar, una vistosa piedra volcánica de color blanco, muy abundante en la región.
Como otras ciudades -en las colonias españolas- fue construida siguiendo un patrón en cuadrícula. El corazón de la ciudad histórica está constituido por la Plaza de Armas, de grandes dimensiones (110x110 m), con sus portales: el Portal del Cabildo (o Portal de la Municipalidad), el Portal de las Delicias (o Portal de San Agustín) y el Portal del Regocijo (o Portal de Flores); y la Catedral, el más importante edificio religioso neoclásico del país, construida en el siglo XVII y reconstruida a mediados del siglo XIX, debido a su destrucción por un incendio.
En un ángulo de la Plaza se encuentra la Iglesia y los Claustros de La Compañía de Jesús. Y, en el centro, hay una hermosa fuente de bronce con tres platos coronados con la figura de un soldado.
La principal función de la plaza hasta 1868 fue la actividad comercial, ya que funcionaba como un mercado abierto. En ese año fue prácticamente destruida por un terremoto, por lo que tuvo que ser reconstruida casi en su totalidad.
Ha oscurecido y se encienden las luces de la ciudad. La Plaza y los edificios iluminados -que la rodean-, hacen que se vea más bella, si cabe. Y se forman corrillos de gente hablando, niños que juegan y ancianos sentados en los bancos, creando un ambiente casi festivo.
Día 9.- Después de la primera toma de contacto que hicimos ayer, hoy salimos temprano del hotel para visitar lo más emblemático.
Partimos de la Plaza de Armas y, por la calle Santa Catalina, nos dirigimos al Barrio de San Lázaro, el más antiguo de Arequipa, de callejuelas y plazas pequeñas muy bien ajardinadas. Las casas, construidas en sillar, están decoradas en su exterior por macetas con geranios rojos y farolillos en hierro forjado.
Cruzamos el río Chili, por el Puente Grau, para ver el Convento de La Recoleta, fundado en 1648 por los franciscanos. Este convento cuenta con una biblioteca con 25.000 libros, muchos de ellos de los siglos XVI hasta el XVIII.
Volvemos a cruzar el río, esta vez por el Puente Bolognesi, el más antiguo de la ciudad, sustentado por gruesas arcadas, que desemboca cerca de la Plaza de Armas y entramos en la Catedral.
Construida en sillar, ocupa íntegramente el lado norte de la Plaza de Armas destacándose en toda su magnificencia. Entramos y me quedo maravillada de sus grandes dimensiones. Su interior es hermoso: el altar mayor es de mármol de Carrara y fue esculpido en Italia; el púlpito, de madera, fue tallado en Francia; la sillería del coro merece especial mención y a lo largo de la nave central destacan unas preciosas esculturas que representan a los doce apóstoles.
La historia de este templo se inicia el día mismo en que se fundó la ciudad, el 15 de agosto de 1540. Su configuración actual es el resultado de la sobresaltada acción de la naturaleza y algunas veces del azar: terremotos e incendios remitentes han destruido muchas veces sus muros. Fue duramente golpeada por el terremoto del año 2001, que asoló el sur del Perú, afectando seriamente sus torres.
En la calle San Francisco la Casa Tristán del Pozo, construida a mediados del siglo XVIII, muestra el esplendor de la construcción colonial arequipeña, con un cuidadísimo patio en su interior. En la actualidad es la sede del BBVA.
Llegamos a la calle Moral, donde se ubica la Casa del Moral, también del siglo XVIII; uno de los edificios más importantes del barroco en la ciudad. El nombre de esta casona se debe a un antiguo árbol de moras que crece en su patio principal.


Pasadas las 17:30 h., cruzamos la puerta del Convento de Santa Catalina, -a cuatro cuadras de la Plaza de Armas y en la calle Santa Catalina- construido para albergar a las hijas de las familias más distinguidas de la ciudad, con vocación religiosa, que podían cumplir con la exigencia de la dote de mil pesos de plata y cien pesos corrientes para alimentos.
Fue inaugurado en 1580, bajo la advocación de Santa Catalina de Siena, como un centro de clausura absoluta, y así se mantuvo hasta 1970 cuando se abrió una gran parte al público. En la actualidad, en la zona norte, todavía viven religiosas.
Ocupa un área aproximada de 20 mil metros cuadrados y su distribución es similar a la de los primeros barrios de Arequipa.
En el tiempo en el que hubo la mayor población en este convento vivieron allí alrededor de 500 mujeres, de las cuales sólo 180 fueron religiosas (el resto eran las doncellas que servían a las religiosas, las niñas que vivían allí como en un internado y las refugiadas que se permitían en el convento por derecho de asilo).
Recorremos las pequeñas calles y placitas llenas de flores y fuentes. Las paredes de los edificios están pintadas en tintes frescos: violeta, azul, tierra, naranja…
Se ha hecho de noche y se encienden farolillos, aquí y allá, de tenue luz, creando un ambiente casi mágico.
Estrechos callejones llevan a las diversas partes del convento: un gran templo, claustros, jardines, fuentes…
Las celdas son como pequeñas casas: el dormitorio, con un catre, una silla, el reclinatorio y un crucifijo; la letrina; y la cocina, con una mesa donde comían, pues normalmente hacían vida sin salir de su celda. Algunas de estas estancias están iluminadas con lámparas de aceite y en alguna cocina han prendido el fuego y, es entonces cuando nos perdemos en el camino del tiempo.
Uno de los espacios ha sido acondicionado como pinacoteca, donde se exhiben lienzos de las escuelas cuzqueña y arequipeña.
Estamos más de una hora entre los robustos muros de esta ciudadela.
Día 10.- Ayer contratamos, en una agencia de viajes, un tour de dos días, por el Cañón del Colca.
Nos vienen a buscar, al hostal, muy temprano y por una buena carretera serpenteante vamos subiendo la Cordillera de los Andes. Entramos en una zona semidesértica -el altiplano- y empiezan a aparecer las primeras vicuñas -camélido protegido internacionalmente-, llamas y alguna alpaca.
Empiezo a notar los síntomas del mal de altura, así que me tomo una pastilla, que compramos en Arequipa.
Después de cuatro horas de viaje, llegamos al Mirador de los Andes a 4910 m. de altura.
Me siento muy aturdida por la falta oxígeno, pero el paisaje que contemplo es superior a mi malestar: profundos valles y altísimas montañas, como el Volcán Ampato de 6318 m.
Seguimos ruta descendiendo hacia el Valle del Colca hasta llegar a Chivay, donde nos alojaremos. Esta población es una de las más grandes después de Arequipa. Rodeada de montañas, sus casas son sencillas construidas en ladrillo y algunas sin pintar.
El pueblo está celebrando su fiesta patronal: La Inmaculada.
La Plaza Central está curiosamente decorada con objetos tan dispares como bandejas de acero inoxidable, tules y muñequitos de peluche en lo alto de unos palos, y centenares de banderas del Perú.
Los músicos (trompeta, saxo, tambor, bombo y platillo) tocan una tonada pegadiza y machacona -el Wititi-, y una cincuentena de hombres, mujeres y niños, con coloridos trajes típicos, danzan dando vueltas sobre sí mismos y alrededor de la Plaza. Hay tres grupos, de diferentes pueblos de las cercanías, que se turnan entre sí para danzar.
El hombre lleva dos faldas, bellamente bordadas; camisa blanca y amplia; sombrero de paja, que es como el legítimo casco del soldado incaico, adornado con flecos tejidos con lana de alpaca y sandalias, confeccionadas con llantas de vehículos.
La mujer lleva dos o tres faldas similares a las del hombre, en paño o terciopelo; camisa blanca, bordada en puños y cuello; corpiño corto, que resalta el busto, bordado en todo el contorno; el sombrero puede ser de paño, profusamente bordado o el clásico de paja blanqueada. Llevan sandalias igual que los hombres.
Día 11.- Muy temprano viene el microbús a buscarnos para ir hacia el Mirador de la Cruz del Cóndor donde, si hay suerte, veremos el majestuoso vuelo del cóndor.
El camino pasa al filo del cañón; abajo discurre el Río Colca a una profundidad de 1200 metros, mientras que la montaña del frente, llega a medir 3100 metros de altura.
Van llegando personas de otros tours. Estamos admirados por la profundidad del cañón. Hablamos en voz baja, para que no nos oigan los cóndores.
Pasa más de una hora. Estamos a punto de desistir, pues nos habían dicho que, normalmente, se dejan ver hacia las ocho de la mañana y ya son las nueve.
Y por fin llega el clímax de esta excursión: desde el fondo del cañón se ve un cóndor que remonta hacia donde nos encontramos. Pasa sobre nuestras cabezas y se pierde tras la montaña que hay a nuestra espalda. Así hasta tres ejemplares durante una hora. En realidad no vuelan porque sus alas no baten, solamente se están dejando llevar por el viento, con las alas abiertas.
Es un espectáculo que difícilmente olvidaremos.
El Valle del Colca es un lugar que parece detenido en el tiempo, con pueblos creados en el siglo XVI dispersos en toda el área. Estos pueblos habitados por los descendientes de los collaguas y cabanas (dos etnias que habitaban a lo largo del Río Colca) son poseedores de una gran historia y tradiciones que han perdurado a lo largo de los años.
De vuelta a Arequipa visitamos diferentes pueblitos de la zona, entre ellos Maca, cuya Iglesia de Santa Ana, fue restaurada por la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo).
Tras una minuciosa labor de diez años, España ha recuperado un pasaje clave de la historia de Perú con la restauración de las iglesias barrocas del Cañón del Colca, lo que ha contribuido a frenar el saqueo de obras de arte.
Día 12.- Jornada de descanso en Arequipa y de compras de los dulces típicos: Antojitos.
Nos ha gustado mucho esta ciudad y, sinceramente, nos encontramos muy cómodos.
Las personas son afables y dispuestas a entablar conversación. Las calles, muy limpias; tienen muy bien cuidadas y conservadas las casas virreinales, así como otros monumentos de la época colonial que bien valen la pena una visita.
A las 20:30 subimos a un bus de la compañía Cruz del Sur, que nos llevará hasta Cuzco.
Siguiente: Cuzco, Chinchero, Urubamba, Moray, Maras





























9 comentarios:
Arequipa e arredores ficou por ver na nossa visita ao Peru. Para muita pena nossa. O nosso regresso ao Peru é inevitável. Muito bom, o post.
Saludos de Portugal
Qué pena que no estuvistéis en esta zona!
Sinceramente, vale la pena que volváis a Perú y...navegar por el río Ucayali, como hicimos nosotros!! Fué genial!!
Um abraço!
Latinoamérica tiene muchísimo que ofrecer. Me gusta mucho ver que hay gran cantidad de artículos sobre los países de nuestro continente...porque valen muchísimo la pena desde lo cultural hasta lo paisajistico.
Tienes razón, Rosario. Latinoamérica tiene mucho que ofrecer. Nosotros ya hemos estado tres veces y hemos de volver!
Saludos!
Mercè, trovava a faltar un post teu... i veig que has canviat el teu blog... estupendo!O també ho he fet pero em queden moltes coses per arreglar, manca temps!
Quina maravella de ciutat és Arequipa! Jo vaig fer també aquesta ruta fa tres anys.
Perú és un dels paisos visitats que més m'han agradat!
Un petonàs.
Una ruta muy interesante. Y ver a los cóndores debe ser una experiencia muy bonita. Perú es un lugar que hace tiempo quiero conocer, y espero poderlo hacer pronto.
Bienvenidos al blog steppers!
Este viaje a Perú ha sido muy enriquecedor y lo de los cóndores...ni te cuento.
En próximas entradas hablaré de la visita al Machu Picchu, uno de mis sueños juveniles cumplido.
Saludos viajeros!
Hola, Mª Mercè.
Te agradecemos mucho la información sobre "Casal Rock" que nos hiciste llegar, y que hemos tenido el placer de publicar en nuestro blog.
Un saludo afectuoso.
Este blog es realmente espectacular. Llegué gracias al bloguer Juan de "Historia y Presente". Qué bueno que te haya gustado el Perú, gracias por recomendarlo.
Saludos desde Lima.
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