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Día 4: continuación.- Por fin llegamos a Iquitos. Son las 16:30h.
No tenemos ningún alojamiento escogido, así que nos dejamos aconsejar por el conductor de la moto-taxi y nos lleva al Hospedaje Las golondrinas (hospedajegolondrinas@hotmail.com) , situado muy cerca de la Plaza de Armas. Tiene un patio, en la entrada, con una mesa y cuatro sillas bajo un sombrajo de paja. En un patio posterior, hay una piscina y disponemos de la cocina.
Dejamos el equipaje y damos un pequeño paseo hasta la Plaza de Armas, en cuyo centro hay un obelisco, en homenaje a los combatientes de la Guerra del Pacífico, con los nombres de los Loretanos que murieron en esa Guerra.
Estamos rendidos por lo poco que hemos dormido estos días en el barco, así que nos acostamos pronto.
Día 5.- Iquitos, capital del departamento de Loreto, está situada en el margen izquierdo del río Amazonas, a 3646 Km. del Océano Atlántico y a 1859 Km. de Lima. Fue fundada por los jesuitas en 1757, siendo el primer puerto fluvial sobre el Amazonas.
Con el plano de la ciudad, en la mano, empezamos a recorrer los sitios de interés.
En una de las esquinas de la Plaza de Armas (calle Próspero con Putumayo), se encuentra la Casa de Fierro, diseñada por Gustave Eiffel y construida en 1887, en pleno auge de la ciudad en la época del caucho. Cuenta con dos pisos y balcones en sus dos fachadas, sustentados por columnas de hierro forjado.
Antiguamente sus grandes y lujosos salones fueron escenario de eventos culturales y sociales. Actualmente, en una parte del primer piso hay un restaurante y en los bajos hay diferentes comercios.
Bajando por la calle Putumayo, dirección al Malecón Tarapacá, encontramos el ex Hotel Palace, construido a principios del s. XX para alojar a los comerciantes y caucheros europeos. De estilo morisco, consta de tres pisos y un mirador frente al Amazonas. La fachada está adornada con azulejos italianos, pintados a mano. Las ventanas terminan en arcos de medio punto y las barandas, de hierro forjado, fueron traídas de Hamburgo (Alemania). En su interior se conservan lujosos mármoles de Carrara y mosaicos sevillanos. Actualmente es la sede de la V Región Militar y no se puede visitar su interior.
Paseamos por el Malecón Tarapacá, situado frente a los ríos Amazonas e Itaya. Fue construido a finales del s. XIX y es un paseo con amplias veredas con jardines y plazuelas, además de algunos históricos edificios, como el Museo Amazónico.
Y llegamos al Barrio de Belén, conocido como la “Venesia Peruana”, pues las casas se levantan sobre el río Amazonas, soportadas por grandes pivotes de madera. Barrio muy modesto, cruzado por canoas y de un particular cariz selvático. Hemos dejado atrás la glamurosidad de la ciudad y la limpieza de sus calles.
Nos han recomendado que no llevemos a la vista, ni cámara de fotos, reloj u otro objeto de valor, aún cuando la mayoría de sus habitantes son gente humilde y trabajadora.
Caminamos con relativa tranquilidad, hasta la zona alta donde se encuentra el mayor mercado de Iquitos. Concurridísimo, agitado y con un olor nauseabundo, en el centro de abastos se encuentra una variedad inimaginable y sorprendente de productos amazónicos: lagarto, taricaya (tortuga de río), suri (gusanos), cui (gran roedor), serpientes, huevos de diferentes formas y colores, pirañas, plantas para brujería y brebajes, verduras y frutas, que no conocemos. En los tejados de las casas aguardan, impacientes, un grupo de buitres, a la espera de que se levante el mercado y caer sobre los restos de comidas.
Empieza a llover y, al momento, la calle queda encharcada y embarrada, con restos de los puestos del mercado. Salimos de esta zona y vamos hacia donde están las viviendas. Antes de entrar en una calle, una señora nos advierte que escondamos la cámara de fotos y que no nos adentremos mucho al barrio. Cambiamos de calle y, de nuevo, otra señora, nos vuelve a advertir del peligro de ser asaltados.
Nos protegemos de la fuerte lluvia en un soportal y los niños salen a jugar entre los charcos y la suciedad de la calle. Dos vigilantes ciudadanos que también se protegen de la lluvia nos aconsejan que abandonemos la zona. Así que, damos media vuelta y regresamos al centro de Iquitos.
Es la hora de comer y vamos al restaurante de la Casa de Fierro. La camarera, nos aconseja comer carne de lagarto, diciendo que es muy sabrosa. Se me remueve el estómago sólo de pensar en el pobre animalillo dentro de mi boca. Así que me decanto por unos spaghetti.
Hacemos una larga sobremesa, con la compañía de la camarera, que nos explica los diferentes platos de la región y nosotros algunos de los nuestros.
Día 6.- A pesar del intenso calor y de la humedad, seguimos con la visita de Iquitos y llegamos a la Plaza 28 de Julio. Se dice que es la segunda de mayor tamaño de Sudamérica. No nos ha gustado: mal distribuida, jardineras descuidadas y bastante suciedad, en general.
En ella se encuentra la primera locomotora que hubo en la ciudad, en el año 1901. La llamaron Moronacocha.
Averiguamos cómo están los billetes del bus de Lima a Arequipa: 16 horas de viaje, en bus nocturno, y sólo quedan asientos normales, no asientos-cama. Así que decidimos comprar los pasajes de avión de Iquitos-Lima-Arequipa para pasado mañana.
Día 7.- Nos indican que desde la Plaza de Armas salen los autobuses hacia Quistococha y encontramos que hay una parada militar de los tres ejércitos, bomberos y voluntarios. Nos quedamos curioseando. Izan la bandera de Perú, y suena el Himno Nacional; después izan la de la Región de Loreto, con su Himno y, finalmente, la de Iquitos, con el suyo. Nos enteramos que, los días festivos, en cada ciudad se hacen estas paradas militares.
Se despejan los alrededores de la plaza y empiezan a circular los vehículos, entre ellos las ruidosas moto-taxi. Llega el bus y, en veinte minutos, nos deja en el Complejo Turístico de Quistococha. Es un Parque Natural, situado alrededor de la laguna que le da nombre. En su interior hay un zoológico, con animales oriundos de la zona, en recintos muy pequeños. Y en una piscina, de pequeñas dimensiones, hay un delfín de río.
Nos acercamos hasta la playa artificial, que han creado frente a la laguna: lugar de esparcimiento y ocio donde no faltan niños jugando y muchas personas tomando el sol.
Paseamos por el parque. Es la hora de comer y vamos al restaurante. Hay una gran barbacoa asando carne. Nos acercamos. Hay lagarto y otra carne que no reconozco. En estos casos, no hay nada mejor que una buena ensalada y un trozo de pollo.
Ya de regreso, pasamos por el Centro de recuperación de animales, donde hay, en brazos de una cuidadora, un oso perezoso, bebé; a su madre la mataron. Me falta tiempo para pedirle que me deje abrazarlo y le doy las bayas que me proporcionan, hasta que se queda dormido entre mis brazos.
Al salir del Complejo, hay varios tenderetes donde también tienen la barbacoa encendida y vemos en un recipiente, a los “gustosos” suris (gusanos fritos). No hemos comido nada de lo que no entrara en nuestro menú cultural; nos está costando mucho.
Pasamos la tarde-noche entre el alojamiento y la Plaza de Armas. Ha estado lloviendo bastante y el calor es sofocante.
Nota.- No hemos visitado ninguna comunidad nativa, de las que viven en la selva. Los que están cerca “se han subido al dólar” y cobran por cualquier cosa; y los que son más auténticos implicaría muchas horas de navegación hasta llegar a ellos.
Ni tampoco hemos hecho ninguna excursión a la selva, nuestro interés en este viaje ha sido llegar hasta Iquitos en barco y visitar el barrio de Belén.
Nuestra ruta continuará mañana, que volaremos a Lima donde enlazaremos con otro vuelo hasta Arequipa.
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