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Día 22.- Amanece nublado, como ayer, pero con calor y mucha humedad.
En una de las calles de los aledaños del Mercado Central está la parada de los buses que van, entre otros destinos, a la cercana población de Santa Catarina. Son las fiestas patronales y queremos saber a qué hora empieza, pasado mañana, la procesión.
Esta población es conocida por sus tienditas, ubicadas a orilla de la carretera, donde venden árboles, plantas, flores y material de jardinería. La gente viene desde Managua, a comprar sus plantas aquí.
En la oficina de información turística ya no tienen folletos del programa y le preguntamos, a la señorita que nos atiende, en qué consiste exactamente la fiesta. Nos habla de procesión, con la santa, músicos y fieles, y que sueltan a unos toros, como en el encierro de Pamplona (sic). Nos quedamos sorprendidos ante el posible espectáculo que veremos pasado mañana.
Nos acercamos hasta el Mirador de la Laguna de Apoyo, y pagamos la correspondiente entrada para acceder al recinto donde, además de algunas tiendas, está el mirador. La laguna está en el cráter de un volcán extinto, con el agua del color del cielo y de temperatura ideal para nadar. Además, vemos Granada y el Lago Nicaragua, donde debiera verse la silueta de la Isla Ometepe, pero las nubes no nos dejan verla; y el volcán Mombacho.
Día 23.- En un punto de la ciudad de Granada, que no recuerdo, está la parada de buses que van a Masaya -cuna del folclore nacional. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación, en 1989 y Capital del Folklore Nacional, en el año 2000.
En el recinto del Mercado de artesanías está por comenzar un espectáculo de danzas populares. Nos acomodamos y empiezan a salir bailarines, con trajes de vistosos colores, que danzan al son de guitarras y marimbas. Los músicos están situados al fondo del escenario.
Ahora toca el tuno a niños y niñas de unos 10-12 años, que se mueven con gracia innata. La parejita se sigue con la mirada, a la vez que ellas mueven graciosamente un abanico en la mano derecha.
Salen otras parejas de danzantes con trajes típicos de diferentes países. Le toca el turno a unos que van vestidos de blanco. El traje de él quiere parecer al de un torero. Ella -joven bellísima- lleva una falda con un toro estampado que, a veces, levanta delicadamente con dos dedos, una chaquetilla, como la de los toreros, un sombrero cordobés y un abanico blanco, de encaje, en su mano derecha. La danza de los dos, bajo unos sones parecidos a un pasodoble, es de una sincronicidad admirable: me han robado el corazón.
Todo el festival ha durado algo más de dos horas, que no se nos han hecho tediosas.
Hace casi dos semanas que estamos en este país y una de las cosas que más no asombra es la belleza de sus mujeres: tanto niñas como mayores.
Día 24.- Muy temprano subimos a un bus, que nos lleva hasta Diriomo, a medio camino entre Granada y Santa Catarina. Esta población al pie del Volcán Mombacho, es uno de los “pueblos blancos” de Nicaragua, antiguamente llamados “pueblos brujos”, por la cantidad de personas que practican la brujería, tanto blanca como negra.
En el pueblo viven más de una veintena de brujos, algunos de trayectoria reconocida como Andrea Peña, una mujer de unos 60 años, de rostro indígena surcado por miles de arrugas. Hasta su casa, ubicada en el Barrio El Rastro, llegan a diario decenas de personas sin cita previa, pues atiende a todo el mundo a cualquier hora y, nosotros, al saber de ella, vamos a su casa simplemente a saludarla y decirle que llega su fama hasta España.
En la plaza de Diriomo vemos una tienda donde anuncian las famosas Cajetas, un delicioso dulce hecho a base de azúcar, leche y canela, y compramos un par para probarlas. Aquí preguntamos si saben dónde podemos encontrar a la señora Marcelina Márquez, y nos lo indican.
Marcelina tiene fama de elaborar la mejor chicha bruja de la región, una bebida embriagante que se prepara con los mismos métodos rudimentarios utilizados por los primitivos habitantes de la zona, compuesta por maíz, plátano verde y guineo manzano fermentados. En el momento de nuestra visita sólo le queda un poco, por lo que, como cortesía a nuestra visita, lo cuela y lo probamos. Sólo un sorbo es suficiente para notar sus efectos. Y no seguimos.
Acabada la visita a este pueblo brujo, subimos a un bus que nos lleva, otra vez, hasta Santa Catarina. Al llegar vemos que no hay casi nadie en el cruce de carreteras, quizás la procesión sale desde el pueblo en contra de lo que nos dijeron anteayer.
Caminamos el par de kilómetros que debe haber hasta la iglesia. Unos jóvenes están acabando de arreglar, con telas y flores, el trono donde irá colocada la imagen de la santa. Les preguntamos si sale de allí y nos remiten otra vez abajo, al cruce de carreteras.
El pueblo no parece que esté en fiestas y menos aún que, en unos minutos, salga la procesión, con los toros. No se ve casi gente por la calle.
En el cruce se están agrupando unas pocas personas. No acaban de decirnos dónde será el principio de la procesión. Se acercan un par de jinetes y les preguntamos y nos confirman que empieza arriba, en la iglesia. Era lo normal, pero…
Volvemos a subir, pero esta vez deprisa. Ya pasan 30 minutos de la hora prevista. Hay muy poca gente en la plaza de la iglesia. La rodeamos y oímos música de trompetas y tambores. Vamos hacia allí. Unos jóvenes llevan a la santa, sobre una peana de madera decorada a la usanza de estos lares.
No sé de dónde ha salido la gente pero, en un momento, hay multitud de personas y jinetes, sobre sus monturas, jaleando a la santa y a los portadores.
Nos sumamos a la procesión. Recorremos varias calles, alguna muy empinada donde, los portadores tienen trabajo para no perder el equilibrio, hasta que llegamos al cruce. Hay una gran rotonda y aquí, en medio de piedras y tierra, hacemos un descanso.
En la lejanía vemos a unos jinetes que, con cuerdas, gobiernan a dos bueyes (son los “toros”), a los que les han puesto un gran “collar” de flores y hojas.
Cada buey está sujeto por las astas con una larga cuerda, y con la que dos jinetes gobiernan al animal. Éste no se deja, y se resiste a dar un paso. No hay más bueyes, sólo un becerrito sin atar, con su molesta corona de flores, que corretea por el lugar.
Se retoma la procesión y hacemos un recorrido por las calles del pueblo: los bueyes van delante, la santa detrás y, en medio, los que acompañamos. Éste es el “encierro como el de Pamplona”.
Finalmente llegamos a la “plaza de toros”: un cercado con palos, trozos de sacos, y tela metálica como la de los gallineros. Cobran entrada para ver el espectáculo de los mozos que, a la grupa de los bueyes, procurarán no caerse. Son ya más de las tres de la tarde y empieza a lloviznar, así que decidimos no asistir y regresamos a Granada después de comer.
Día 25.- Amanece con nubes que amenazan lluvia y que descargan cuando estamos desayunando. No nos apetece salir, al fin y al cabo ya conocemos toda la ciudad y nos quedamos en el hostal escribiendo y leyendo.
La lluvia ha dejado paso a una tarde-noche sofocante.
Cenamos en la calle La Calzada, en un restaurante propiedad de un español: ensalada, croquetas y pan con tomate. Empezamos a estar cansados de frijoles, pollo, papas fritas y arroz.
Día 26.- Por fin aparece el cielo azul de Nicaragua. Desde que llegamos ha estado más tiempo nublado y lloviendo que despejado, y hoy el color azul del cielo es espectacular.
Las últimas horas en Granada las dedicamos para repetir alguna de las fotos, ya hechas, aprovechando la luz solar y acabamos comiendo, frente al hostal donde nos alojamos, en el Cafetín La Laguna: tortilla de patatas y una gran ensalada. Son valencianos.
Día 27.- Último día de estancia en Nicaragua y último paseo por Granada, ciudad que no nos ha dejado indiferentes a pesar de cierta suciedad en las calles.
Esta madrugada, a las cuatro, iremos en taxi hasta el aeropuerto de Managua, donde subiremos a un avión que nos llevará hacia Lima, Perú.
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11 comentarios:
Estaba tan fascinada siguiendo este periplo que me ha sorprendido el : continuará...
Es apasionante... estos contrastes a tan pocas distancia de un lugar a otro.. y me he quedado prendida de esta niña, la de la tercera foto.. por Zeus! ¡Qué hermosura!
Mª Mercè és, ets apassionant, estic sota la màgia del que expliques i de com ho fas...
Mille bisous, ma chérie.
Selma, Amiga, me falta tiempo para escribir tanto como quiero.
Y de este viaje todavía queda todo Perú, justo empiezo en este capítulo.
Siento que esta "dosis" haya sido pequeña.
Mes bisous sont pour toi, ma chérie.
Hola.
Antes de nada, perdona que te escriba esto como un comentario, pero es que no vi tu email en el tu blog
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Muchas Gracias por tu tiempo... y disculpa si no fue la mejor manera de darme a conocer.
Un saludo.
DAVID T.
Webmaster de Publizida.es
Que viaje tan alucinante. Perú maravilloso. Yo lo conozco bién.
saludos.
¿Cómo se ven las cosas cuando uno vuelve? tiene que parecen todo cansino ¿no?
Antono, es bastante difícil acostumbrarse, otra vez, al día a día. No sólo por el cambio de ritmo, sino por la idiosincracia de la gente.
Acostumbramos, en nuestros viajes, interactuar con las personas que son radicalmente opuestas a nosotros, los europeos: son abiertas, generosas... y aquí cada uno hace su vida individualmente.
Saludos y gracias por pasar!
Gracias Mercé por la felicitación y por leer el post.
Un besazo.
De las cosas más sencillas sale algo que nos llama la atención y con lo que disfrutamos. Las fiestas hispanas son siempre muy llamativas.
Desde luego que es un viaje a la antigua usanza en el mundo de hoy.
Saludos y agradezco tu comentario en mi blog. Me alegra que te gustara.
woooow Mª Merce! increible blog! esta genial, aver si puedes añadirme al msn si tienes, pa comentarte algunas cosas de Argelia, mi msn es hiperkore77@hotmail.com y no dejes de visitar mi blog http://viajeymochila.blogspot.com/
espero que te haya gustado... me hago seguidor del tuyo.
saludos! y gracias por la info! :D
Hoooola MªMercè!!!
Se perfectamente de lo que hablas... nosostros estuvimos este verano en Perú, y en Pucallpa nos embarcamos en la Henry II.
Me encanta leer tu relato, para ver como lo vive otra gente.
Felicitats pel blog!
si et vols passar pel meu, és:
www.ontravelling.wordpress.com
Hola Mª Mercè,
Pensava que ja et seguia aquí i per facebook però m'acabo d'adonar que no, així que acabo de fer la petició...
Jo també he estat a Nicaragua i, a part de la bellesa del mirador Catarina i els volcans, em va fascinar la seva gent. Viuen amb més calma i tot té un altre ritme, crec que n'hauríem d'aprendre una mica...
Fa unes setmanes et vaig enviar un correu en relació al postamigo, no sé si no el vas rebre o si no vols formar part d'aquesta iniciativa...
Jo també he creat un blog de viatges al que et convido a passar si ho desitges
www.diarioviajekiana.blogspot.com
Salutacions i feliços viatges!!
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