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Un bus nos lleva hasta Sanjiang donde subimos a otro, que tras casi dos horas de trayecto nos deja en Guilin donde, de nuevo, subimos a otro bus que, en una hora, nos deja en Yangshuo.
No tenemos alojamiento pero al bajar del bus nos ofrecen el West Lily Hotel que vemos, nos convence porque está apartado del bullicio del turismo occidental, que apreciamos más que en los otros lugares donde hemos estado y nos quedamos.
De noche volvemos a la misma calle y nos alegramos de haber evitado esta zona para alojarnos ya que es muy ruidosa. Aprovechamos para cenar por primera vez comida occidental, en el Mao’s, recomendado desde 1991 por la Lonely Planet según reza en su publicidad.
Día 23.- Nuestra planificación nos lleva a pasar el día en Xinping, pequeño pueblo a 20 km. de Yansghuo, a casi una hora de bus. Nos dirigimos en una moto-taxi -andando son 15 minutos- a un pequeño embarcadero desde donde, en barcas de bambú, parten las excursiones por el río Li.
Desde la diminuta barca de troncos de bambú, en la que navegamos durante 45 minutos hasta llegar a Yangdi, aldea desde donde daremos media vuelta, nos quedamos absortos al contemplar la magnitud física de esta obra de la naturaleza, de esta bella y ordenada sucesión de pináculos.
Regresamos andando hasta el otro embarcadero de Xinping en el que atracan los grandes barcos que hacen tours por el Li. A modo de vigía, un pináculo de nombre Lao Zhai, de 200 metros de altura, se sitúa al lado del mismo. Son 1159 escalones los que hay que pisar si se quiere llegar a su cima, siendo el presupuesto de 30 minutos.
La irregularidad de los escalones y estrechez de la escalera unido a las precauciones que hay que tomar para evitar resbalones hacen que la subida sea realmente dura. Se corona la cima una vez se supera el último obstáculo: una escalera metálica de casi 90 grados de inclinación. Una vez arriba, un mirador permite contemplar la verdadera e indescriptible magnitud del entorno.
Día 24.- Llevamos dos días viendo bicicletas a las puertas del hotel, así que nos decidimos y alquilamos dos. Tras un tranquilo y relajante paseo de 7 km., llegamos a la base de la Montaña de la Luna (Moon Hill).
Moon Hill tiene 380 metros de altura y para llegar hasta su cima se han de subir 800 escalones. Tras previos descansos lo logramos y nos situamos bajo un enorme semiarco de roca de 50 metros de diámetro desde donde tenemos una completa vista del entorno, pero nada en particular.
Al regreso, aprovechamos para desviarnos de la carretera y adentrarnos por senderos, en medio de campos de cultivo, algo que hasta ahora no habíamos podido hacer debido a las premuras de tiempo con que nos estábamos moviendo. Ha sido como volver al pasado, a la niñez.





























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