Ruta:
5- Barcelona-[avión]-Helsinki-[avión]-Beijing
6- Beijing
7- Beijing
8- Beijing
9- Beijing
10- Beijing-[avión]-Chengdu
11- Chengdu
12- Chengdu-[avión]-Lijiang
13- Lijiang
14- Lijiang
15- Lijiang-[bus]-Dali
16- Dali
17- Dali
18- Dali-[bus]-Kunming-[avion]-Guilin
19- Guilin-[bus]-Longsheng-[bus]-Ping'an
20- Ping’an
21- Ping'an-[bus]-Longsheng-[bus]-Sanjiang-[bus]-Chengyang
22- Chengyang-[bus]-Sanjiang-[bus]-Guilin-[bus]-Yangshuo
23- Yangshuo24- Yangshuo
25- Yangshuo-[bus cama nocturno]-Macao
26- Macao-[avión]-Kota Kinabalu (Borneo)
27- Kota Kinabalu
28- Kota Kinabalu-[ferry]-Isla Labuan-[ferry]-Brunei
29- Brunei
30- Brunei-[avión]-Kota Kinabalu(Borneo)-[bus]-Sandakan(Borneo)
01- Sandakan
02- Sandakan
03- Sandakan
04- Sandakan-[barca]-Isla Selingan (Isla de las Tortugas)
05- Isla Selingan-[barca]-Sandakan
06- Sandakan-[avión]-Kota Kinabalu-[avión]-Macao
07- Macao-[ferry]-Hong Kong
08- Hong Kong
09- Hong Kong
10- Hong Kong-[avión]-Helsinki-[avión]-Barcelona
Día 5.- Desde Barcelona y después de cuatro horas de vuelo con Finnair, aterrizamos en Helsinki. El vuelo a Beijing no sale hasta las 20:10h por lo que cogemos un bus que nos lleva, en 40 minutos, al centro de la ciudad. Teníamos previsto visitarla durante unas tres horas, pero nos encontramos con 5ºC y lloviendo, así que al cabo de una hora volvemos al aeropuerto.
La impresión que nos ha dado Helsinki es la de una ciudad que no tiene nada a destacar.
CHINA: Día 6.- Aterrizamos en el flamante aeropuerto de Beijing a las 9:30, hora local -3:30 de la madrugada en España-, después de diez horas de vuelo. Desde que salimos de casa han pasado ya 22 horas y, aparentemente, no estamos cansados. No notamos los efectos del jet lag.
Estamos expectantes ante lo que nos podamos encontrar. Vamos hasta el control de pasaportes y vemos funcionarios pulcramente vestidos, en un aeropuerto recién inaugurado, del que no apreciamos toda su inmensidad hasta que nos dirigen a un tren, que circula sin conductor, el cual nos lleva hasta la Terminal de buses y taxis.
Negociamos un taxi hasta el Far East Internacional (info@fareastyh.com) donde nos alojaremos. El trayecto desde el aeropuerto hasta Beijing es un sinfín de enormes edificios de oficinas construidos -y en construcción- con una arquitectura muy singular, pero elegante, y que constantemente llaman nuestra atención. El cielo está gris plomizo y, con tan poca luz, no vemos que tengan las luces interiores encendidas por lo que nos preguntamos si están vacíos. Y, si es así, ¿será para demostrar a los visitantes, durante las Olimpiadas, el poderío económico de China?.
El hostel está ubicado en un Hutong, nombre dado a los barrios antiguos en Beijing, donde apreciamos la vida tradicional de sus habitantes. Dejamos el equipaje y la primera prioridad es ir a la Plaza de Tiananmen.
Así que vamos a su encuentro mientras nos vamos empapando de la vida de la ciudad. El paseo nos va mostrando la verdadera cara de la ciudad, que nada tiene que ver con los edificios vistos cuando vinimos del aeropuerto: pobreza contenida y cierta suciedad. Dicho esto, vemos mucha actividad en la rehabilitación de edificios y calles.
Las Olimpiadas están cerca, pero cualquiera que no lo supiera le habría pasado desapercibido este dato ya que escasamente hemos visto publicidad de ello en las calles, sólo un panel en la plaza Tiananmen. No obstante, en TV sí hemos visto spots acerca de las Olimpiadas. Es a través de ella como difunden el mensaje ya que, al fin y al cabo, es el medio de mayor difusión.
Al atardecer regresamos al hostel, que alberga un restaurante, una agencia de viajes, una agencia para tours, tienda,… Todo en uno!
En la agencia de viajes compramos los billetes de avión para Chengdú para dentro de tres días. Mañana queremos ir a la Gran Muralla y preguntamos el precio en la agencia del hostel. Salimos a la calle y, enfrente mismo, en una agencia de viajes -estamos en un hutong, por lo que no nos extraña que sea un local desvencijado- preguntamos el precio para la misma excursión y es más barato; lo haremos con ellos. Saldremos a las seis y diez de la mañana.
La Gran Muralla se puede hacer de dos maneras. Una, la más fácil, es ir hasta Simatai. Hacer un recorrido por un trozo que está rehabilitado y volver: es lo que hacen la mayoría de turistas. Nosotros haremos la más difícil, iremos hasta Jinshaling y, desde allí, a través de la Gran Muralla, conectaremos con Simatai donde nos esperará la guía.
Por la noche damos un paseo por los alrededores del hostel para ver la vida nocturna: puestos callejeros, en calles estrechas, de comidas, tiendas con toda clase de cosas y restaurantes tradicionales. En un puesto de frutas señalamos un manojo de plátanos que resultan ser de plástico, enseguida nos vemos rodeados de chinos curiosos y nos sacan de una caja los de verdad. El precio que nos han cobrado es irrisorio.
Al regresar al hostel encontramos en la puerta una nota de la agencia en la que nos dicen que lo sienten, que la excursión a la Gran Muralla será a las seis y media, veinte minutos más tarde: China, y los chinos, empieza a impresionarnos.





























No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada